Bryan Johnson

El multimillonario que quiere eliminar la muerte se pegó un viaje con hongos y midió absolutamente todo: esto fue lo que pasó

Bryan Johnson, el excéntrico emprendedor detrás del proyecto Blueprint, consumió 5 gramos de psilocibina en busca de efectos sobre la longevidad y registró más de 249 biomarcadores, escaneos cerebrales y análisis multi-ómicos para medir el impacto en tiempo real. Su experimento, una mezcla de transhumanismo, ciencia dura y misticismo psicodélico, ya es viral.
A las 11.06 de la mañana "pegó". EE
12-11-2025
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Bryan Johnson, fundador de Kernel y creador del régimen anti-envejecimiento más extremo del mundo, lleva años sosteniendo que la humanidad puede prolongar la vida de forma radical.

Su proyecto Blueprint lo convirtió en un símbolo del transhumanismo, pero ahora sumó un capítulo aún más polémico: decidió tomar una dosis alta de hongos alucinógenos con fines experimentales y medir absolutamente todo lo que ocurría en su cuerpo y en su cerebro.

Su objetivo declarado fue claro: explorar si la psilocibina tiene efectos sobre el envejecimiento celular, la inflamación, la neuroplasticidad y la longevidad.

Y para eso utilizó una metodología única, con estándares de ensayo clínico.

El protocolo: 5 gramos mensuales durante tres meses

Johnson anunció que consumiría 5 gramos de psilocibina, una "hero dose" clásica en estudios psicodélicos profundos, una vez por mes durante tres meses.

Pero lo realmente llamativo no fue la ingesta, sino el nivel de medición.

Antes, durante y después del viaje analizó:

  • 249 biomarcadores.
  • 29 viales de sangre.
  • Hormonas, lípidos, inflamación, metabolismo, función renal y hepática.
  • Microbioma completo.
  • Metabolómica avanzada.
  • Telómeros y metilación del ADN.
  • Marcadores neurológicos, incluido p-tau217, asociado al Alzheimer.
  • Conectividad cerebral, flujo y volumen sanguíneo cerebral.
  • Evaluaciones cognitivas y variabilidad cardíaca (HRV).
  • Escaneo cerebral con Kernel Flow, su propio casco de neuroimagen.

Nunca antes un viaje psicodélico se había registrado con esta profundidad.

La cronología del viaje: así fue el día del experimento

9:49 AM - El escaneo inicial

Johnson comienza el día con una medición cerebral completa mediante Kernel Flow. El objetivo es obtener un "baseline" para comparar los efectos del viaje.

10:27 AM - La ingesta de los 5 gramos

Mezcla el polvo de psilocibina en un vaso. A su lado está Kate, su cofundadora, quien documentará todo cuando él ya no pueda hacerlo.

12:02 PM - Empiezan los efectos

A la hora, Kate le retira el teléfono y comienza a publicar actualizaciones.

Según ella:

  • Se siente tranquilo y positivo.
  • Dice que está teniendo "un viaje realmente agradable".
  • La percepción del tiempo se distorsiona.
  • Se preocupa por el estado de los demás en la sala.
  • Empiezan alucinaciones visuales: "las caras y los árboles están vivos".
  • Comienza a reírse sin control.

2:04 PM - El pico del viaje

Durante el punto máximo de intensidad, Johnson se somete a nuevas mediciones:

  • Escaneo cerebral.
  • Presión arterial.
  • Perfil de estrés adrenal mediante saliva.

Kate cuenta que:

  • Le cuesta completar las tareas fisiológicas.
  • Habla del universo y la idea de que "todos somos uno".
  • Quiere volver a su cama para "regresar al patio de juegos".

3:16 PM - La fase sensorial aumentada

Después del pico, come una ensalada y dice: "Es la mejor ensalada que comí en mi vida". Un clásico de los estados psicodélicos de hiperpercepción.

7:18 PM - El cierre del día

De nuevo con control de su teléfono, Johnson publica: "Este viaje me cambió. Probablemente no como imaginan. Necesito unos días para ordenar mis pensamientos".

Horas después, Johnson acompañó el registro biológico del experimento con un extenso carrusel —una especie de manifiesto personal— donde reflexiona sobre la muerte, la inteligencia artificial, la longevidad, los cambios civilizatorios y la posibilidad de que la humanidad viva mucho más tiempo.

