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Broda, entre el amesetamiento y más inflación, deja una advertencia: "Será imprescindible relanzar el programa económico luego de octubre"

El influyente economista anticipa un repunte inflacionario y estancamiento de la actividad en los próximos meses, contradiciendo las optimistas expectativas oficiales.
Miguel Angel Broda .
12-08-2025
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Miguel Angel Broda es, sin dudas, uno de los economista más escuchados por el Círculo Rojo. En su extenso informe mensual de agosto, y a contramano de lo que dice el Gobierno, Broda focaliza en que la inflación de acá a octubre será más alta y que la economía se pinchará. No es, precisamente, lo que el oficialismo quisiera escuchar. 

"Difícilmente veamos, de aquí a las elecciones legislativas, tasas de inflación como las de mayo (1,5%) o junio (1,6%). Agosto marcaría, como piso, 2,5% mensual, con lo cual se quebraría la reciente dinámica", afirma el informe de Estudio Broda. 

Y detalla: "Aunque el Gobierno está dejando trascender que el repunte temporal de agosto podría parecerse al de marzo (3,7% mensual); luce más probable que la inflación comience con '2' que con '3'. En septiembre y octubre la inflación volvería a rondar el 2%, pero ello dependerá de si el Gobierno logra reactivar el carry trade, lo que permitiría estabilizar el tipo de cambio sin que alcance el techo de la banda cambiaria. El amesetamiento de la actividad económica también puede contribuir". 

Para Broda, lo cierto es que puede venir una leve alza en los próximos 3 meses. "No creemos que el traslado a precios murió, sino que disminuyó significativamente", acota.

Y dice que lo más probable es que el dólar logre estabilizarse, pero la economía real sienta el incremento de las tasas de interés y de su mayor volatilidad. "No debe olvidarse que la volatilidad es sinónimo de riesgo, y un contexto en el que las tasas un día valen 10 y al siguiente 100, es esperable que las decisiones de inversión y consumo se resientan", advierte.

"Tampoco ayuda que el Tesoro convalide TIRs del 60% para bonos cortos y del 50% para plazos algo mayores. En nuestra opinión, la actividad, que ya dejó atrás el rebote inicial, tiende a amesetarse, sin que puedan descartarse algunos meses en el que el EMAE registre alguna leve caída", reconoce. En lo que va del año, 8 de 15 sectores experimentaron una caída o se mantuvieron estancados; y sólo 7 mostraron crecimiento.

Tampoco hay buenos augurios de Broda por el consumo, un ítem que el consenso de las consultoras lo tiene en negativo. "El consumo, que había venido sosteniendo el crecimiento, enfrenta límites cada vez más visibles: los salarios privados no logran ganarle a la inflación, con ajustes paritarios acotados que no alcanzan para recomponer el poder adquisitivo, y el crédito -que venía funcionando como amortiguador- muestra un aporte cada vez menor, ante el endeudamiento elevado de los hogares y el encarecimiento de las tasas", explica la consultora de uno de los economistas más escuchados por el mundo empresario

"La inversión continuará concentrada en sectores puntuales, con bajo efecto multiplicador sobre el empleo y el consumo, mientras que las exportaciones no muestran señales de aportar un impulso significativo aun con la corrección cambiaria de julio (+10% TCRM) . En este marco, el segundo trimestre apunta a cerrar con un junio flojo, consolidando un escenario de amesetamiento que se extendería al tercer trimestre, clave en la antesala electoral", apunta.

¿Por qué la reducción del crecimiento? Broda dice que, por un lado, debido al fuerte aumento de las tasas de interés que encareció el crédito, lo que contrae el consumo y lleva a postergar decisiones de inversión, afectando el dinamismo económico. Por otro, la presión cambiaria, reflejada en el salto del dólar, incrementó la incertidumbre y encareció las importaciones, lo que tiende a aumentar la inflación, erosionando el poder adquisitivo y los márgenes empresariales. "Ambos factores, combinados, explican la revisión a la baja del pronóstico", explica. 

  • Finalmente, Broda recuerda que tras las elecciones legislativas "será imprescindible relanzar el programa económico". 

"El ordenamiento macroeconómico y la desaceleración inflacionaria no están garantizadas. Se requeriría de un mayor superávit fiscal primario y un tipo de cambio real más alto para fortalecer la política de acumulación de reservas y así asegurar el reacceso al crédito externo", advierte. 

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