Una madre fugitiva y un cadáver: el thriller francés que es furor en Netflix
Este thriller francés de seis episodios es un entretenimiento efectivo, siempre que el espectador se entregue sin reparos a su lógica de tornado: avanza con la velocidad de un misil, sin preocuparse demasiado por los escombros que deja a su paso.
La historia sigue a Alba Mazier (Ava Baya), una joven madre que huye con su hijo Leo de un pasado sombrío. En busca de una nueva vida, llega a una granja de flores donde, pese a que nadie la esperaba, el dueño del lugar, Arnaud Lasserre, decide contratarla. Lo que parece el inicio de un relato de redención pronto se tuerce: al día siguiente, Arnaud aparece asesinado, y una testigo asegura haber visto a Alba huir del lugar en donde se halló el cuerpo. Para la policía, el caso parece cerrado.
Pero lo mejor —o lo peor— aún está por revelarse: durante la lectura del testamento, se descubre que Alba es la hija biológica secreta del difunto y heredera de una cuarta parte de su fortuna. La mujer que había llegado escapando de su pasado se encuentra ahora con un posible móvil económico. La intriga se intensifica.
Alba ha caído en el centro de una familia profundamente disfuncional: una viuda narcisista (Isabelle Adjani), un hijo violento y adicto a la cocaína, y una hija en guerra abierta con todos, nietos que se debaten entre el bien y el mal. Para reclamar su parte del terreno —de cuyas exquisitas flores se obtienen los ingredientes más codiciados de la alta perfumería— deberá superar más de un obstáculo.
El mayor atractivo de la serie, que se despliega con un ritmo casi maníaco, es sin duda la presencia de Isabelle Adjani. La actriz encarna a Béatrice, una figura que oscila entre una diva envejecida de la alta costura y el Tío Cosa de Los locos Addams, gracias a su desbordante cabellera. Sin perder jamás la compostura, es capaz de encararse con un niño de nueve años para insultar a la madre como quien dice "buenas tardes", mientras Alba contempla el cadáver de su padre en estrecha vecindad, enterrada viva.
Otro personaje singular es el notario, cuya cabellera recuerda un plato de fetuccini mal dispuesto. Corteja a la viuda oscilando entre la extorsión y una seducción de aire tan decadente como su peinado.
Aparecen también inmigrantes indocumentadas explotadas de múltiples maneras, accionistas de una empresa interesados en adquirir la propiedad una vez que se resuelva la enmarañada sucesión, y un policía rural que encadena frustración tras frustración.
Con determinación y la violencia necesaria, Alba logrará abrirse paso gracias a una suerte de hada madrina que la ayudará a recuperar fragmentos de su identidad, extraviada entre tantos intereses ocultos, secretos familiares, manipulaciones, celebraciones macabras y persecuciones.
Nadie se aburrirá con Sol negro, especialmente cuando Adjani se entrega a su personaje con una sobreactuación deliciosamente camp, y los guionistas apuestan por un gótico doméstico en el que la heroína busca recomponer las piezas dispersas de su ser desmembrado.
Recomendada.
Dónde ver Sol negro
La miniserie Sol negro ya está disponible para ver en Netflix. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar