Boca y el papelón más grande de la gestión presidencial de Román: afuera de todo
Afuera de todo. Alianza Lima eliminó a Boca por penales en la Bombonera y el equipo de Fernando Gago no jugará la Libertadores, el gran objetivo del año. El papelón más grande de Boca durante la gestión presidencial de Román. Un tsunami devastador.
La noche había empezado de la mejor manera en una Bombonera que de caldera pasó a estar en ebullición total cuando en los primeros minutos llegó el 1-0 en contra de Trauco. Y parecía que los planetas se alineaban, que con la vuelta de los refuerzos estrella a la titularidad era suficiente para enderezar el rumbo tras la ida.
Porque el equipo de Gago dominaba y Alianza no hacía dos pases seguidos.
Ander Herrera era figura, Zenón volvía a ser el del año pasado y Gorosito, el del picante en la semana, protestaba sin sentidos. Hasta que en el primer centro de Alianza, casi a los 30', Marcos Rojo perdió la marca y Hernán Barcos, de 40 años, puso el 1-1. Boca sintió el sacudón y si pudo mantenerse con vida en el primer tiempo fue gracias a Agustín Marchesín, que salvó heroicamente un mano a mano de Castillo con olor a final irreparable cuando la defensa de Boca estaba en Jupiter.
Y no hubo dos sin tres en la Bombonera, donde el 2-1 local llegó también tras un centro que Zenón transformó en gol. Menos mal, porque fue por excelencia la única vía por la que atacó Boca. Y fue así que siguió yendo y Alianza, acorralado, metiéndose atrás, haciendo tiempo sin disimulo, sin tapujos para armar tumultos que consumieran segundos y frenaran el ímpetu local.
Pero fueron el travesaño, el palo, el arquero Viscarra y la malaria de Cavani, que erró el 3-1 solo abajo del arco a segundos del final, lo que llevaron la noche a los penales.
Porque Boca jugó mejor que su rival, mereció ganarlo en los 90', pero a la postre son escasos argumentos para atenuar la decepción que sobrevino a los penales.
Ahí, el equipo de Gorosito se llevó todos los laudos metiendo sus cinco penales con magistral clase y el nuevo niño mimado de Riquelme, Alan Velasco, quedó como el villano fallando el último y único tiro de Boca, finiquitando la quimera.
Silencio rotundo y un sinfín de complicaciones económicas trae aparejado el desastre deportivo. Porque la eliminación no sólo dejará con escaso rodaje a muchos futbolistas de un plantel numerosísimo preparado para jugar varias competencias a la vez, sino que también priva a Boca de costear tanto salarios alto que estimó iría afrontando con los ingresos mismos de la hipotética participación en la Copa.
Con la inversión top que hizo en el último mercado de pases, problemas y más problemas es lo único que sumó Boca.
Porque si bien todavía hay campeonato local, Copa Argentina y Mundial de Clubes a la vista y Gago dijo estar "con fuerzas para seguir", a pesar del clamoroso "que se vayan todos, que no quede, ni uno solo", varias preguntas retumbaron en la Bombonera. ¿Jugar la ida de una serie tan trascendental con la clasificación al objetivo del año en juego con un equipo plagado de lesiones no era evitable? ¿Gago está a la altura de Boca? ¿Le queda crédito a Riquelme?
Hoy, sólo hay una verdad muy dolorosa como respuesta: el papelón de Boca es histórico. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar