Alarma

La UIA al ataque: reclamo de baja de impuestos como salida a la crisis

En medio de la caída de la actividad industrial, la central fabril lanzó una serie de propuestas para reducir la elevada carga tributaria que pesa sobre el sector
Martín Rappalini, N°1 de la UIA
Gustavo Stok 03-07-2026
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En un contexto de sostenida caída de la actividad, la Unión Industrial Argentina (UIA) redobló sus demandas al gobierno para que concrete la prometida disminución de la presión tributaria. En un encuentro con periodistas, Martín Rappallini, presidente de la entidad fabril, señaló que "en una economía integrada al mundo, este nivel de presión fiscal deja fuera de juego a un montón de sectores y no porque no sean productivos puertas para adentro". "Por eso, en esta rebaja de impuestos que quiere hacer el gobierno, hay que darle prioridad a los sectores que tienen competencia global, como la industria", agregó. 

Como argumento a ese reclamo, la UIA presentó un informe en el que Argentina lidera un ranking de carga tributaria sobre el sector formal de la economía entre 30 países. Si bien el estudio indicó que Argentina se ubica en el puesto 12° en términos de presión fiscal (recaudación/PBI) entre la treintena de países analizados que incluye a los miembros del G20 y de Sudamérica, además de Países Bajos, España y Suiza, al considerar la carga tributaria que recae específicamente sobre el sector formal de la economía el país pasa al primer puesto con una presión impositiva del 56%. A contramano de la retórica del gobierno libertario, esa carga creció en 6 puntos porcentuales con respecto a un informe similar elaborado por la UIA en 2023. 

"No estamos en desacuerdo ni con el RIGI (Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones) ni con el Súper RIGI, pero el sector tradicional industrial también necesita este tratamiento para poder sostener la competencia global", dijo Rappallini. "Estamos convencidos de que hay que ir a un pacto fiscal federal industrial para nivelar la cancha".

El informe de la UIA señaló que en el gravamen Ganancias de Sociedades, Argentina es el segundo país con la alícuota más alta entre los 30 analizados. Al gravar con una alícuota máxima del 35% y los dividendos al 7%, la carga efectiva sobre la renta empresarial alcanza al 39,5%. 

"El RIGI y el RIMI (Régimen de Incentivos para Medianas Inversiones) han bajado la alícuota al 25% y se está tratando en el Congreso el Súper RIGI que la baja al 15%: eso indica que hay una percepción por parte del gobierno que esta alícuota del 35% es demasiado alta y que algo hay que hacer", dijo Carlos Abeledo, titular del Departamento de Política Tributaria de la UIA. "Nos han dicho las autoridades que en una segunda etapa, con estabilización total de la economía y con el superávit fiscal consolidado, los beneficios fiscales que hoy tienen las empresas que ingresan en el RIGI, el RIMI y las que entrarán al Súper RIGI serán un régimen aplicable a todo el mundo, pero estamos hablando seguramente de un mediano o largo plazo", agregó.   

En el caso del Impuesto al Valor Agregado (IVA), con la alícuota del 21% Argentina aparece en el cuarto lugar en el ranking, por detrás de Brasil, Uruguay e Italia. En todo caso, la diferencia con los países que tienen una tasa mayor es que en Argentina el gravamen coexiste con las demoras en la devolución de saldos a favor debido a la existencia de alícuotas diferenciales, procesos burocráticos y reglamentación de normativa defectuosa de devolución, entre otros factores. 

En tanto, solo cuatro de los países analizados aplican el Impuesto a los Débitos y Créditos, conocido como Impuesto al Cheque. En ese tributo que representa casi el 7% de la recaudación total, Argentina permanece en el primer lugar del ranking de presión fiscal entre los 30 países incluidos en el estudio. "Todos dijeron que van a ejecutar este impuesto y este gobierno dice que lo va a hacer, pero es un impuesto que se recauda todos los días, todos los días los bancos le mandan al Tesoro la recaudación", señaló Abeledo. 

Para el sector industrial, uno de los impuestos más relevantes por su impacto negativo es Ingresos Brutos. Según el informe presentado por la UIA, Argentina está entre los pocos países que aplican este tributo a nivel provincial. Solo Italia y Canadá aplican un impuesto similar, pero con menor presión fiscal. A eso se agrega un creciente peso de las tasas municipales. 

"El pecado original de Ingresos Brutos es que es un impuesto en cascada, cada sector le va a incorporando una parte y se repotencia", dijo Abeledo. "Además, los regímenes de recaudación provinciales hacen que los saldos a favor de Ingresos Brutos sean enormes, peor que en el IVA", agregó. Los saldos a favor por Ingresos Brutos (el exceso de las retenciones respecto del pago que tienen que hacer las empresas) son, en promedio, de $800.000 millones por compañía industrial, según surgió de una encuesta de la UIA a firmas del sector.  

Propuestas en medio de la caída

En un marco de apertura de la economía, débil demanda, tipo de cambio apreciado y elevada carga tributaria, la industria aparece como uno de los claros perdedores del actual esquema económico. En abril pasado –último dato oficial-, el nivel de actividad industrial todavía estaba 4,9% por debajo del registro de noviembre de 2023, el mes previo al comienzo del gobierno de Javier Milei. Para peor, esa brecha se viene ampliando: luego de la caída del 2,8% interanual registrada en abril, las estimaciones preliminares de la UIA para mayo anticipan un retroceso aún mayor de la actividad industrial de en torno al 5% con respecto al mismo mes del año anterior. 

En ese contexto, los industriales apuntan a que el gobierno cumpla con sus promesas de reducción impositiva para un sector que contribuye al 18% del PBI, pero que aporta el 28% de la recaudación impositiva. En el caso del Impuesto a las Ganancias, el sector fabril llega a aportar casi el 40%. "Proponemos un nuevo consenso fiscal entre nación, provincias y municipios con prioridad al sector industrial dado la mano de obra que emplea", señaló Abeledo.  

Entre las propuestas presentadas por la UIA destaca la reducción del costo laboral no salarial. En esa línea, propone permitir el cómputo de hasta el 95% de las Contribuciones Patronales a cuenta de IVA y Ganancias para los segmentos intensivos en empleo. "Dentro del sector industrial tenemos muchos rubros en los que casi el 50% del costo corresponde a la mano de obra", dijo Rappallini. "Con una reducción que llegaría al 20% del costo salarial, esta medida es la que están esperando empresas de sector como textil y calzados que están muy golpeadas, además de que implicaría un incentivo a la formalización". Rappallini estimo que "si se logra generar ese incentivo a la formalización, el costo fiscal quedaría casi neutro".          

Otras de las propuestas pasan por establecer una alícuota única del 25% en el Impuesto a las Ganancias, devolución automática de los saldos a favor en el IVA, eliminación de los derechos de exportación para los productos manufactureros de origen industrial, y aumento de reintegros de exportación para bienes industriales, alimentos y economías regionales, entre otras iniciativas. En el caso del Impuesto a los Débitos y Créditos, la propuesta es que se permita su cómputo como pago a cuenta de IVA e Impuesto a las Ganancias: 100% para pymes y un porcentaje gradual que se inicie en el 60% y vaya incrementando progresivamente hasta su eliminación para el resto de las empresas. 

"El gobierno nacional está comprometido a bajar impuestos, son conscientes de eso: a diferencia de lo que pasó con otros gobiernos, no estamos peleando porque piensan como nosotros", dijo Abeledo. "Lo que estamos esperando es que lo ejecuten", agregó.  Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar