"La Libertadores hay que ganarla como sea"
¿Será el mar, el paisaje, la arena, la playa? Como casi ningún argentino, Racing pisa Brasil y gana. Se trae algo.
Así arrancó la Libertadores el reciente campeón de la Sudamericana y la Recopa: sólido y pisando firme con un 3-0 histórico ante el Fortaleza por el Grupo E. Con goles de Salas, Almendra y Santiago Sosa, la Academia salió fortalecido, candidato y más agrandado que nunca.
El equipo de Gustavo Costas, el héroe sin capa que dirige a Racing desde el banco de suplentes, hizo punto y aparte del magro andar en el torneo local y anotó una vez más a Racing en las páginas doradas del fútbol argentino: por tercera vez, un conjunto albiceleste logró ganar por tres goles de diferencia en suelo carioca, algo que no sucedía desde 2017.
Y Racing lo hizo con la fórmula de campeón de América que patentó en noviembre: correr y meter para después gozar. Y el goce académico fue tan categórico que Costas terminó librándose de todos sus pruritos ante los micrófonos: "...la Libertadores hay que ganarla como sea" lanzó, al finalizar la proeza.
Así nomás, sin pelos en la lengua, sin tapujos ni titubeos. Como Mostaza en el 2001, cuando a fechas del final del torneo que cortaba los 36 años de sequía dijo que serían campeones, el pope de Racing anunció que su team irá por la gloria máxima. ¿Y quién para la ilusión de Racing, quién le impide volver a soñar?
El equipo de Costas volvió a demostrar que es un equipo copero y puede respaldar lo dicho en caliente por su entrenador con lo hecho en Brasil desde el vamos. Quién sabe si recuperó su mejor versión por regresar al lugar donde alcanzó la gloria internacional semanas atrás, si representar a su país lo motiva sobremanera o qué, lo cierto es la cátedra que dio la Acadé en el Estadio Castelao.
Con un Maxi Salas y un Maravilla Martinez intratables, Racing empieza desde bien arriba a inquietar, a estorbar y privar de libertad al rival. La modalidad continúa como por efecto dominó hacia abajo.
Porque en el medio Martirena, Rojas, Nardoni y Almendra corrieron y jugaron con una autoridad y fútbol notables, muy pocas veces vistas en Brasil por un equipo argento. El uruguayo con su criteriosa practicidad, y el ex Boca con la jerarquía con la que desde que apareció en Primera mostró, parecen haber encontrado su lugar en el mundo y son el relojito en el cual Costas se apoya para impulsar su barco.
Para completar la foto del campeón que se volvió a ilusionar, la infaltable voz de la experiencia Costas la tiene en Arias, el más ganador del plantel actual y pilar de la parte defensiva y en Luciano Vietto, figura de la casa repatriada del fútbol europeo que conoce el paño como pocos y que no vino a ser un simple actor de reparto.
Y por si al globo de la ilusión racinguista le faltara aire, Costas tiene entre sus filas también a Matías Zaracho y Santiago Solari, dos volantes que juegan y saben ya lo que es salir campeón con la casaca blanquiceleste. Con todo y por todo.
El campeón de América volvió de Brasil con récord nuevo, fortalecido y con promesas de ir por mucho más. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar