"Tenemos un penal sin arquero": la proyección audaz de Zuchovicki para 2026
Claudio Zuchovicki, presidente de BYMA, trazó una proyección optimista para 2026 y afirmó que la Argentina enfrenta una oportunidad inédita: "Por primera vez no discutimos el rumbo, solo los tiempos y las formas".
- Sostuvo que el país tiene "un penal con el arquero que se tira para el otro lado" y que las reformas podrían finalmente consolidarse.
- Su mensaje a las empresas fue directo: es momento de mirar "persianas hacia adentro", ganar eficiencia y dejar atrás la dependencia del Estado.
Según Zuchovicki, 2026 será el año de la economía real, con las finanzas pasando a un segundo plano. Entre los fundamentos de su optimismo mencionó la ubicación estratégica del país fuera de grandes conflictos, su demografía joven, la expectativa de vida y la necesidad de que cada persona genere su propio ahorro previsional ante "Estados fundidos". También remarcó que en la Argentina la riqueza se hereda en el 87% de los casos y que por eso "el crédito sería justicia social".
El financista sostuvo que la falta de crédito fue el principal problema de las pymes, pero que eso empieza a revertirse porque el BCRA dejó de absorber pesos y los bancos "van a tener que trabajar de bancos", prestando a la economía real. Además, destacó que la política de Donald Trump —al bajar la tasa de interés en Estados Unidos— impulsa capitales hacia América Latina. La combinación global, dijo, abre un ciclo donde Argentina puede aprovechar su posición en energía, minería y alimentos, sectores clave para la próxima revolución tecnológica impulsada por la IA.
Aun así, aclaró que no a todos les irá igual: dependerá del sector y del modelo de negocio. Su recomendación fue contundente: "Si dependo de un subsidio o de un permiso, el negocio no es mío". Para Zuchovicki, las empresas deben enfocarse en el cliente y elegir entre "enojarse o cambiar", priorizando eficiencia y autonomía.
Luego, Santiago Bulat (Invecq) analizó las reformas laboral y tributaria previstas para 2026. Señaló un mercado laboral estancado, una productividad en caída y un sistema previsional desfinanciado: "Un asalariado formal aporta $6 millones al año; un independiente, $218.000. Veintisiete monotributistas equivalen a un empleado en blanco". También advirtió que el 42% del empleo no está registrado y que la Argentina es uno de los países donde más cuesta contratar.
Sobre lo tributario, afirmó que la presión impositiva real ronda el 45% y que desmontar Ingresos Brutos será difícil, por lo que lo más avanzado será la reforma laboral. "Las reformas no son únicas ni definitivas —cerró—. En un mundo dinámico, deben ser permanentes para ganar competitividad". Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar