Economía

Motosierra provincial: menos Axel Kicillof, todas tuvieron superávit primero en 2024

Las provincias ajustaron gasto y lograron superávit, pero enfrentan desafíos fiscales: inversión en obra, reforma tributaria y pacto fiscal.
Milei prendió la motosierra nacional, y los gobernadores lo siguieron
31-01-2025
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Tras la "generosidad" fiscal nacional en el 2023 electoral, en 2024 las provincias debieron acomodarse a la nueva realidad: en el primer semestre vieron reducidos 15% real sus ingresos, vía caída del 72% real interanual las transferencias nacionales, -13% real de recursos tributarios de origen nacional y -8% los impositivos propios. 

"La reacción de los gobernadores fue de pura cepa ortodoxia libertaria: caída real del gasto del 24%, con mermas interanuales en prácticamente todas las partidas, destacándose las de personal (-20%), jubilaciones (-19%) y obra (-56%)", destaca un reciente informe de Empiria Consultores, del ex ministro de Economía Hernán Lacunza. 

Como resultado, dice la consultora, en los primeros seis meses del año pasado el consolidado de provincias registró un superávit de 0,7% del PBI versus uno de equilibrio en igual periodo de 2023. 

"Aunque los datos apenas alcanzan a junio, la tendencia permite proyectar que la austeridad fue la norma de conducta provincial a lo largo de todo 2024: una sostenida reducción del gasto público (-2% del PBI, llevando el gasto público consolidado al menor nivel desde 2008), permitiendo que las provincias en su conjunto registren un superávit fiscal de aproximadamente medio punto del PIB (en 2023 el déficit había sido de -0,3% del PIB)", advierten. 

Con la única excepción de la provincia de Buenos Aires, al primer semestre del 2024 todas las provincias presentaron superávit primario (sin intereses). No obstante, el ajuste implementado fue dispar en magnitud en tanto la estructura de gastos (así como la de ingresos) difiere significativamente entre provincias, dice Empiria. 

Sin perjuicio del punto de origen, las jurisdicciones que más ajustaron fueron San Luis, Formosa, Tierra del Fuego y Santiago del Estero (más de 40% real interanual). En el otro extremo, CABA sólo disminuyó el gasto 10% interanual real. 

Según Empiria, al analizar la composición del ajuste se observa que, a excepción de La Pampa, todas las provincias redujeron más su gasto de capital que los gastos corrientes, con caídas superiores al 80% real en Santa Cruz, Tucumán y San Juan

Desde el lado de los ingresos, todas las provincias registraron caídas respecto a igual periodo de 2023 a excepción de Neuquén, que logró compensar los efectos de la recesión por aumento de regalías. 

"La provincia de Buenos Aires, habituada a generosas transferencias discrecionales en el período 2020- 2023, sufrió particularmente el ajuste de los ingresos tras el cambio de signo político nacional. No obstante, el recorte se tradujo en una conducta de mayor prudencia: la ejecución del tercer trimestre (no disponible aún para todas las provincias) muestra una ligera profundización del ajuste", señala. 

Así, en el acumulado de los primeros 9 meses del año, la provincia mostró un superávit primario de US$ 168 millones, significativamente mejor respecto al déficit de US$ 656 millones en igual período del electoral 2023 (aunque aún con más déficit que en 2022, cuando recibía abultados fondos desde Nación). 

Empiria destaca que, de esta forma, el déficit primario de la PBA parece haber encontrado un techo: de un máximo de US$ 1.300 millones en 2023 pasaría a uno menor a US$ 500 millones en 2024.

En un horizonte de mediano plazo, provincias y Nación enfrentarán tres desafíos fiscales principales: 

  1. Hacer espacio para el gasto de capital (seguir podando gasto corriente), dado que el equilibrio fiscal sin rutas y puentes no puede ser permanente, y hoy el gasto en obra de la dupla Nación-Provincias es el más bajo desde 2003. 
  2. Luego de la elección de medio término, suponiendo una composición del Congreso más favorable al Gobierno, una reforma tributaria que baje la presión tributaria promedio, pero que sobre todo mejore la calidad de los impuestos nacionales, gravando menos la producción y las transacciones y más los ingresos y el consumo (más Ganancias, no menos IVA, menos cheque, menos laborales, menos retenciones). 
  3. Un pacto fiscal con provincias que descentralice la generación hacia más recursos propios (desafío para las más dependientes de recursos nacionales) también induzca una mejora de la estructura impositiva subnacional: menos ingresos brutos, menos sellos, más inmobiliario.
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