El salario le ganó al auto (y a la heladera): señales de recomposición del poder de compra
En los últimos dos años, los salarios formales aumentaron por encima de los precios de los bienes durables. Mientras la canasta básica evolucionó al ritmo de la inflación, el acceso a vehículos, computadoras, teléfonos y electrodomésticos mejoró de manera perceptible. Entre septiembre de 2023 y septiembre de 2025, el salario promedio formal (medido por el RIPTE) se incrementó 314%, mientras que los precios de los bienes durables lo hicieron 194% en promedio.
Fuentes: RIPTE, INDEC, IPCBA, ACARA.
En otras palabras, el ingreso medio le ganó, y por un margen amplio, a los precios de autos, motos, electrodomésticos y computadoras. Esa diferencia de crecimiento explica por qué hoy un trabajador necesita menos sueldos para adquirir bienes durables que hace dos años.
Varios factores explican esta dinámica:
- Flexibilización de importaciones: aumentaron la oferta y moderaron los precios de productos electrónicos y vehículos.
- Regularización de los pagos al exterior: la eliminación de restricciones a los pagos al exterior y la desaparición de la brecha cambiaria generaron un ahorro directo en los precios de los importados.
- Reducción de impuestos: la supresión del impuesto país a importaciones, de aranceles y de impuestos internos, tuvo un impacto directo y apreciable, aunque no lineal sobre los precios de los bienes finales.
- Desintermediación comercial: las ventas directas on-line tanto de proveedores locales como del exterior, intensificaron la competencia y presionaron a la baja general de los precios.
- Un peso más fuerte y más estable: redujo los costos de los bienes transables.
- Normalización macroeconómica: se moderaron los sobrecostos naturales en una economía de altísima incertidumbre, y se está superando la etapa de precios distorsionados.
En conjunto, estos factores provocaron un reacomodamiento de precios relativos que favoreció al consumidor, sin que eso implique una bonanza marcada y generalizada del ingreso real.
La mejora es selectiva. La canasta básica de consumo —dominada por alimentos y servicios— luego de haberse disparado a finales de 2023 fue acercándose gradualmente a la evolución de los salarios. Sin embargo, desde finales de 2024 muestran una evolución pareja. Esto también se refleja en las cantidades consumidas: las ventas de autos crecieron 46% en 24 meses, las de motos y electrodomésticos mostraron avances significativos. Mientras tanto las ventas en supermercados, en el mismo período, están casi 10% debajo.
Fuentes: RIPTE, INDEC, IPCBA, ACARA.
Esta tendencia es sostenible en la medida en que se mantenga un escenario cambiario estable, se expanda la oferta de crédito y, finalmente, que se consoliden las mejoras de fondo en la competitividad que continúen reduciendo estructuralmente el precio relativo de estos bienes. El camino por recorrer es aún importante, considerando que subsiste una brecha notable entre los valores locales y los precios en el exterior. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar