Javier Milei: el héroe económico y los desafíos pendientes
La épica de Milei: Un héroe contra la crisis
La primera parte de esta historia tiene a Javier Milei como héroe. Ganó las elecciones, impulsó las ideas de la libertad en Argentina y en todo el mundo, y, lo más importante, salvó al país de una hiperinflación y una mega crisis.
Además, resolvió problemas estructurales como el déficit fiscal, los pasivos remunerados del Banco Central (BCRA) y la deuda por importaciones. Su piedra fundamental ha sido el superávit fiscal, defendido a capa y espada frente a lo peor de la casta política que busca aumentar gastos para causas nobles sin decir de dónde sacar los fondos ni reducir otras partidas.
Desde que asumió, Milei ha bajado considerablemente la pobreza, la inflación y el riesgo país, a la vez que los activos argentinos han ganado considerable valor.
La corrección en el rumbo económico es impresionante, y el trabajo de Milei y su equipo ha sido muy bueno. Sin embargo, este año no viene siendo el mejor, y empiezan a aparecer algunos interrogantes.
Los desafíos: errores y dudas en el manejo económico
Analizando la performance de Argentina frente a otros países vecinos, podemos claramente observar que no ha sido el mejor de los años para los activos argentinos. El riesgo país ha aumentado más del 40% YTD y el índice Merval ha caído cerca de 36% en dólares, a la vez que el peso argentino perdió valor. En comparación, los índices bursátiles de los países vecinos aumentaron fuertemente y las monedas no se vieron afectadas.
El aumento del riesgo país y la caída del Merval sugieren que los inversores perciben mayores riesgos en Argentina que en sus países vecinos. Factores como la persistencia de controles cambiarios, la priorización del control inflacionario sobre la reactivación económica y la incertidumbre política están pesando en el desempeño.
¿Qué paso este año?
El equipo económico de Javier Milei logró avances significativos, pero la demora en levantar el cepo cambiario ya empezó generando algunos interrogantes. El equipo económico tardó demasiado en liberar el tipo de cambio, esperando a que lleguen los fondos del FMI para animarse a dejar flotar el dólar. La explicación probable es que necesitaban esos dólares para defender el techo de la banda cambiaria en el esquema diseñado, si era necesario hacerlo.
Sin embargo, el Tesoro ya disponía de herramientas alternativas para controlar el dólar, que justamente son las que están utilizando ahora: absorber pesos, indirectamente subir las tasas y vender dólares en el mercado de futuros. No queda del todo claro por qué esperaron estar "cien por ciento seguros" para flotar el dólar si estas herramientas ya estaban disponibles sin depender de los fondos del FMI. Eso marcó una dependencia del programa al financiamiento del Fondo.
Luego, una vez establecido el esquema de las bandas cambiarias, lo lógico hubiera sido respetarlas y dejar que el dólar flote dentro de la banda, pero eso no sucedió. Apareció la intervención en el dólar futuro y la absorción de pesos a toda costa.
Si el equipo económico busca que los argentinos superen su obsesión con el dólar, deben predicar con el ejemplo: dejen de intervenir en los futuros y permitan que el dólar flote libremente dentro de la banda.
Esta medida enviaría una señal clara de confianza al mercado. Intervenir en los futuros genera incertidumbre sobre si el valor del dólar refleja su precio real o es manipulado artificialmente, lo que alimenta desconfianza. Los pesos provenientes del desarme de las Leliqs deberían liberarse gradualmente al mercado, lo que reduciría las tasas de interés y canalizaría fondos hacia activos financieros como acciones y bonos.
Priorizar la inflación sobre la reactivación: un error estratégico
El gobierno ha priorizado la baja de la inflación por encima de la recuperación del crédito y la economía. Si es cierto que "la gente vota con el bolsillo", ¿no sería mejor llegar a las elecciones con tasas de interés a la baja (lo que haría subir los bonos en pesos), recuperación del crédito, el Merval en alza y el riesgo país cayendo? Esta estrategia premiaría a los inversores en títulos en pesos, acciones y bonos en dólares, alineando al mercado con los objetivos del gobierno.
En cambio, el equipo económico opta por absorber pesos e intervenir en el mercado de futuros del dólar. Los bancos centrales del mundo, cuando buscan reactivar la economía, inyectan liquidez y bajan la tasa de interés. Si bien la emisión monetaria puede disparar los precios, los pesos que venían de las LEFIs y hoy son deuda del Tesoro ya están emitidos y forman parte de la base monetaria amplia. Liberarlos gradualmente alimentaría el sistema financiero, activando la economía hasta que la base monetaria amplia se equipare con la base monetaria.
El Presidente y el equipo económico entienden perfecto todo esto y estoy seguro que estarían de acuerdo con gran parte del análisis. El problema parece ser que están poniendo las elecciones por encima de la economía, sin darse cuenta que al final lo que están haciendo es generar el efecto contrario al deseado: al intervenir generan más desconfianza e incertidumbre, y menos ganas de votarlos.
Muchos críticos sostienen que bajar las tasas no reactivaría de la economía porque el ratio de crédito privado/PIB en Argentina es muy bajo. Para mí, esto indica lo contrario: hay un enorme potencial para expandir el crédito si se libera liquidez. El propio equipo económico destaca todo el tiempo que el ratio base monetaria/PIB de Argentina es muy bajo comparado con otros países, con amplio margen para crecer. Entonces, ¿por qué absorben todos los pesos en lugar de liberar una parte al mercado?
La demanda de pesos se va a recuperar vía demanda de crédito cuando bajen las tasas. Un crédito al 7-8% anual en pesos sería irresistible para cualquiera. Entonces el problema no es la falta de demanda, sino el nivel elevado de las tasas. Argentina está en un punto en donde una baja de la tasa implicaría un aumento directo en la demanda de pesos vía demanda de crédito. No es un problema de falta de demanda, sino de tasa.
Inyectar liquidez y reducir las tasas es lo que la economía necesita para reactivarse. Perder un año priorizando las elecciones sobre decisiones económicas acertadas genera desconfianza y erosiona la credibilidad del gobierno. Postergar medidas que impulsen el crecimiento por cálculos electorales muchas veces termina produciendo el efecto contrario al buscado. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar