Con Paredes, ¿y sin techo?
El regreso de Leandro Paredes a Boca fue la exacta definición inmejorable de jerarquía. Todo lo que esperaba el cascoteado hincha de Boca y mucho más también: un jugador que no pisaba un campo de juego de manera oficial hacía mes y medio, con vacaciones y muy pocos entrenamientos de por medio con un equipo nuevo, que ingresa media hora y le cambia radicalmente el funcionamiento ilusiona a Román y a todos sus hinchas.
Una actuación que si bien no alcanzó para volver a ganar (hace 14 partidos que no suma de a tres puntos)pero que despertó mucha ilusión y que también invita a un golpe de realidad clarísimo para el mundo xeneize: con Paredes sólo no alcanza para que Román vuelva a estar feliz. Y en ese sentido, la Bombonera fue implacable una vez consumado el tibio 1-1 contra Unión: más allá de la efervescencia por la vuelta del hijo pródigo, hubo silbidos por sobre cualquier otra cosa.
Es que el equipo de Miguel Angel Russo hizo muy poco para no parecerse al que venía siendo y no pasó de la apatía en casi ningún momento del partido contra el modesto y molesto equipo de Leonardo Madelón.
Con los mismos jugadores que pidió Riquelme y que hicieron un papel por debajo de las expectativas en el Mundial de Clubes, la imagen no mejoró respecto a lo que se vio en La Paternal el pasado sábado. Plantado un poco más arriba pero sin generar peligro casi: apenas un tiro libre de Alarcón y algún centro cruzado punzante sin conexión final; muy poco para tamaño plantel que armó Román.
Porque si bien se vio algo mejor a Alan Velasco y Pellegrini (central nuevito) tuvo un aceptable debut de local, el chileno Palacios volvió a perder crédito, mientras que el resto no pasó de la intrascendencia general, como si la llegada de Paredes fuera la de un salvador que arreglaría todo por sí solo y paralizara. Porque Leandro fue salvador y guía en la casi media hora de juego que volvió a pisar el jardín de su casa: metió la asistencia de córner para que Di Lollo pusiera el 1-1 de cabeza y filtró pases en pronfundidad al mejor modo "Scaloneta in Qatar". Sin embargo, el contraste entre esos pincelazos y la cuasi nula capacidad de sus compañeros para imponerse ante un rival visiblemente inferior en jerarquía fue notoria y algo que inquietó a una Bombonera harta, cansada de acumular gastos y fracasos.
A favor del aire fresco que el regreso de Paredes generó en Boca, pudo agregarse la vuelta a las canchas de Cavani, muy falto de ritmo y juego aún, y que Ander Herrera estaría ya recuperado para el miércoles por Copa Argentina enfrentar a Atlético Tucumán, una final anticipada para el ciclo de Russo.
Final a la que llegará, más allá del opaco rendimiento pre-ingreso de Paredes anoche, envalentonado por el salto de calidad que trajo su estelar refuerzo y con la ilusión de que con el tiempo ese nuevo aire contagie a todo Boca Predio. Porque ahora, si bien Boca tiene a un descomunal Paredes, no parece tener techo, y no en el mejor de los sentidos.