Secretos de una de las películas más delirantes de Clint Eastwood que es un éxito en Netflix
Entre las protagonizadas y las dirigidas, Clint Estwood cuenta con 80 películas en su haber y puedo jactarme, como buen cinéfilo y fanático de esta leyenda de la cultura pop, de haber casi visto todas, excepto, y quizás, alguna de las primeras en las que aparece como extra o actor secundario de mediados de la década del 50, pero el resto creía que las había visto todas.
Hasta que hace pocos días Netflix "estrenó" La venganza del muerto (High Plains Drifter), como se la conoció en Latinoamérica, o Infierno de cobardes, un gran título que le pusieron en España. Me llamó la atención porque no me acordaba de ese nombre, pero siendo Netflix pensé que a lo mejor estaban titulando diferente alguno de sus famosos westerns.
Es así como con el correr de los minutos me encontré sorpresivamente con una historia que que no recordaba que había visto, o ¡que no la había visto!, mejor, y me dispuse con mucho gusto e intriga a "inspeccionar" de que se trataba.
Sin spoilear, el film, del año 1973, muestra al clásico personaje que Eastwood encarna en exitosos westerns como la trilogía de Sergio Leone que arranca en Por un puñado de dólares (1964-1966); o La marca de la horca (1968), El fugitivo Josey Wales (1976) y El jinete pálido (1985), es decir un misterioso y cínico jinete solitario, ataviado generalmente con poncho, sombrero bajo hasta los ojos y cigarro en la boca que maneja las pistolas como nadie, pero la diferencia en este caso se encuentra en el guión, completamente disruptivo en relación a la típica carrera del actor y director.
Según las notas de la época, a Eastwood le gustó justamente lo poco convencional de la propuesta y se acercó a los estudios Universal con la idea de dirigirla en coproducción con su compañía Malpaso. El guion original fue escrito por Ernest Tidyman, quien había ganado un Oscar al Mejor Guion por Contacto en Francia, y está inspirado en el asesinato real de una mujer llamada Kitty Genovese, en el barrio de Queens en 1964 durante el cual, de acuerdo a los informes, hubo varios testigos presenciales que no hicieron nada para impedirlo.
A esta trágica historia se le agregó una pátina sobrenatural y una buena dosis de humor negro con influencias justamente del mencionado realizador italiano Leone.
Universal quería que se filmara en sus platós, pero Eastwood prefirió rodar en exteriores. Tras explorar lugares en Oregón, Nevada y California, se instaló a orillas de Mono Lake, un gran lago salinizado en el estado de California, a pocos kilómetros de la frontera con Nevada.
Allí se construyó una ciudad entera del Viejo Oeste, compuesta por 14 casas, una iglesia y un hotel de dos pisos en 18 días para dar vida a esta genial película, que en ocasión de su estreno generó, tanto en la prensa como en los espectadores, diferentes visiones y explicaciones sobre su argumento y tremendas escenas.
En resumidas cuentas, y a modo de "gancho" para que la vean, se trata de un trabajo completamente fuera de norma teniendo en cuenta a los que nos tenía acostumbrados un artista siempre tan obvio y formal.
Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar