Pedro Rosemblat le respondió a Nicolás Wiñazki: "Quizás en esto tenga razón Milei"
La controversia entre Pedro Rosemblat y Nicolás Wiñazki se encendió tras burlas en el canal de streaming Gelatina, que provocaron la indignación del periodista de A24. Wiñazki acusó al programa de "discriminación" y "gordofobia", mencionando al INADI, lo que desató una respuesta afilada de Rosemblat. En su programa, el conductor rechazó las acusaciones, afirmando que las críticas no se centraban en el físico o la identidad de Wiñazki, sino en su trayectoria política. "Si uno lo descansa, que si hace un chiste sobre Wiñazki, lo hace porque es gordo y judío, y no porque es, justamente, Wiñazki", ironizó, denunciando la actitud hipócrita de ciertos periodistas.
Rosemblat acusó a Wiñazki de usar la victimización para esquivar responsabilidades. Resaltó su extensa carrera en medios influyentes y su rol en la Causa Vialidad contra Cristina Fernández de Kirchner, además de su vínculo con Miguel Wiñazki. "A Wiñazki le gusta mucho ponerse en ese lugar, porque es su forma de no hacerse cargo de las cosas que dice y hace", afirmó, señalando que su exposición lo hace blanco de críticas legítimas, no de ataques personales. Para Rosemblat, Wiñazki se escuda en una falsa representación de colectivos discriminados.
Citando la frase de Javier Milei sobre "no odiar lo suficiente a los periodistas", Rosemblat criticó la doble moral de Wiñazki, quien no cuestionó comentarios ofensivos de colegas como Jorge Lanata sobre Cristina o parodias al nieto de esta. "¿Vos lo acusaste de gerontofóbico a Lanata cuando dijo que Cristina era una 'pobre vieja enferma'? Yo supongo que no", desafió. Según Rosemblat, las críticas a Wiñazki responden a su antiperonismo, no a prejuicios. Acusó a periodistas como él de atacar con dureza y luego defenderse con una supuesta superioridad ética.
Rosemblat también mencionó un caso judicial donde Wiñazki fue condenado por una denuncia falsa contra un exministro, aunque absuelto por la Corte Suprema, la misma que condenó a Cristina. "Tu preocupación por las minorías violentadas es más falsa que la denuncia que le hiciste a Yauhar", disparó, calificando su periodismo de "berreta" y sus programas de "aburridos". Negó odiarlo, pero lo acusó de no asumir el impacto de los proyectos políticos que respalda, operando sin autocrítica en un contexto mediático polarizado.
Con respecto a la conocida frase del presidente Javier Milei que dice "no odiamos lo suficiente a los periodistas", Rosemblat manifestó: "Quizás en esto tenga razón el presidente. Los periodistas atacan como un ejército y se defienden como Carmelitas descalzas. Atacan por derecha y se defienden por izquierda y siguen creyendo que son el faro ético y moral de la Argentina, los periodistas de la tele".
En su cierre, Rosemblat fue tajante: las críticas a Wiñazki no son por su físico o identidad, sino por su rol como figura pública. "Creeme que no es ni por gordo, ni por judío. No siento haber ofendido a ningún colectivo, sino haber descansado un poquito a Wiñazki", concluyó, negando deber disculpas. La disputa, que mezcla acusaciones personales con debates sobre ética periodística, evidencia las tensiones en un escenario mediático donde las críticas políticas derivan en enfrentamientos públicos, amplificando la polarización. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar