Cara a cara por el título

Djokovic le ganó un partidazo a Sinner y se metió en la final del Abierto de Australia: el premio millonario que se jugará ante Alcaraz

Para el serbio, será la posibilidad de alcanzar su 25° título de Grand Slam; para el español, la oportunidad ideal para ratificar que la nueva era ya comenzó.
Novak Djokovic es el finalista más veterano del Abierto de Australia. (@AustralianOpen)
30-01-2026
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En una semifinal vibrante del Abierto de Australia, con clima de final anticipada y más de cuatro horas de tensión ininterrumpida, Novak Djokovic (4° del mundo) volvió a demostrar por qué es una leyenda viva del tenis. A los 38 años, el serbio consiguió una de esas victorias que marcan una carrera: derrotó al italiano Jannik Sinner (2°) en un duelo feroz, cambiante y de altísimo nivel, para meterse una vez más en el partido decisivo, donde se medirá con Carlos Alcaraz (1°).

Djokovic se impuso por 3-6, 6-3, 4-6, 6-4 y 6-4 tras 4 horas y 10 minutos de batalla física y mental. El triunfo tuvo un valor agregado enorme: cortó una racha adversa de cinco derrotas consecutivas ante Sinner, un rival que en el último año parecía haberle tomado definitivamente la medida. Con este éxito, el serbio alcanzó su undécima final en Melbourne, un escenario que domina como nadie: ganó diez títulos y ahora irá por ampliar un récord que ya roza lo inalcanzable.

El partido fue una auténtica guerra táctica y emocional. Sinner arrancó con autoridad, imponiendo potencia y profundidad desde el fondo, empujando a Djokovic a defender durante largos pasajes. Pero el serbio, fiel a su ADN competitivo, ajustó el plan con el correr de los sets: elevó su nivel defensivo, varió alturas y velocidades, y explotó cada mínima grieta del italiano en los momentos decisivos. La experiencia volvió a pesar cuando el margen de error era cero.

El quiebre del encuentro llegó en el quinto set, donde Djokovic fue quirúrgico: aprovechó la única chance de break que tuvo y, del otro lado, salvó las ocho oportunidades de quiebre que generó Sinner. Una demostración brutal de fortaleza mental. "No encuentro palabras, me parece increíble", confesó después del partido, y agregó: "Me trae recuerdos de casi seis horas en 2012 contra Rafa (Nadal)". 

También fue honesto sobre su planteo: "Era la única forma de ganarle. Me había ganado los últimos cinco partidos, tenía mi número y se lo tuve que cambiar", antes de felicitar a su rival: "Es un gran jugador y me llevó al límite. Hay que aplaudirlo a él también".

Con este triunfo, Djokovic se clasificó a una final que promete quedar en la historia frente a Alcaraz, el gran rival generacional, uno de los pocos capaces de desafiarlo de igual a igual en los últimos años. El cruce condensa presente y futuro, jerarquía y explosión, en una rivalidad que ya es central en el circuito. Para el serbio, será la chance de conquistar su 25° título de Grand Slam; para el español, la oportunidad de confirmar que la nueva era ya está en marcha.

Alcaraz también llegó a la final tras una batalla memorable. El número uno del mundo superó a Alexander Zverev (3°) por 6-4, 7-6 (5), 6-7 (3), 6-7 (4) y 7-5, luego de 5 horas y 27 minutos de un duelo dramático, siendo la más larga en la historia del torneo. El español arrancó sólido, se llevó el primer set con un solo quiebre y resistió un segundo parcial durísimo, en el que el alemán llegó a sacar para set pero no logró cerrarlo.

Desde allí, el partido entró en una zona de supervivencia. Los calambres castigaron sin piedad a Alcaraz, que incluso amagó con el retiro y protagonizó un momento tenso cuando pidió atención médica. Zverev explotó de bronca y lanzó una crítica directa: "¿Cómo dejás que le traten unos calambres? Esto es una mierda, están protegiendo a estos dos todo el tiempo". Aprovechando la merma física del español, el alemán igualó el marcador ganando los tie-breaks del tercer y cuarto set.

En el quinto, Zverev dio otro golpe: quiebre temprano y saque 5-4 para partido. Pero Alcaraz protagonizó un milagro en Melbourne: se aferró al partido, quebró dos veces seguidas y selló una remontada épica que lo depositó en la final. Con apenas 22 años, irá por su primer título en Australia, con un objetivo histórico en juego: convertirse en el jugador más joven de la Era Abierta en ganar los cuatro Grand Slam.

El premio económico que estará en juego en la final del Abierto de Australia 2026

Además del prestigio deportivo, la final del Abierto de Australia tendrá un impacto económico sin precedentes. Para la edición 2026, el primer Grand Slam del año estableció un pozo de premios récord de aproximadamente US$ 75 millones, lo que representa un incremento del 16% respecto de 2025 y consolida la tendencia de fuerte expansión económica del circuito profesional.

El campeón del torneo se llevará US$ 2.793.593, mientras que el subcampeón embolsará US$ 1.447.283. En ambos casos, los premios registran subas cercanas al 19%, una cifra muy por encima de la inflación internacional y que refleja el crecimiento del negocio global del tenis, impulsado por derechos de TV, sponsors y audiencias récord.

En ese contexto, el contraste entre los protagonistas también se refleja en sus trayectorias económicas. Djokovic acumula US$ 191.252.375 en premios oficiales a lo largo de su carrera, con 101 títulos y más de 23 años compitiendo en el circuito ATP, desde su debut profesional en 2003. Es, por amplio margen, el tenista con mayores ganancias en la historia del deporte.

Del otro lado aparece Alcaraz, quien ya ganó US$ 60.032.046, conquistó 24 títulos y compite en el ATP Tour desde febrero de 2020. Con apenas seis años en el circuito principal, su progresión económica es tan vertiginosa como su ascenso deportivo, y anticipa un cambio generacional también en términos de poder comercial.

Este domingo, desde las 5:30 de la mañana (hora de Argentina), en la Rod Laver Arena, no solo estará en juego un nuevo Grand Slam y un cheque millonario. También se disputará algo más profundo: el liderazgo simbólico del tenis mundial. Djokovic va por otro capítulo dorado en una carrera legendaria; Alcaraz, por confirmar que el futuro ya llegó.

Djokovic y Alcaraz se vuelven a cruzar en otro capítulo de una rivalidad que ya regaló duelos memorables, como en Wimbledon y los Juegos Olímpicos

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