Las altas temperaturas amenazan el US Open
Todo apunta a que el US Open de tenis, el último Grand Slam del año, arrancará bajo un episodio de calor sofocante que complicará la existencia a los jugadores y pondrá a prueba los protocolos del torneo.
Un arranque bajo alerta térmica
El verano de 2025 está dejando un rastro de humedad récord en gran parte del este de Estados Unidos, un factor que multiplica la sensación térmica y dificulta la recuperación entre puntos. Con este telón de fondo, el US Open se está poniendo a la defensiva, porque incluso con máximas "moderadas", el calor es mucho peor y se mantiene durante más tiempo en el ambiente.
A medio plazo, el Centro de Predicción Climática señala un riesgo leve de calor extremo para el nordeste a pocos días de que arranque el torneo. Es un aviso de una tendencia que, de confirmarse, puede tensar el comienzo del cuadro principal.
En Nueva York, el Servicio Meteorológico Nacional activa el Heat Advisory cuando el índice de calor se sitúa entre los 35 y los 40 °C durante al menos dos horas, y emite el Excessive Heat Warning una vez supera los 40 °C. Estas referencias, más que la temperatura "a secas", son las que miden el riesgo real para la salud. Para los próximos días en Flushing Meadows, sede del torneo, el pronóstico sitúa las máximas entre los 32 y los 34°C con mucho bochorno, un escenario que ya exige prevención.
Así, la métrica clave dentro del recinto no será el termómetro tradicional. Para esto está el Wet-Bulb Globe Temperature, que integra la temperatura, la humedad, la radiación solar y el viento. Esta se usa en el tenis para decidir si se pausa el partido o se suspende en condiciones extremas. En pistas duras expuestas al sol, el rebote térmico puede llevar la superficie muy por encima del ambiente, disparando aún más el estrés fisiológico del jugador.
Protocolos que seguirá el torneo
Por las fechas en las que se disputa el US Open, esto es bastante habitual y la organización ya está prevenida. En 2023, en una jornada asfixiante, Daniil Medvedev ya se puso serio. El favorito en las apuestas de tenis entonces, miró a cámara durante el encuentro y avisó de que la situación era muy peligrosa para los jugadores con unas palabras muy duras: "un jugador va a morir", afirmó el ruso. La organización, con la idea de crear sombra, llegó a cerrar los techos de la Arthur Ashe y la Louis Armstrong. Aquella medida, habilitada para situaciones de clima extremo, marcó un antes y un después.
Para esta edición, el torneo mantiene un marco de salud y seguridad con hidratación reforzada, zonas de enfriamiento, hielo, ventilación adicional y coordinación médica in situ. El equipo sanitario que trabajó en el pasado torneo subraya que se ha invertido más que nunca en la preparación de cara a episodios de calor, con protocolos listos. Además, el diseño de la cancha Louis Armstrong incluye un sistema de ventilación pensado para aliviar las condiciones extremas.
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