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No se enojen con el mensajero: ¿somos cada vez menos inteligentes?

Cada vez hay más pruebas de que la variable madre de la inteligencia -la capacidad de entender- ha caído en picada durante la última década.
¿Inteligentes eran los de antes? Google DeepMind
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Seguro leíste o escuchaste mil veces de las pruebas PISA y lo mal que le va a Argentina (en rigor, a nuestros alumnos). Eso es cierto, pero parcialmente.

En una sugestiva columna en Financial Times (FT), John Burn-Murdoch se hace una pregunta incómodamente necesaria: "¿Han superado los humanos el punto máximo de su capacidad cerebral?".

Cada vez hay más pruebas de que la variable madre de la inteligencia -la capacidad de entender- ha caído en picada durante la última década, aproximadamente. 

"Nadie discutiría que la biología fundamental del cerebro humano ha cambiado en ese lapso de tiempo tan breve. Sin embargo, según diversas pruebas, la capacidad de una persona promedio para razonar y resolver problemas novedosos parece haber alcanzado su punto máximo a principios de la década de 2010 y ha ido disminuyendo desde entonces", dice el periodista del FT. 

Cuando se publicó la última ronda de análisis de PISA, la prueba internacional de referencia de la OCDE para el rendimiento de los jóvenes de 15 años en lectura, matemáticas y ciencias, la atención se centró, comprensiblemente, en el papel de la pandemia de Covid-19 en la disrupción de la educación. Pero esto enmascaró un deterioro más amplio y a largo plazo. 

El rendimiento en pruebas de razonamiento y resolución de problemas está disminuyendo. Puntuaciones promedio en evaluaciones de diferentes campos en países de altos ingresos (las puntuaciones de adolescentes y adultos utilizan escalas diferentes). Fuente: FT

Las tres asignaturas tendieron a alcanzar su punto máximo alrededor de 2012 y, en muchos casos, cayeron aún más entre 2012 y 2018 que durante los años afectados por la pandemia. 

Además, y acá aparece algo más complejo de explicar, "este descenso en las medidas de razonamiento y resolución de problemas no se limita a los adolescentes". Los adultos muestran un patrón similar, con descensos visibles en todos los grupos de edad en la actualización del año pasado de la evaluación insignia de la OCDE sobre las tendencias en las competencias de los adultos. 

O sea, no es (solo) un problema del sistema educativo actual.

Burn-Murdoch se extraña de que , dada su importancia, hubo y hay poca investigación consistente a largo plazo sobre la atención humana o la capacidad mental. 

Pero hay una rara excepción: cada año desde la década de 1980, el estudio Monitoring the Future ha estado preguntando a jóvenes de 18 años si tienen dificultades para pensar, concentrarse o aprender cosas nuevas. La proporción de estudiantes de último año de secundaria que informan dificultades se mantuvo estable durante las décadas de 1990 y 2000, pero comenzó a ascender rápidamente a mediados de la década de 2010. 

Se ha observado un marcado aumento en los informes de dificultades cognitivas. Porcentaje de jóvenes estadounidenses de 18 años que reportan problemas específicos en al menos 5 de los últimos 30 días. Fuente: FT

"Este punto de inflexión es notable no solo por su similitud con el rendimiento en pruebas de inteligencia y razonamiento, sino porque coincide con otro desarrollo más amplio: nuestra cambiante relación con la información, disponible constantemente online. Parte de lo que observamos aquí probablemente sea resultado de la transición del texto a los medios visuales: el cambio hacia una sociedad 'posalfabetizada' que pasa obsesivamente frente a las pantallas", dice. 

El declive de la lectura es sin duda real: en 2022, la proporción de estadounidenses que informaron haber leído un libro el año pasado cayó por debajo de la mitad. 

Sin embargo, es particularmente sorprendente que esto se observe junto con un rendimiento decreciente en la aplicación de las matemáticas y otras formas de resolución de problemas en la mayoría de los países. 

En una estadística particularmente reveladora, la proporción de adultos que no pueden "utilizar el razonamiento matemático al revisar y evaluar la validez de las afirmaciones" aumentó a 25% en promedio en los países de altos ingresos y a 35% en EE.UU. "Así pues, parece que nos centramos menos en el declive de la lectura en sí y más en una erosión más amplia de la capacidad humana para la concentración y la aplicación mental", reseña el FT. 

La hipótesis de Burn-Murdoch: "La mayor parte del debate sobre el impacto en la sociedad de los medios digitales se centra en el auge de los teléfonos inteligentes y las redes sociales. Pero el cambio en la capacidad humana para el pensamiento concentrado coincide con algo más fundamental: un cambio en nuestra relación con la información. Hemos pasado de páginas web finitas a feeds infinitos y constantemente actualizados, con un bombardeo constante de notificaciones. Ya no pasamos tanto tiempo navegando activamente por la web e interactuando con conocidos, sino que se nos presenta un torrente de contenido. Esto representa una transición del comportamiento autodirigido al consumo pasivo y al cambio constante de contexto". 

  • Las investigaciones demuestran que el uso activo e intencional de las tecnologías digitales suele ser benigno o incluso beneficioso.

Sin embargo, los comportamientos recientes de los últimos años afectan a todo, desde nuestra capacidad para procesar información verbal hasta la atención, la memoria de trabajo y la autorregulación. 

"La buena noticia es que la capacidad intelectual humana subyacente se mantiene intacta. Pero los resultados son una función tanto del potencial como de la ejecución. Para muchos de nosotros, el entorno digital está obstaculizando esta última", concluye el artículo de FT.

El artículo del FT generó un gran revuelo en las redes. Muchos culparon a las mismas redes sociales, la adicción a la dopamina, el Covid-19...e incluso algunos acusaron a las BigTech de generar esta tendencia. Otros, en cambio, apuntaron a Oriente porque, en rigor, el artículo habla más bien de Estados Unidos y Occidente que del mundo en general y ponen como ejemplo que plataformas como TikTok muestran cierto contenido en países como China y otro contenido, más idiotizante, por decirlo de algún modo, en Estados Unidos.

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