La profunda reflexión de Matías Almeyda sobre un tema que pocos se animan a hablar en el fútbol
En el fútbol profesional hay algo de lo que casi no se habla: la depresión. Es un tema tabú que muchos jugadores atraviesan en silencio y que suele golpear con más fuerza después del retiro. A sus 51 años, el argentino Matías Almeyda, flamante entrenador del Sevilla, decidió romper esa barrera y, en la previa del partido contra Elche por LaLiga española, habló sin filtros de su propia experiencia.
"Yo lo viví en carne propia. Tengo mucha experiencia para hablar de eso. Muchísima. Tuve cinco años en los que sufrí bastante y fui ayudado por mi familia, por profesionales. Jugaba en el Inter de Milán y le dije a Moratti (Massimo, presidente del club italiano) que no quería jugar más. Tenía dos años más de contrato en ese momento. Es un momento que van a vivir todos los futbolistas y por eso me hice entrenador", confesó Almeyda, que vistió de "Neroazzurro" entre 2002 y 2004, previo paso por Brescia y Quilmes que decantaron en su primer retiro del fútbol.
Para el "Pelado" Almeyda, quien tuvo una gran carrera en Europa (Sevilla, Lazio, Parma, Inter y Brescia) y se retiró del fútbol a los 33 años en 2005, aunque regresó a los 35 para jugar en River en el Nacional B y ayudar al equipo a volver a Primera, la depresión es un proceso que casi todo futbolista atraviesa. Por eso insiste en que "amen el fútbol y lo jueguen hasta donde puedan".
El ex mediocampista de la Selección Argentina describió con crudeza el vacío tras el retiro: "Al 95% de los futbolistas al otro día que lo dejó el teléfono no le suena nunca más. La cantidad de amigos que tenías ya no está más. Mientras jugás sos un banco, vas prestando, todos son amigos del campeón". Incluso recordó que esa soledad alcanzó incluso a leyendas como Diego Armando Maradona: "Fui amigo de Maradona y al mejor le pasó lo mismo. Si le pasó a él, le va a pasar a todos".
Para Almeyda, el rol de entrenador va más allá de lo táctico: "Me he involucrado bastante con respecto a los ex futbolistas cuando estaba en Argentina para ayudarlos desde algún lugar y trabajo mucho en eso mientras estoy en los planteles. Por eso, cuando hablan de presión digo: 'muchachos, presión es otra cosa'. Presión es poder tenerlo todo y no tener nada, presión es que te vean tirado como un perro y nadie entienda. Todos te dicen: '¿qué problema tenés? Tenés todo'... no".
Y concluyó: "En el mundo, muchas veces estamos en ese análisis de los seres humanos sin saber lo que piensan, lo que sienten. Desde que soy entrenador me convertí en una especie de casi psicólogo: detecto al depresivo, detecto al que durmió mal por diferentes motivos, detecto al que tiene una cara extraña porque no lo pongo y por eso voy a confrontar con ellos de una manera leal y desde lo más profundo del corazón para poder sacar lo que tienen adentro. A veces lo logro, a veces no".
Almeyda llegó al Sevilla tras su paso por el AEK Atenas y ya dirigió tres partidos en el arranque de la temporada, con un balance de dos derrotas (Athletic Bilbao y Getafe) y una victoria (Girona). Este viernes recibirá al Elche en el estadio Ramón Sánchez Pizjuán, con la intención de salir de la decimoprimera posición y acercase a los puestos que brindan un boleto a las competencias europeas.