Los estudios científicos que citó para justificar el experimento

En paralelo a su experiencia subjetiva, Johnson publicó un hilo con evidencia preliminar sobre psilocibina:

  • Extensión de vida en animales y preservación de telómeros en fibroblastos humanos.
  • Reducción aguda y persistente de marcadores inflamatorios en humanos tras una sola dosis.
  • Aumento de entropía cerebral y apertura a nuevos aprendizajes.
  • Eficacia clínica en depresión, ansiedad y adicciones.
  • Vínculos entre psicodélicos y el microbioma.
  • Modelos conceptuales sobre neuroprotección y Alzheimer.
  • Estudios que mostraron mejoras en función sexual tras experiencias psicodélicas.

Su tesis es que la psilocibina podría actuar como un "desfragmentador" biológico y cognitivo, capaz de romper patrones y recalibrar sistemas completos del organismo.

El mega-panel que analizó: la obsesión por medirlo todo

El experimento incluyó mediciones exhaustivas de:

  • Sistema cardiovascular.
  • Hematología completa.
  • Hormonas sexuales, tiroideas, de estrés y de crecimiento.
  • Metabolismo de glucosa, lípidos y cuerpos cetónicos.
  • Funcionamiento renal, hepático y pancreático.
  • Minerales, vitaminas y antioxidantes.
  • Aminoácidos esenciales y condicionales.
  • Citoquinas inflamatorias.
  • Biomarcadores neurológicos.
  • Tóxicos como plomo y litio.
  • Salud urológica y fertilidad.
  • Microbioma intestinal microbiano y metabólico.
  • Metabolómica completa.
  • Telómeros, telomerasa y edad epigenética.
  • Conectividad funcional, respuesta hemodinámica y edad cerebral.

La ambición del protocolo es clara: detectar cualquier cambio biológico atribuible al viaje.

¿Qué significa todo esto?

Para Johnson, este experimento es el primer paso de un nuevo paradigma: integrar psicodélicos y análisis multi-ómicos de precisión para estudiar su impacto en longevidad y envejecimiento.

Para la comunidad científica, sigue siendo un caso aislado, sin controles, y con más preguntas que respuestas. 

Pero como fenómeno cultural y tecnológico, marca una nueva etapa en la intersección entre psicodelia, neurociencia y transhumanismo.

La interpretación filosófica: del Imperio Romano a la Revolución Industrial

En su manifiesto posterior, Johnson argumenta que los efectos psicodélicos no pueden comprenderse aisladamente, sino dentro de un marco histórico sobre cómo las civilizaciones procesan sus límites biológicos y tecnológicos. Cita al Imperio Romano para ilustrar que las sociedades suelen colapsar cuando sus mitos fundacionales dejan de explicar la realidad. Para él, el mito moderno que está agotado es la inevitabilidad de la muerte y el envejecimiento.

En su manifiesto posterior, Johnson argumenta que los efectos psicodélicos no pueden comprenderse aisladamente, sino dentro de un marco histórico sobre cómo las civilizaciones procesan sus límites biológicos y tecnológicos.

Según su narrativa, cada salto civilizatorio estuvo precedido por un quiebre cognitivo profundo: la filosofía en la Grecia clásica, las religiones universales que sucedieron a los grandes imperios agrarios, la Ilustración, las revoluciones burguesas y, más adelante, la Revolución Industrial. Johnson sostiene que hoy estamos ante un quiebre similar, impulsado por la biotecnología, la neurociencia y la inteligencia artificial, que exige un "nuevo marco mental" capaz de procesar la posibilidad de extender la vida radicalmente.

Para él, la Revolución Industrial es el paralelo más claro: una era en la que la humanidad reorganizó su relación con la producción, el tiempo y la energía. Johnson afirma que ahora estamos ante una revolución de naturaleza biológica, donde las tecnologías cognitivas y genéticas permitirán rediseñar funciones fundamentales del organismo humano. 

En ese contexto, el uso de psicodélicos no sería escapismo, sino una herramienta para reprogramar patrones mentales que impiden imaginar ese mundo nuevo. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar