Nuevo mapa petrolero

Argentina gana peso en la producción de crudo regional en un escenario global plagado de incertidumbre

Mientras la producción global de petróleo marca récords y América Latina consolida su aporte con Brasil y Guyana a la cabeza, Argentina se afianza con una suba acumulada del 11% anual desde 2019. Un informe de Economía & Energía advierte sobre el impacto de precios bajos y la presión de la sobreoferta para los exportadores emergentes.
El panorama para los países productores en desarrollo como Argentina será cada vez más competitivo. (Archivo)
Daniel Barneda 07-10-2025
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La producción de petróleo de Argentina creció a una tasa anual acumulativa del 11% entre 2019 y 2024, consolidándose como el tercer país productor de América del Sur y Central, con el 15% de la oferta regional. 

Este avance se da en un escenario de fuerte transformación en la matriz productiva de la región, donde Venezuela pierde peso, Brasil se afianza como líder, y Guyana irrumpe como nuevo actor global.

En agosto de 2025, la producción de petróleo en Argentina fue de 831 kbbl/d, valor que no se alcanzaba desde inicios del siglo y que representa un incremento interanual del 14,6%. En los primeros ocho meses del año, la producción de crudo promedió 782 kbbl/d, un 12,5% más que en idéntico período del año anterior.

En lo que va de 2025, la producción de shale oil se incrementó interanualmente en casi 100 kbbl/d, alcanzando una participación del 60% sobre la producción total y registrando en agosto de 2025 una expansión interanual del 30,8%.

Según el informe de la consultora Economía & Energía, dirigida por Nicolás Arceo, la región pasó de producir 8 millones de barriles diarios (MMbbl/d) en 2015 a un mínimo de 6,3 MMbbl/d en 2020. Desde entonces, la recuperación fue sostenida: en 2024, la producción regional alcanzó los 7,8 MMbbl/d, con Brasil aportando el 44% y Guyana con el 8%.

A nivel global, la producción de crudo alcanzó un récord de 97 MMbbl/d en 2024, con una expansión del 0,6% interanual. El mayor crecimiento provino de América del Norte, Irán y Canadá, mientras que la OPEP+ redujo su aporte en 1,2% frente al año anterior. La participación de Medio Oriente sigue siendo dominante: aportó el 31% de la oferta mundial, seguido de cerca por América del Norte (29%).

La paradoja es que, mientras la oferta crece, la demanda muestra signos de estancamiento. En 2024, el consumo global fue de 101 MMbbl/d, apenas un 0,7% más que en 2023, con Asia Pacífico como el principal motor de crecimiento. En contraste, Europa continúa con una demanda decreciente y Estados Unidos se mantiene estabilizado en niveles post-pandemia.

Precio bajo, oferta alta

El mercado internacional enfrenta precios volátiles y una sobreoferta creciente. En 2025, el Brent cotizó cerca de los U$S 65 por barril, en un contexto marcado por el incremento de producción de la OPEP+, tensiones en Medio Oriente y políticas energéticas de Estados Unidos. La Agencia Internacional de Energía y consultoras privadas prevén que esta tendencia a precios moderados se mantendrá hasta 2026.

Este escenario representa un desafío para productores como Argentina, que buscan ampliar su perfil exportador desde Vaca Muerta. La competitividad del shale local depende de precios que no perforen el umbral de rentabilidad, estimado en torno a los U$S 45-50 por barril. Una caída sostenida de precios internacionales podría afectar el ritmo de inversión y expansión previsto para los próximos años.

En paralelo, el comercio internacional de crudo aún no recupera los niveles previos a la pandemia. En 2024 se exportaron 43,2 MMbbl/d, una leve caída respecto del año anterior. El retroceso en las exportaciones de Medio Oriente y África fue compensado en parte por más ventas desde América del Norte, mientras que América Latina sostuvo su participación gracias a la performance de Brasil, Guyana y Argentina.

A nivel de refinación, la capacidad global aumentó en 1,1 MMbbl/d en 2024, con un factor de utilización promedio del 79%. Asia Pacífico y América del Norte operan por encima del 80%, y lideran las exportaciones de productos refinados, con India, Singapur y China como actores clave.

El informe de E&E concluye que el panorama para los países productores en desarrollo será cada vez más competitivo. Con precios moderados, refinación global en alza y oferta excedente, los márgenes de exportación se ajustan. Para Argentina, eso implica la necesidad de consolidar mercados, optimizar costos logísticos y avanzar en infraestructura clave, como los proyectos de exportación de GNL para mantener su lugar en el mapa petrolero global. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar