"Lacha" Lazzari

Uno de los economistas que más conoce a Milei alerta sobre un dilema clave

Lacha Lazzari analiza el modelo de Milei, advierte sobre inversiones frenadas y plantea un dilema central: cambio profundo o plan fugaz.
Javier Milei y Gustavo "Lacha" Lazzari .
14-07-2025
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En su último newsletter titulado El Manual, el economista Gustavo "Lacha" Lazzari —uno de los analistas más cercanos al pensamiento de Javier Milei— dice que "entramos en modo electoral" y se avecinan "las primeras elecciones generales de un mandato que intenta cambiar la historia".

Estas elecciones son una "oportunidad de oro para reafirmar el rumbo, o para abortarlo". 

"Con ese prisma, lamentablemente, debemos leer cada declaración, cada proyecto, cada movimiento político. Me dicen que son las reglas de juego", dice Lacha y se lamenta que sea "tiempo perdido".

Lacha Lazzari combina conocimientos técnicos (es economista), prácticos (es empresario e hijo de la entrañable Lita) e históricos (producto de lo previo, y de peinar algunas canas, ya tiene el lomo curtido con la volatilidad argentina). Por si fuera poco, recorre mucho el país (un ejercicio clave para conocer el interior profundo y matizar la miarda AMBA-céntrica) y lo conoce, y mucho, a Milei.

Lacha dice que la política eligió como campo de batalla la pseudo discusión de temas sensibles, como jubilados, discapacitados y/o fondos para rutas. "Proyectos innegables en materia social, inviables en materia presupuestaria", dice. Parece que 

Más allá del prisma electoral, Lacha dice que es necesario "saber pararse" a fin de analizar con tranquilidad y objetividad la marcha del plan y cada circunstancia y medida. Y plantea tres preguntas centrales.

¿Estamos frente a un cambio de régimen o frente a un plan económico de corto plazo?

Dice Lacha: "Un cambio de régimen significa el cambio de incentivos institucionales para regir en los próximos treinta o cuarenta años. En la historia argentina hay dos cambios de régimen significativos aunque con características diferentes. (La sanción de la Constitución de 1853 y la generación 80 y el surgimiento del peronismo en 1945). Un cambio de régimen implica necesariamente pensar, invertir y razonar a largo plazo. Los plazos de amortización requeridos son más largos, las TIR más bajas, los negocios pensados para décadas, no meses. En un cambio de régimen las medidas maduran en años y rinden frutos en lustros y décadas de manera sostenida y firme. Un plan económico (tradicional) implica pensar en corto plazo, variables financieras de rápida realización. En un plan de corto plazo, los agentes económicos buscan amortizaciones cortas con rendimientos altos. Las medidas se piensan para uno o dos años máximo. Todo se piensa en corto".

¿Los indicadores económicos (cualquiera sea) es un "punto de partida", "transición" o "punto de llegada"?

Lacha: "Inflación entre 1% y 2% mensual. Pobreza cerca del 38%. Obras de infraestructura paralizadas, actividad creciendo 5,8%, desempleo en torno al 7%, crecimiento muy disipar entre sectores, ¿son indicadores de "punto de partida, transición o es punto de llegada? El mismo indicador genera tres reacciones diferentes si es percibido como transición o punto de llegada".

¿Los niveles de tipo de cambio, tasas de interés, etc son variables espontáneas o inducidas?

Lacha: "Esta discusión es central. Por ejemplo, un carry trade inducido es mucho más grave que si fuera espontáneo. La tasa de interés es el precio del crédito. Es razonable que al inicio (transición) de una estabilización, el tipo de cambio detenga su suba y que pari passu, el precio del ahorro (un bien escaso tras décadas de inflación) sea elevado. Lo cual incentiva las colocaciones a tasa a la espera de buenos rendimientos en moneda dura. Si esta situación es espontánea (como creo) será un tema decreciente y más temprano que tarde la tasa bajará por incremento del ahorro genuino. Obviamente, en la transición, dicho ahorro se recuperará en forma dificultosa y traumática. Diferente sería si el 'carry trade' fuera inducido por la política pública".

Retenciones: el pedido de Lacha 

"Es necesario establecer y anunciar un cronograma de reducción de las retenciones, aunque sea condicionado a una condicionalidad fiscal y/o temporal", reclama Lacha.

"El sector agropecuario invierte un Vaca Muerta por año, un FMI por semestre y los números no dan", dice.

"La esperanza y la confianza está intacta (aun cuando empieza a escucharse voces de disconformidad) pero la cuerda no es de acero. Es claro e innegable que el Gobierno no está cómodo con el actual nivel de retenciones. No obstante los tiempos políticos, fiscales y privados no están en línea. Tema retenciones, tema devolución de anticipos y otras desregulaciones fiscales no deberían esperar", sentencia.

 

El modelo de apertura de Milei

La actual reforma económica implica, entre otras características, un modelo de apertura al exterior. "Apertura significa libertad de comercio de bienes y servicios y libertad de inversiones de capital (entrada y salida) y libertad de movimientos de personas. En un esquema de apertura, por ende, se mueven las personasl, los capitales, los bienes y los servicios. En una transición inicial es razonable pensar avances tumultuosos dada la situación inicial de condicionantes tales como el Mercorsur, el cepo, las regulacions aduaneras, etc", dice Lacha.

Más temprano que tarde, el arancel promedio estará más cercano a 0% (del actual 13%) "y las barreras al comercio serán demolidas".

"Si conviene o no al país o tu actividad particular, es otro tema. Si nos gusta o no, es otro tema. Conviene analizar la realidad tal cual es, dice Lacha y recuerda que apertura económica no signifca solamente "aumento de importaciones".

"'Importar es comprar', 'exportar es vender'. No puede haber compras si no existen ventas. En tal caso no podrían pagar. Sin ventas no puede haber compras. Ningún almacenero encarga un camión de latas de tomate si no lo piensa vender en breve para poder pagarlo. El ahorro y la deuda puede pagar durante algún tiempo las compras que no se financian con ventas. Ese tiempo es necesariamente limitado. En algún momento hay que vender. Los países no comercian. Comercian personas y empresas. Quiere decir que el balance de pagos es un agregado de decisiones individuales de compras y ventas. En una economía abierta, más interesante que los datos de balanza comercial (expo - impo) resulta el dato de 'volumen de comercio', esto es, expo + impo", dice Lacha.

"Argentina es un país aislado. De cada U$S 100 que se comercializan en el mundo, nuestro país representa sólo 22 centavos. Quiere decir que todo incremento inicial de exportaciones e importaciones nos resultará disruptivo y estremecedor. Es el efecto de una compra en el 'Maxi Quiosco'. Debemos aumentar escala y apertura. Mientras tanto, estamos debatiendo sobre lo pequeño", dice Lacha.

En este contexto de "cambio de régimen con apertura económica" aparecen dos cisnes negros, dice Lacha:

La política arancelaria de Trump. "Con idas y vueltas y decisiones en modo capricho genera las dos peores condiciones para el comercio. Aranceles más altos e incertidumbre. Ese mundo no nos conviene. La existencia de excusas no transforma la barbaridad en virtud. La afinidad cultural o ideológica no transforma un arancel mercantilista en un portarretrato de Adam Smith. Un TLC con Estados Unidos no compensa los efectos perniciosos de un mundo con aranceles más elevados y con incertidumbre creciente. Aranceles del 30% a Europa y 50% a Brasil. Aún con retrocesos y arrugues, el daño se produce", dice.

Trump vs Lula

Los conflictos bélicos. Se ha escuchado que "las guerras convienen económicamente a la Argentina". Raro. Las guerras implican aumento de gasto público (financiado con impuestos, deuda y emisión) que a su turno deriva en tasas de interés más elevadas. "Flaco favor para países endeudados. A su vez, ralentizan el comercio, genera incentivos al proteccionismo lo cual deprime precios de nuestro productos a largo plazo. Las guerras, además de tragedias, nunca son negocios para países que necesitan del comercio", dice Lazzari.

Ojo con la interna

"Habrá que seguir de cerca el impacto de la interna gubernamental en el proceso decisorio de inversiones", advierte Lacha. "Habrá que seguir de cerca 'la lectura empresaria de los temas políticos'. Un tema son los hechos y otro tema es la lectura, los temores y las demoras (o no) que puede provocar en las decisiones de inversión. Toda demora en la inversión son menos puestos de trabajo. El tiempo económico y el político choca en los tiempos electorales", sentenció el hombre de Mataderos. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar