Milei lanza una bomba en Davos: regular puede matar el crecimiento
El presidente Javier Milei llegó al Foro Económico Mundial de Davos con un paper que condensa el núcleo técnico de su visión económica y apunta directamente contra uno de los consensos más arraigados de la política económica global.
El trabajo, escrito junto al economista Demian Reidel y titulado When Regulation Kills Growth, plantea una advertencia incómoda para el establishment regulatorio: en determinados contextos, intervenir "por reflejo" puede destruir el crecimiento y generar estancamiento permanente, aun cuando no existan monopolios ni abusos de mercado.
Para muchos empresarios allí presentes -sobre todo del sector tech, con los que Milei mejor se lleva-, el Presidente llevaría música para sus oídos.
El error que domina el debate regulatorio
Durante décadas, gran parte de la regulación económica partió de un razonamiento que se repitió casi de forma automática. Si una tecnología exhibe retornos crecientes a escala, se asume que tiende al monopolio natural y que debe ser regulada o fragmentada.
Milei y Reidel sostienen que ese salto lógico no surge de la economía real, sino de modelos parciales extremadamente simplificados que congelan variables clave.
En esos esquemas se supone que el trabajo está dado, que el capital no se acumula en el tiempo y que las restricciones intertemporales no importan. Cuando esas dimensiones se reincorporan, el diagnóstico cambia por completo.
La economía necesita tamaño para funcionar
El aporte central del paper es mostrar que, en una economía con retornos crecientes y fuerte complementariedad entre capital y trabajo, existe un umbral mínimo de escala por debajo del cual la economía no es viable en el largo plazo.
No se trata de que el crecimiento sea lento o insuficiente, sino de que no existe un equilibrio sostenible con alta productividad si no se alcanza cierta dimensión. Por debajo de ese umbral, los salarios se estancan, los incentivos a trabajar se debilitan y la acumulación de capital resulta insuficiente para sostener el desarrollo.
La trampa de pobreza que no se resuelve con más regulación
Desde ese punto de partida, el paper formaliza una dinámica conocida pero pocas veces planteada de este modo. Una economía pequeña produce con baja productividad. Con baja productividad, trabajar rinde poco. Si trabajar rinde poco, la oferta laboral cae. Y con menos trabajo, la economía sigue siendo pequeña. El sistema queda atrapado en una trampa de pobreza que no se explica por conductas abusivas ni por falta de competencia, sino por no alcanzar la escala mínima que vuelve productiva a la economía.
Por qué el antitrust automático puede empeorar el problema
Este enfoque conduce a una crítica directa al control antimonopolio aplicado como reflejo. El trabajo sostiene que los retornos crecientes a escala no son un teorema de monopolio. La escala es una propiedad tecnológica, mientras que el abuso es una conducta. Confundir ambas cosas lleva a políticas que, en lugar de corregir fallas, pueden agravar el estancamiento.
En economías donde la escala todavía es frágil, fragmentar empresas, romper integraciones productivas o aumentar la carga regulatoria puede elevar el umbral mínimo necesario para que la economía sea viable, haciendo más difícil alcanzar un sendero de alto crecimiento.
El dato que ordena toda la discusión
El paper identifica una variable central que, según los autores, debería organizar la política económica. Se trata del mínimo nivel de trabajo que una economía necesita para funcionar de manera sostenible. La famosa "minimum-viability boundaries".
Toda intervención estatal debería evaluarse con una pregunta básica: acerca o aleja a la economía de ese umbral. En contextos de retornos crecientes, una mala decisión no siempre es reversible.
- Puede eliminar directamente el equilibrio de alto crecimiento y dejar a la economía atrapada en uno de bajo rendimiento.
El mensaje de Milei al establishment global
La presentación en Davos no será un ejercicio académico neutral. Milei llegará al foro con la idea de que el mayor riesgo para las economías emergentes no es la concentración, sino no alcanzar nunca la escala que permite salarios altos, inversión sostenida y productividad creciente.
- Desde esa óptica, castigar el tamaño como si fuera un delito no corrige el problema del subdesarrollo. Lo profundiza.
Una conclusión incómoda para el consenso tradicional
El paper cierra con una advertencia clara. Cuando la tecnología exige escala, regular sin entender la restricción de viabilidad puede matar el crecimiento. La recomendación no es la ausencia del Estado, sino prudencia. Intervenir ante conductas concretas, no suponer que el tamaño es culpable por definición y no confundir tecnología con abuso. Es, en definitiva, el marco teórico que explica por qué el Gobierno argentino insiste en que sin inversión, sin escala y sin previsibilidad no hay desarrollo posible. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar