De inmigrante a inventor

Mihajlo Pupin: conmemorando los 170 años de su nacimiento

Pupin logró ingresar al Columbia College en Nueva York en 1879, y cuatro años después, obtuvo una beca para estudiar física en Cambridge.
Pupin creció en una familia de granjeros analfabetos en la frontera militar austríaca. .
02-12-2024
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Nacido el 9 de octubre de 1854 en Idvor, Serbia, Mihajlo Pupin es un nombre que simboliza el espíritu del "sueño americano". Este científico, inventor y filántropo serbio-estadounidense pasó de una infancia en la pobreza a construir una de las carreras científicas más destacadas de su tiempo en Estados Unidos.

Inicios humildes y emigración a América

Pupin creció en una familia de granjeros analfabetos en la frontera militar austríaca, donde sus padres lo criaron con el valor de la tradición y la educación. Tras completar estudios básicos en Pancevo y Praga, decidió emigrar a Estados Unidos en 1874 tras la muerte de su padre. Sus primeros años en América fueron difíciles, debido a la barrera del idioma y la falta de una educación formal completa.  

A través de esfuerzo y perseverancia, Pupin logró ingresar al Columbia College en Nueva York en 1879, y cuatro años después, obtuvo una beca para estudiar física en Cambridge y Berlín, enfocándose en física e ingeniería eléctrica.

Una carrera de innovación científica

Pupin regresó a Nueva York para convertirse en profesor del Departamento de Ingeniería Eléctrica de Columbia en 1889. Su carrera en la docencia e investigación lo llevó a crear la famosa "Bobina de Pupin", un dispositivo que permitía amplificar las señales de telecomunicaciones de larga distancia. Este invento revolucionó las telecomunicaciones de la época y fue adoptado por compañías como Bell en Estados Unidos y Siemens en Alemania, consolidando su éxito.

Además de su trabajo en telecomunicaciones, Pupin contribuyó al desarrollo de la radiología, al inventar métodos que reducían el tiempo de exposición necesario para capturar imágenes con rayos X. 

  • Durante su vida, patentó 34 invenciones en telegrafía, telefonía y radio, y recibió numerosos reconocimientos, incluyendo la Medalla de Oro del Instituto Nacional de Ciencias Sociales y el Premio Pulitzer en 1924 por su autobiografía, De inmigrante a inventor.

Un patriota comprometido con Serbia

Aparte de su carrera científica, Pupin nunca dejó de apoyar a su país natal. Durante la Primera Guerra Mundial, usó sus recursos para financiar armas y equipos para el ejército serbio y promovió la solidaridad entre Serbia y Estados Unidos. Gracias a su amistad con el presidente Woodrow Wilson, en 1918, la bandera serbia ondeó en la Casa Blanca, un acto de fraternidad entre ambas naciones.

Tras la guerra, durante la Conferencia de Paz en París, Pupin ayudó a definir las fronteras del nuevo Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, asegurando un territorio coherente para el país.

Filantropía y legado

En honor a su madre, Olimpijada, Pupin creó fondos para apoyar la educación en Serbia. Además, fue miembro distinguido de diversas academias e instituciones científicas en Estados Unidos y Europa. Presidió la Sociedad Americana para el Avance de la Ciencia y el Instituto Americano de Ingenieros Eléctricos, entre otras.

Mihajlo Pupin falleció en Nueva York en 1935. Su legado científico y humanitario persiste, y su nombre ha sido inmortalizado en numerosas instituciones en Serbia, así como en un cráter lunar que lleva su nombre, en reconocimiento a sus contribuciones excepcionales.

Hoy, a 170 años de su nacimiento, recordamos a Mihajlo Pupin como un pionero de la ciencia moderna y un símbolo de la determinación y el compromiso con el avance de la humanidad. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar

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