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Longevidad productiva: una realidad que deberá enmarcar el sistema previsional

Empezar con desvincular al adulto mayor con el hombre de canas sentado en el banco de una plaza esperando que la vida pase es el comienzo para dar un debate serio

Longevidad productiva: una realidad que deberá enmarcar el sistema previsional
Vanesa D'Elia Vanesa D'Elia 26-11-2021
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En sus orígenes, los sistemas previsionales tenían como objetivo suavizar el consumo a lo largo del tiempo. De esa manera, cuando una persona ya no podía desempeñarse en el mercado laboral (ya sea por incapacidad o por vejez), la pensión funcionaba como un seguro. 

De ahí que, cuando se piensa en un jubilado, la imagen asociada casi de manera inmediata es la de una persona pintada en canas, con boina, sentada al sol en el banco de una plaza. Sin embargo, hoy en día la longevidad dista bastante de ese retrato.

Los datos muestran que la vida saludable se extiende, al igual que los años productivos. En nuestro país, se estima que 16% de la población total es mayor a 60 años y que ese porcentaje alcanzará el 22% en 2050. 

La población adulta mayor entiende que puede seguir siendo parte activa de la sociedad y es esta característica la que debe redefine el rol de los mayores en la economía. Ya no se trata de pasivos, de abuelos, de jubilados, sino de seniors. Esto es, adultos mayores con experiencia, con mayor nivel educativo y con mayor satisfacción que sus padres y abuelos. 

En este sentido, la “economía silver” (esto es, la economía que mira a las personas mayores a 50 años) surgió en el último tiempo como respuesta a esta revolución demográfica. Y tan fuerte pisa esta revolución en el mundo, que esta nueva oportunidad para crear valor ya tiene su propio color y es el plateado. La idea es aprovechar la longevidad positiva y pensar a los adultos mayores como consumidores, como productores y emprendedores que contribuyen al crecimiento. 

Ahora bien, si el concepto de vejez está cambiando, entonces el sistema previsional debe acompañar estas nuevas definiciones. En particular, la multiplicación de los años productivos posibilita a que los seniors puedan desempeñarse en el mercado de trabajo por más tiempo. 

No es menor el dato de que, en nuestro país, cerca del 50% de la población mayor a los 50 años participa en el mercado laboral. Ahora bien, ¿esto significa que la edad jubilatoria debe aumentar? No. Esto significa que las etapas tradicionales con las que suelen describirse el ciclo de vida se están redefiniendo.

En efecto, esta nueva longevidad más activa y productiva lleva a repensar la rígida estructura de etapas de la vida en donde los individuos estudian, luego trabajan y luego se jubilan. Las personas pueden estudiar y trabajar al mismo tiempo, y también ser jubilados y capacitarse o ser jubilados y seguir generando valor en el mercado de trabajo. 

En este sentido, aumentar la edad de retiro en pos de la sostenibilidad financiera del sistema previsional tiene más bien que ver con las rigideces anteriores. Una visión más flexible es aquella en donde se focalice en generar las condiciones necesarias para que el adulto mayor retrase por sí mismo su salida del mercado de trabajo, ya sea retrasando también su ingreso al mundo previsional, o complementando ambos universos. 

Algunos se preguntarán hasta qué punto los seniors son generadores genuinos de ingresos y no quitan espacios a las generaciones más jóvenes. En un mundo laboral moderno, hay lugar para jóvenes y también para adultos mayores. 

Se trata de grupos diferentes, con diferentes características e intereses, por lo que son más bien recursos que se complementan que recursos que se sustituyen entre sí. Pero para que este complemento funcione, las políticas públicas deben focalizarse en el diseño de un sistema jubilatorio integrado con el nuevo mercado de trabajo. 

Los seniors son personas que impulsan mercados, y también son personas que tienen capacidades para emprender. Que la seguridad social contemple a los adultos mayores como sujetos de crédito, que además de dinamizar el consumo también pueden promover nuevos negocios, abre espacios para redireccionar los fondos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad y apostar a estos nuevos emprendedores.

Un debate moderno sobre el sistema previsional no puede estar ajeno a esta nueva tendencia, que, si bien refiere a un concepto que aún está madurando, será uno de los pilares que deberá enmarcar el diseño de un sistema basado en un envejecimiento activo. Empezar con desvincular al adulto mayor con el hombre de canas sentado en el banco de una plaza esperando que la vida pase es el comienzo.

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