Análisis del Banco Central del Uruguay sobre la Argentina: "éxito" y "riesgos" en la estrategia de Milei
En el "mapa de riesgos" elaborado por el Banco Central del Uruguay (BCU), los factores externos más amenazantes para el nivel de actividad y la inflación en la economía oriental son los geopolíticos, asociados a una potencial guerra comercial y a la volatilidad global. Por detrás aparecen los "crecientes desequilibrios macro-fiscales" de sus vecinos.
Con ese asunto marcado en color anaranjado -entre el verde y el rojo en los extremos-, el análisis de la situación de la Argentina ocupó varios párrafos del Informe de Política Monetaria del cuarto trimestre de 2024 que el BCU acaba de publicar.
Allí señala que el Producto Interno Bruto (PIB) de la Argentina creció 3,9% en términos desestacionalizados en el tercer trimestre, tras "una caída acumulada de 5,7% entre el cuarto trimestre de 2023 y el segundo de 2024.
Los datos de alta frecuencia muestran que la economía habría continuado creciendo" en octubre-diciembre pasado "a un ritmo sensiblemente menor que el observado durante el tercero".
Agrega que la inflación "continuó desacelerándose" en el último tramo del 2024. Esta reducción "resulta clave para sostener el apoyo popular al gobierno", opina, en clave política, la autoridad monetaria uruguaya.
El informe profundiza en el análisis de las acciones tomadas por la administración del presidente Javier Milei.
En 2024, recuerda, "avanzó en la corrección de los desequilibrios macroeconómicos heredados y, ayudados por el éxito del blanqueo y la victoria de (Donald) Trump, los resultados fueron mejores a los esperados inicialmente. En particular, las autoridades instauraron con éxito el ancla fiscal (el 2024 cerraría con superávit fiscal por primera vez desde 2008)".
El BCU matiza: "Más allá de los avances señalados, en las últimas semanas algunos eventos locales y externos tuvieron impacto negativo en el mercado financiero y cambiario. Entre ellos, se verificó el vencimiento del impuesto PAIS, el aumento de la demanda de dólares para el turismo en el exterior, la devaluación del real y la expectativa de tasas elevadas durante mayor tiempo en Estados Unidos. De este modo, la brecha cambiaria pasó del 5% al 15%, lo que redujo la intervención directa en el mercado por parte del Banco Central de la República Argentina para frenar la suba. Asimismo, el riesgo país moderó su ritmo de reducción frente a un contexto internacional volátil".
Luego se adentra en el panorama en el nuevo año. "Para 2025 la cuenta de los dólares se vuelve crucial para analizar la sostenibilidad del programa económico actual. En primer lugar, la cuenta corriente se tornaría deficitaria dado que las importaciones aumentarían como consecuencia del crecimiento de la economía, al tiempo que la apreciación cambiaria ampliaría la demanda por turismo emisivo. Sumado a ello, el Gobierno no sólo tendría que afrontar pagos netos de deuda por US$ 12.000 millones aproximadamente, sino que también podría verse obligado a intervenir en el mercado de dólares financieros en caso de que sea necesario contener la brecha en un año electoral", comenta.
En ese contexto, acota el BCU, desde el gobierno de Milei se "fueron señalizando las estrategias con las que cuentan para cubrir las necesidades de corto plazo. En particular, el Fondo Monetario Internacional estaría más dispuesto que hace algunos meses a firmar un acuerdo transitorio sin una salida de las restricciones cambiarias (las autoridades argentinas apuntan a cerrarlo durante el primer trimestre)".
Esto, según el banco central oriental, "generaría un margen para incrementar la recepción de fondos netos por parte de otros organismos internacionales". Recuerda que, adicionalmente, la Argentina negocia con bancos privados un repo para cubrir vencimientos de bonos y que "no se descarta un canje voluntario de deuda para diferir alguno de los compromisos".
"La estrategia delineada no está exenta de riesgos. En tal sentido -opina el BCU-, atravesar un evento climático o una mayor caída en los precios de los commodities supondría dificultades adicionales para la acumulación de reservas". Por otro lado, la persistencia de la volatilidad financiera internacional podría "frenar la reducción del riesgo país o la llegada de inversiones" a mercados emergentes. Por último, la incertidumbre política de un año electoral quizás sea el riesgo más importante". Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar