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La primera polémica del Mundial 2026: Irán y Egipto están furiosos por jugar en una ciudad "LGBTQ+ friendly"

Egipto e Irán protestan ante FIFA por tener que jugar en Seattle durante el Pride. El Mundial 2026 ya enfrenta tensiones culturales y diplomáticas.
Seattle es una ciudad progresista. EE
11-12-2025
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Los preparativos para el Mundial 2026 ya empiezan a generar controversias diplomáticas. Egipto e Irán —dos de los países más conservadores del torneo— protestaron formalmente ante la FIFA por tener que disputar su partido del 26 de junio en Seattle, una ciudad que había planificado actividades vinculadas al Pride Month (Mes del Orgullo).

La polémica estalló tras el sorteo oficial realizado el 5 de diciembre en Washington D.C., donde se confirmó que ambos seleccionados compartirán grupo y se enfrentarán en el Lumen Field durante pleno fin de semana del orgullo LGBTQ+.

Un choque cultural anunciado

SeattleFWC26, el comité organizador local, había programado actividades comunitarias y celebraciones fuera del estadio, coincidiendo con el festival que la ciudad organiza todos los años. La idea: aprovechar los partidos en Juneteenth (o Día de la Liberación, se celebra el 19 de junio para conmemorar el fin de la esclavitud en Estados Unidos) y Pride para "mostrar que en Seattle todos son bienvenidos", dijo la alcaldesa electa Katie Wilson.

Pero para Egipto e Irán, ese contexto es inaceptable.

La Asociación de Fútbol de Egipto emitió un comunicado tajante: "Rechazamos categóricamente la realización de cualquier actividad vinculada al apoyo de la homosexualidad durante el partido". El organismo también envió una carta formal a FIFA solicitando evitar "provocar sensibilidades culturales y religiosas".

Desde Irán, la postura fue similar. El presidente de la Federación, Mehdi Taj, calificó la decisión de "ilógica e irracional" y confirmó que el país presentó una queja ante la FIFA. El ministro de Deportes iraní, Ahmad Donyamali, ratificó la protesta.

En ambos países, la homosexualidad es criminalizada: en Irán puede castigarse incluso con la pena de muerte; en Egipto, las leyes de "moralidad" permiten detenciones y hostigamiento policial.

Seattle no retrocede

Lejos de dar marcha atrás, los organizadores locales avisaron que seguirán adelante con todo lo planificado.

"Avanzaremos según lo previsto con nuestra programación comunitaria durante el Pride y a lo largo del torneo", señaló SeattleFWC26 en un comunicado. "El noroeste del Pacífico es hogar de importantes comunidades iraníes y egipcias, además de una enorme diversidad cultural. Queremos que todos los visitantes vivan la calidez y dignidad que caracteriza a nuestra región".

La FIFA, por ahora, no respondió las consultas de los medios sobre si habrá cambios o negociaciones.

¿Cambio de sede o cruce? Por ahora, imposible

El partido del 26 de junio estaba asignado desde hace meses, pero recién tras el sorteo se supo qué equipos jugarían en esa fecha. Sus compañeros de grupo, Bélgica y Nueva Zelanda, jugarán el mismo día en Vancouver: ambos países permiten el matrimonio igualitario.

Algunos analistas sugirieron que FIFA podría intentar intercambiar los cruces, pero el organismo no dio señales de evaluar esa posibilidad.

Los fantasmas de Qatar 2022

La discusión revive tensiones del Mundial pasado, cuando varios equipos europeos abandonaron el uso de brazaletes arcoíris tras advertencias de sanciones por parte de FIFA. Qatar, como Irán y Egipto, es un país muy conservador. Fanáticos —e incluso periodistas como el fallecido Grant Wahl— denunciaron que les prohibieron ingresar con prendas con los colores del arcoíris.

La edición 2026, que se realizará en EE.UU., México y Canadá, había prometido dejar atrás ese tipo de conflictos. Pero el choque entre valores progresistas locales y normas restrictivas de algunos países participantes vuelve a poner a FIFA en el centro de un dilema conocido: ¿inclusión total o relativismo cultural?

Lo único seguro: el partido ya es un escándalo global

Lo que iba a ser un encuentro relativamente discreto del Grupo F se transformó en una controversia geopolítica y cultural antes de que ruede la pelota. Y todo indica que el debate recién empieza: falta más de medio año para el partido... y ya se armó. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar