Cuánto dinero invirtió River en el campo de juego del Monumental
El estadio Monumental, la casa de River, atraviesa por estas horas una paradoja difícil de sostener debido a que, mientras sus ingresos crecen a ritmo récord gracias a una agenda cargada de recitales internacionales, el estado del campo de juego muestra un deterioro visible justo en la antesala de un nuevo Superclásico frente a Boca. La situación encendió alarmas tanto en la dirigencia como en el cuerpo técnico del "Millonario", que observa con preocupación cómo la superficie puede incidir directamente en el rendimiento del equipo.
Para dimensionar el contraste, hay que retroceder a 2021, cuando el club ejecutó una obra inédita en Sudamérica, con una inversión cercana a $180.000.000 para instalar un sistema de césped híbrido de última generación.
No fue un simple recambio estético: se excavó el campo casi dos metros para montar un sofisticado sistema de drenaje por vacío, aireación forzada y climatización subterránea, diseñado para mantener las raíces en condiciones óptimas durante todo el año. El resultado fue una superficie compuesta por 95% de pasto natural y 5% de fibras sintéticas, bajo estándares comparables a los de la elite europea, capaz de ofrecer mayor tracción, estabilidad y velocidad de juego.
El proyecto, desarrollado con tecnología de la firma irlandesa SyS, puso al Monumental en la misma línea que estadios como el Santiago Bernabéu o Wembley, e incluso sistemas utilizados en el Mundial de Rusia 2018. La promesa era tener un campo uniforme, resistente a la lluvia y sin suspensiones por condiciones climáticas, algo prácticamente inédito en el fútbol argentino.
Sin embargo, ese estándar comenzó a resentirse en los últimos meses. La sucesión de recitales masivos -con el impacto de tres funciones consecutivas de AC/DC en apenas una semana- llevó el sistema al límite. El peso de los escenarios, los cobertores plásticos y las miles de personas sobre la superficie dejaron consecuencias visibles: sectores amarillentos por la falta de luz natural, zonas con menor densidad de césped y marcas que alteran el rodar de la pelota. Cada show genera ingresos cercanos a los US$ 650.000, pero ese beneficio económico choca de frente con la exigencia de un equipo que basa su juego en la precisión y la velocidad.
Aun así, incluso en este contexto, el Monumental sigue siendo uno de los mejores campos de juego del fútbol argentino y un escenario de referencia a nivel regional. No es casual que la Selección Argentina lo haya adoptado como sede principal en el país. De hecho, uno de sus referentes, Emiliano "Dibu" Martínez, eligió al estadio de Núñez por encima de cualquier otro en el planeta. "Me encanta jugar en el Villa Park (casa del Aston Villa), pero el de River llamado 'El Monumental' es simplemente increíble. Los fans y la atmósfera... es mi lugar favorito", aseguró, destacando una experiencia que hoy se potencia con una capacidad superior a los 84.000 espectadores.
La historia reciente también respalda esa valoración. Tras la instalación del nuevo sistema, River volvió a jugar en su estadio y encontró una "alfombra" uniforme, rápida y confiable, muy lejos de los problemas estructurales que arrastraba el campo en años anteriores, cuando incluso se lo comparaba negativamente con canchas amateurs por la falta de oxigenación en las raíces. La transformación fue parte de un plan integral impulsado por la dirigencia comandada por Rodolfo D'Onofrio, con figuras como Jorge Brito, que apuntó a convertir al club en referente de infraestructura en el continente.
En paralelo, el Monumental sigue atravesando una modernización total que supera los US$ 145.000.000, con nuevas tribunas, palcos, tecnología, más capacidad y el futuro techado del estadio. Ese salto estructural convive ahora con recuperar el césped a contrarreloj. El área de mantenimiento activó un operativo intensivo con trabajos en triple turno, uso de maquinaria de nivelación y paneles de luz artificial para estimular la recuperación en las zonas más afectadas. El objetivo será que, aunque no luzca perfecto desde lo estético, el campo llegue en condiciones funcionales para el desarrollo del juego.
En la previa del Superclásico, incluso desde el rival hubo señales de alerta. Leandro Paredes, campeón del mundo con la Selección Argentina y actual figura de Boca, advirtió que el estado del terreno puede influir en el desarrollo del partido y condiciona el estilo de juego, aunque dejó en claro que su equipo intentará imponerse igual. La cancha, entonces, se convierte en protagonista silenciosa de un duelo que siempre se juega al límite.