De bañero de Marley a magnate de la palta: la nueva vida de Leandro Penna
Leandro Penna llegó desde Córdoba a Buenos Aires con 18 años y el sueño de convertirse en modelo. Su salto a la fama llegó como el "bañero de Marley" en El muro infernal, y luego su carrera lo llevó a Chile, donde participó en realities como Amor a prueba, Volverías con tu ex —que ganó— y Doble tentación. En 2014, decidió instalarse en Santiago por compromisos laborales y nunca más volvió a radicarse en Argentina.
- Durante la pandemia, un gesto solidario en el programa Bailando por un sueño terminó marcando un antes y un después: donó un contenedor con herramientas y frutas a jóvenes en recuperación. Entre ellas, las paltas. Sin planearlo, ese acto sembró el inicio de un negocio inesperado.
Un amigo, agradecido por la visibilidad mediática, le ofreció cien kilos de paltas para que vendiera. Aunque no tenía experiencia, Penna las colocó rápidamente en dos verdulerías. El éxito fue inmediato: al día siguiente pidió el doble, y en poco tiempo sumó un camión, un galpón y empleados. En plena pandemia, sin otro ingreso, fundó su empresa y comenzó a escalar. Hoy tiene 24 camiones de reparto, emplea a cien personas y exporta a Europa, China, Corea y Japón. También planea desembarcar en Argentina. "No estudié negocios, la vida me enseñó", afirma, destacando que reinvirtió todo al principio, durmiendo apenas tres o cuatro horas por día.
Desde chico, Penna tuvo alma de emprendedor. A los tres años vendía fotos de su padre político para comprarse helado; a los ocho presidía la cooperativa escolar y vendía dulces; a los doce se armó su propio auto y lo cambió por perros para iniciar un criadero. "Siempre fui de hacer negocios, de moverme", resume. Aunque su impulso se vincula con sus raíces rurales en Córdoba, también desarrolló una notable carrera internacional: vivió en Beijing, trabajó en minería, intentó atraer inversiones y hasta jugó al polo con el Príncipe Harry en Londres, donde residió tras conocer a su ex, la modelo Katie Price.
La decisión de quedarse en Chile también tuvo que ver con las trabas económicas argentinas. "Me molestaba pedir permiso para comprar dólares o para viajar", confesó, aunque sigue muy presente en Córdoba, donde vive su hija Sofía, de 17 años. Hoy divide su tiempo entre su empresa frutícola y su vida familiar, pero no descarta volver a la televisión, pese a haber rechazado propuestas como MasterChef en Colombia. Dice que le entusiasma que lo sigan convocando, porque "habla bien" de su trayectoria.
Desde hace ocho años está en pareja con la modelo brasileña Talita Politta, a quien conoció en Santiago. "Me encantaría ser papá otra vez", reconoce Penna, quien sigue siendo, a su modo, un buscavidas incansable. De reality en reality, de la pasarela al campo, su historia es la de alguien que —sin importar la industria— siempre supo cómo reinventarse.