River: ¿equipo de un solo tiempo?
Un River B jugó en Mendoza y no pasó del cero ante Godoy Cruz, pero bien podría haber sido un River "F". Porque fue un flojo River el equipo que presentó el Muñeco. Ante un marco novedoso, con hinchas visitantes en el Malvinas Argentinas de Mendoza, el equipo de Gallardo dejó pasar la oportunidad de acercarse a la punta del Grupo B y seguir ilusionando como lo hizo el sábado con Independiente.
Porque más allá de que podía esperarse que, con esa formación semi alternativa, el dominio fuera compartido con el Tomba, la sensación es que Gallardo todavía tiene mucho que pulir.
Los tiempos y el fixture apremiante no lo ayudan mucho tampoco, vale aclarar. Porque, claro, en ese afán de darles ritmo de juego a aquellos que vienen mirando desde el banco, el rendimiento merma, la calidad pierde brillo y los resultados empiezan a ponerse en juego inevitablemente.
Por eso fue que en el primer tiempo de una noche mendocina agobiante River se fue al vestuario sin incomodar casi a Pétroli, arquero "Tomba".
Mérito de Godoy Cruz por su intensidad y presión sin respiro en la mitad de la cancha y reflejo de que la insistencia millonaria por el mediocampista colombiano Kevin Castaño (que estaría cerca de resolverse en los próximos días) no es un simple capricho millonario. Porque Kranevitter, que no era titular desde octubre y mostró que aún está lejos de su mejor versión, todavía no parece ser aquella rueda de auxilio segura para cuando Enzo falte. Así y todo, con River creando poco y nada y sufriendo también a cuentagotas, hay una certeza clara para Gallardo: Colidio es hoy su mejor jugador, por no decir que River hoy es "Colidio+10". El ex Tigre es el más claro, lúcido, pillo y vivo para salir de cualquier embrollo y cuando la pelota pasa por él pueden salir conejos de la galera.
Por otro lado, el segundo tiempo le devolvió algo de cuerpo a ese River que está buscando el Muñeco. Con la inclusión del Pity Martínez y Lanzini por Driussi y Galoppo, las cosas volvieron a parecerse un poco a las del sábado ante Independiente (también en el segundo tiempo). Con ataques en superioridad numérica, acorralando al equipo local contra su propio arco, dejándolo pasar la mitad de cancha sólo alguna que otra vez, es evidente que la diferencia de nombres altera el producto final. Como también quedó a las claras que Martínez puede ser "el" refuerzo de Gallardo para este año sin que River invirtiera un peso en él. Petroli le sacó dos bochazos a quemarropa al zurdo que pinta para ser titular en el corto plazo para la ilusión millonaria.
Mención y párrafo aparte, algo pocas veces visto en el fútbol argentino, para la cantidad de veces que el partido fue interrumpido por lesiones o jugadores acalambrados: más allá de Lanzini que duró veinte minutos por una mala caída, hubo cerca de diez parates por calambres, anomalía total. Teléfono para el Chiqui Tapia y sus secuaces.
Porque la noticia debe ser siempre el fútbol, estimado señor Tapia. Ese fútbol que River y Gallardo, con algunos aciertos y otros errores, mostró a cuentagotas en Mendoza. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar