ARCA lanzó su plan estratégico y los expertos dieron su veredicto
La Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) presentó su plan estratégico en el que definió su nueva misión, visión y valores, junto con los objetivos y las acciones que llevará adelante en los próximos años.
Tal vez el cambio más importante está en la forma en la que el fisco nacional se relacionarán con los contribuyentes. "Las prioridades estratégicas y acciones de gestión definidas -asegura el texto- tienen como fundamento principal la orientación al ciudadano".
Para ello, el organismo promete trabajar en "reducir la complejidad y los procedimientos administrativos (economía de trámites), facilitando el cumplimiento y mejorando la experiencia por parte de los contribuyentes y usuarios aduaneros".
Asimismo, ARCA manifestó que pondrá énfasis "en la prestación de servicios de calidad a la ciudadanía, maximizando la experiencia del ciudadano, promoviendo la cultura tributaria y la formalización de la economía".
Por último, establece cuatro pilares sobre los cuales estará estructurado el plan, que son la gobernanza institucional, la modernización digital, la gestión integral de riesgo y la satisfacción del ciudadano.
En este escenario, El Economista consultó con especialistas en impuestos para conocer su mirada sobre los lineamientos fijados por el organismo, quienes aprobaron sus puntos fuertes y plantearon los desafíos que presenta cumplir con algunos de sus objetivos.
Los expertos toman posición
Diego Fraga, socio de Expansion Business, señaló que "la realidad diaria muestra un contraste: sanciones impropias (por ejemplo, suspensiones de CUIT) aplicadas de manera indiscriminada, injusticias y arbitrariedades que generan enorme inseguridad para los contribuyentes".
"Muy lindo lo que dice el plan -y es loable la tarea del área de servicios al contribuyente-, pero hace falta controlar lo que pasa en la 'trinchera', donde muchas áreas todavía actúan con la lógica punitiva de la vieja AFIP, sin internalizar que hoy es ARCA y que la filosofía del gobierno es otra", apuntó.
Por su parte, Alberto Mastandrea consideró auspicioso que se reconozca la necesidad de simplificar el sistema tributario mediante la eliminación de regímenes de información redundantes, ya que solo provocan cargas administrativas innecesarias, así como la acumulación de información sin valor agregado.
"La decisión de avanzar en la derogación de tales regímenes y en la actualización de los umbrales que disparan obligaciones formales es un paso en la dirección correcta, dado que reduce costos de cumplimiento para los contribuyentes y alinea a la administración con las mejores prácticas internacionales en materia de simplificación normativa", indicó.
Otro aspecto positivo que destacó fue la readecuación de la Agencia de Grandes Contribuyentes Nacionales. Para Mastandrea, quitar empresas que en algún momento alcanzaron cierta magnitud pero que hoy no justifican ese encuadre, "permite concentrar los recursos de fiscalización y control en los verdaderos contribuyentes estratégicos".
Desde su perspectiva, esta decisión favorece una utilización más racional y eficiente de las capacidades institucionales, reduciendo tensiones y generando un entorno más equitativo para los contribuyentes de menor tamaño relativo.
"Sin embargo, los próximos años demandarán avanzar en un terreno más complejo: el de materializar el principio de igualdad de trato consagrado en el artículo 1 de la Ley 11.683", sostuvo.
El socio de BDO recordó que la norma exige que, frente a situaciones sustancialmente análogas, los contribuyentes reciban un tratamiento similar, garantizando así la equidad y la razonabilidad en la actuación administrativa.
"Ello implica un cambio cultural profundo que excede los enunciados estratégicos y requiere mecanismos efectivos para que las decisiones de ARCA no resulten arbitrarias o contradictorias entre casos equivalentes", cerró sobre el tema.
La tecnología como aliada
Los avances tecnológicos en los últimos años contrastan con las inversiones que realizó en el fisco nacional para amoldar sus sistemas y utilizar las herramientas modernas al servicio del control. Al menos así lo manifestaron los especialistas consultados.
Por eso, para Fernanda Laiún, lo mejor del plan es que habla de combatir la evasión con tecnología. Recordó que "ARCA está atrasada, porque durante muchos años no se invirtió" y añadió que "lo que marca el camino es utilizar la información que ya tiene, aún con la eliminación de varios regímenes".
"Con lo que proveen las propias declaraciones juradas se pueden hacer cruces interesantes y que en el pasado fueron muy fructíferos, que le permitieron al organismo obtener buenas recaudaciones impositivas", concluyó la socia de Laiún, Fernandez Sabella & Smudt.
En el mismo sentido se pronunció Fraga, al asegurar que el plan plantea objetivos muy interesantes, con énfasis en la modernización tecnológica y en poner al contribuyente en el centro de la gestión.
Para el profesor de la Maestría en Derecho Tributario de la Universidad Austral "eso es positivo, porque el kirchnerismo dejó al organismo con infraestructura desactualizada y procesos burocráticos que frenan la eficiencia".
En conclusión, tal como aseguró Mastandrea, "el verdadero desafío de ARCA será consolidar una administración tributaria que no solo se perciba como moderna y eficiente, sino también como justa y equitativa".
El socio de BDO aseguró que, en pocas palabras, el plan del fisco "marca un rumbo auspicioso, con medidas concretas que tienden a simplificar obligaciones y a mejorar la gestión institucional".
No obstante, consideró que la consolidación de un nuevo contrato social tributario dependerá de la capacidad de ARCA de dar contenido real al principio de igualdad y de habilitar espacios de resolución colaborativa de conflictos. "Ese será el verdadero indicador de éxito", finalizó.
En sintonía, Fraga coincidió en que "el desafío es alinear la práctica cotidiana con esa nueva filosofía, evitando sanciones abusivas y construyendo una relación más justa y cooperativa entre la administración y los contribuyentes".
Algo queda muy claro: es necesario algo más que lindas palabras. Este es el momento de la acción. Recién con la puesta en marcha se podrá sacar mejores conclusiones para definir si ARCA logró sus objetivos o el plan sólo fue un cúmulo de buenas intenciones.
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