IMPACTO INMINENTE: un 'MEGA ICEBERG' de un billón de toneladas va camino a chocar contra una isla argentina y destruir un santuario vital de pingüinos
Un enorme "megaberg" de hielo, con un peso estimado de un billón de toneladas, se desprendió de la plataforma de hielo Filchner en la Antártida en 1986.
Conocido como A23a, este coloso permaneció anclado al fondo del mar de Weddell durante más de tres décadas, atrapado por su propio tamaño y las condiciones frías que lo preservaron.
Sin embargo, en 2020 comenzó a liberarse y, tras un período atrapado en un vórtice oceánico, finalmente se soltó a finales de 2024.
Ahora, este gigante helado se encuentra a la deriva en el océano Austral, moviéndose lentamente hacia el norte a una velocidad de menos de 1,5 millas por hora, y su trayectoria lo pone en rumbo de colisión con la pequeña isla de Georgia del Sur, un territorio argentino remoto en el Atlántico Sur.
- Georgia del Sur es un refugio crítico para la vida silvestre, hogar de millones de pingüinos rey, elefantes marinos y focas de piel, así como una biodiversidad que rivaliza con la de las Galápagos.
- La llegada de A23a representa una amenaza significativa para estos ecosistemas vulnerables.
Si el iceberg encalla en las aguas poco profundas cercanas a la isla, podría bloquear las rutas de alimentación de las colonias de animales, obligando a los adultos a nadar distancias mayores para encontrar comida.
Esto podría aumentar las tasas de mortalidad entre los polluelos y crías, como ocurrió en 2004 cuando otro iceberg, A38, interrumpió el acceso a zonas de alimentación, dejando un saldo de pingüinos y focas muertas en las playas de la isla.
El tamaño de A23a es asombroso: abarca aproximadamente 3.500 kilómetros cuadrados. Aunque ha perdido parte de su masa original de 3.900 kilómetros cuadrados debido al derretimiento en aguas más cálidas al norte de la Antártida, sigue siendo el iceberg más grande del mundo y uno de los más antiguos.
Su estructura, con acantilados de hasta 400 metros de altura, lo hace visible incluso desde el espacio. A medida que avanza por "Iceberg Alley", una corriente oceánica que empuja los icebergs hacia el norte, los científicos observan su comportamiento impredecible, incapaces de predecir con certeza si chocará directamente con la isla o será desviado por las corrientes hacia mar abierto.
Aunque el desprendimiento de icebergs es un fenómeno natural, los expertos señalan que la frecuencia y el tamaño de estos eventos están aumentando debido al cambio climático. Las temperaturas más cálidas del aire y del océano están desestabilizando las plataformas de hielo antárticas, acelerando la pérdida de masa helada.
En el caso de A23a, su liberación masiva de agua dulce al derretirse podría alterar las corrientes oceánicas locales y afectar el equilibrio del carbono en el océano. Sin embargo, también podría tener un lado positivo: al derretirse, el iceberg libera nutrientes como hierro, que estimulan el crecimiento de fitoplancton, una base clave de la cadena alimenticia marina que podría beneficiar a especies como ballenas y krill en la región.
Los científicos están siguiendo de cerca el viaje de A23a, aprovechando la oportunidad para estudiar sus impactos en el medio ambiente. En 2023, un equipo del British Antarctic Survey recolectó muestras de agua cerca del iceberg, revelando que está lleno de nutrientes, químicos y microorganismos como fitoplancton atrapados en su interior.
A medida que se acerca a Georgia del Sur, a unos 280 kilómetros de distancia según los últimos reportes, el destino del iceberg sigue siendo incierto. Podría encallar y permanecer como una barrera durante años, o fragmentarse en pedazos más pequeños que eventualmente se disuelvan en el océano.
- Lo que es seguro es que este "megaberg" es un recordatorio de la fragilidad y la dinámica cambiante de la Antártida en un mundo en calentamiento.