Factores

Una de las bebidas más amadas por los argentinos está a punto de aumentar 20%

Descubrí por qué el precio del café en Argentina subirá hasta 20%.
Café Foto de Valeriia Miller
14-12-2024
Compartir

Imaginate esto: estás en tu bar de siempre, ese con las sillas un poco flojas pero que tiene la mejor medialuna. Levantás los dedos simulando una taza y decís: "Un cortado, por favor". Hasta acá, todo muy argentino. Pero ahora, ese simple placer de café con leche espumosa puede convertirse en un gustito reservado, porque en los próximos meses, tomarte un cortado podría salirte casi tan caro como un almuerzo (si no es que ya lo hace).

El café argentino: de barato a "nivel Europa"

Hace un año nomás, Buenos Aires era un paraíso para los fanáticos del café: precios bajos y buena calidad. Hoy, un espresso en el microcentro compite en precio con el de Madrid o Roma, aunque sigue más barato que en París o Nueva York (todavía). Lo que sí, los $3.200 que ahora podés gastar en un jarrito bien podrían pagar un almuerzo en el comedor de tu barrio no hace mucho tiempo.

¿Por qué esta escalada? No, no es porque el barista ahora use oro en polvo para decorar la espuma. La clave está en el precio internacional del café, que alcanzó picos históricos, similares a los de 1977. La combinación de sequías, tifones y temperaturas extremas en países productores como Brasil (la cosecha 2025-2026 mermará considerablemente) y Vietnam disparó los costos de las variedades más populares, como el arábica y el robusta. 

Y como en Argentina no cultivamos café (salvo alguna que otra parcela boutique en Salta), estamos 100% atados a lo que pasa afuera. Ese insumo es el 60% del producto que llega a las góndolas o a los bares.

Así lo asegura una nota de Francisco Jueguen en La Nación.

Un cafecito más salado por el dólar y la inflación

Sumale a esto nuestra versión criolla del drama: el dólar caro, la inflación descontrolada y los problemas para importar. En diciembre de 2023, una devaluación dejó temblando a todos, incluido tu cortado de confianza. Según el Indec, en un año, el precio del café molido se triplicó, y aunque el incremento anual acumulado fue menor al de otros productos (40% contra el 112% del IPC), los bolsillos ya lo sienten.

Pero, como suele pasar en Argentina, no todo se traslada al consumidor. Las cafeterías hacen malabares para absorber parte de los costos. Algunos empresarios confiesan, entre dientes, que más aumentos son inevitables.

¿Tomar un café o un avión?

Un relevamiento informal por cafeterías porteñas muestra que los precios varían tanto como los estilos de los mozos. En bares clásicos como Los Inmortales, un pocillo de café puede salir $2200, mientras que en cadenas internacionales como Starbucks, el lungo roza los $3900. En Recoleta, un expreso en el elegante Rondó Café cuesta $3200, casi el doble de lo que valía hace un año. Y eso que estamos hablando de una ciudad donde el café solía ser un regalo.

El café como símbolo de resistencia (y optimismo)

A pesar de los golpes, el argentino no se rinde. Los dueños de cafeterías, como Juan Larrondo del Rondó Café, ven el vaso medio lleno. "Empezamos el año con ventas bajas, pero con el tiempo las mesas volvieron a llenarse", dice. 

Aunque el verano suele bajar el consumo, la esperanza es que el 2025 traiga un resurgir del ritual cafetero, ese momento mágico de sentarse, charlar y sentir que todo está bien mientras el aroma del café llena el aire.

"La Argentina, con relación a otros países, está teniendo un problema, el dólar caro. Los precios hoy del café se acomodaron y pasamos de ser uno de los cafés al consumidor en taza más barato de la región y del mundo a tener precios casi comparables con las principales ciudades capitales de Europa, de Estados Unidos o también de Oriente", explicó el empresario. "Esta valorización del dólar hace que la Argentina, el expreso o los principales cafés con leche, como son el flat white o el capuccino, estén casi al mismo precio que en Nueva York, Londres o Milán", agregó. 

El turista se sorprende, dijo.

¿Cuánto más va a subir el café?

Expertos del sector estiman que, en los próximos cinco meses, el café aumentará 20% más. Pero no todo es culpa de las cafeterías. La presidenta de la Cámara Argentina del Café, Belén Cuadra, explica que el cambio climático y las condiciones globales siguen presionando al alza. Mientras tanto, empresas como Nestlé buscan alternativas para que el consumidor no termine abandonando la taza por completo.

Conclusión: seguimos tomando café, porque argentinos somos

En Argentina, tomarse un café no es solo una cuestión de precio, sino de identidad. Es el "te espero en la esquina", el "hablemos con calma" y el "arranquemos el día" en un solo gesto. Sí, es más caro. Sí, el bolsillo duele. 

Pero, ¿quién nos quita el placer de ese ritual tan nuestro, con el pocillo en una mano y la medialuna en la otra? Después de todo, si sobrevivimos a crisis económicas, hiperinflaciones y asados en cuotas, ¿cómo no vamos a sobrevivir a un cortado un poco más caro?

Porque en Argentina, el café no es solo café: es excusa, es ritual, es vida. Y eso, aunque cueste $3200, no tiene precio. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar

En esta nota