Superávit de ANSES: ¿se podrá sostener en el segundo semestre de 2025 o volverá el déficit?
En la primera mitad de 2025, la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) mostró un resultado financiero positivo considerablemente menor respecto al alcanzado el año anterior. Al 7 de julio de 2025, el organismo alcanzó un superávit financiero de $391.571 millones, que contrasta con el excedente de $4.050.975 millones con el que cerró el año 2024.
El moderado superávit de 2025 se compone de ingresos por $30,45 billones (el componente principal provino de los aportes y contribuciones a la seguridad social, que sumaron $18,98 billones) y gastos por $30,06 billones (el pago de jubilaciones y pensiones demandó $24,03 billones).
Al mirar en detalle el balance financiero de ANSES, se verifica que los aportes y contribuciones a la seguridad social, principal componente de los ingresos, resultan insuficientes para cubrir el pago de las jubilaciones y pensiones. El superávit final se sostiene gracias a otras fuentes de financiamiento: $2.605 millones corresponden al impuesto PAÍS y $6,2 billones, a la recaudación del impuesto a los débitos y créditos en cuentas bancarias. Sin estas dos fuentes externas, el resultado financiero mostraría un déficit de aproximadamente $5,8 billones en los primeros seis meses de 2025.
Los ejes del superávit de 2024
Las jubilaciones, las transferencias de Nación a Provincia y la obra pública nacional son piezas clave del resultado fiscal positivo en 2024. Precisamente, el recorte realizado en jubilaciones explica casi un tercio del superávit de las cuentas nacionales, significativamente superior al ajuste realizado dentro de la Administración Pública Nacional (APN).
El superávit de ANSES se debe principalmente a la falta de actualización en el pago de las jubilaciones y, por consiguiente, a la pérdida del poder adquisitivo de las prestaciones previsionales
El resultado financiero positivo de ANSES se sigue explicando en gran medida por el mecanismo de actualización de los haberes previsionales. La actual fórmula de movilidad jubilatoria, establecida por el Decreto 274/2024, ajusta los haberes en función de la inflación pasada, replicando el mismo mecanismo de actualización que utilizan las canastas del Indec. Al quedar indexado por la inflación pasada, impide mejoras reales en el poder adquisitivo de los jubilados y hace que los haberes previsionales queden rezagados respecto de los ingresos por aportes y contribuciones que provienen del trabajo asalariado formal.
Básicamente, el superávit de ANSES, aun siendo moderado en 2025, se debe principalmente a la falta de actualización en el pago de las jubilaciones y, por consiguiente, a la pérdida del poder adquisitivo de las prestaciones previsionales, lo que ha comprimido el gasto en términos reales y permite a los ingresos de la seguridad social cubrir casi en su totalidad las erogaciones propias.
El futuro incierto del equilibrio fiscal y su contraste con 2024
En 2024, la ANSES acumuló un superávit histórico de $4,05 billones, producto de ingresos por $45,36 billones frente a gastos por $41,31 billones. Las jubilaciones y pensiones, que totalizaron $30,24 billones, fueron cubiertas en gran parte por los aportes y contribuciones, que alcanzaron los $24,27 billones. Además, los ingresos se vieron robustecidos por una recaudación de casi $3,7 billones provenientes del Impuesto PAÍS, que fue clave para consolidar el resultado positivo y financiar al resto de la APN.
En febrero de 2024 se liquidó el haber mínimo más bajo de los últimos 15, que ubicó a la mitad de los jubilados por debajo de la línea de pobreza
El drástico cambio en la composición del superávit de ANSES entre 2024 y 2025 expone la vulnerabilidad en el sistema de seguridad social. La casi desaparición de la recaudación por el Impuesto PAÍS en los registros de 2025 ($2.605 millones) en comparación con su rol protagónico en 2024 ($3,7 billones) deja al descubierto la dependencia del sistema de seguridad social de ingresos tributarios volátiles para cerrar sus cuentas.
Los datos actualizados al 7 de julio de 2025 revelan el pilar que sostiene el frágil superávit de la ANSES: el impuesto sobre los débitos y créditos bancarios. La viabilidad del sistema previsional depende enteramente de este impuesto.
Con superávit o déficit, las jubilaciones siguen en caída
A partir de diciembre de 2015 hasta la actualidad, comenzó una tendencia de caída persistente pero con diferentes momentos de aceleración y estabilización de las jubilaciones y pensiones. En los últimos 13 años, que abarcan cinco gestiones de gobierno distintas, la caída de las jubilaciones promedio ronda en torno al 34% en términos reales.
Con el aumento del 7,2% aprobado por el Congreso, la jubilación mínima, sin el bono, quedaría en $331.564
En 2024, se confirmó la tendencia decreciente de las jubilaciones abonadas por el gobierno nacional. En febrero, puntalmente, se liquidó el haber mínimo más bajo de los últimos 15 años, que ubicó a la mitad de los jubilados por debajo de la línea de pobreza. En paralelo al superávit de ANSES alcanzado en 2024, las jubilaciones perdieron 13 puntos porcentuales frente a la inflación en el mismo año.
Recientemente, la Cámara de Senadores aprobó un aumento de jubilaciones y pensiones del 7,2% (excepto los regímenes especiales), que ya tenía sanción de Diputados, además de incrementar el bono de $70.000 a $110.000, actualizable por inflación. Así, la mínima, sin el complemento extraordinario, quedaría en $331.564. En esa sesión también fue aprobada la restitución por dos años de la moratoria previsional.
De todas formas, el Ejecutivo ya anticipó que vetará la ley, y que en caso de rechazarse el veto en el Congreso se judicializará la sesión por considerarla inválida por cuestiones reglamentarias.
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