Más amañado que el Veraz

Rotten Tomatoes: más sospechas sobre su objetividad

Lo que comenzó como un termómetro imparcial de la crítica cinematográfica se ha convertido en una pieza central del marketing hollywoodense. La plataforma enfrenta sospechas de sesgo, desde sus orígenes hasta los estrenos más recientes, y plantea un interrogante sobre el valor real de sus puntuaciones.
El sitio Rotten Tomatoes, una guia binaria, empezó a perder credibildiad. .
Sebastián Tabany 08-10-2025
Compartir

En los últimos días, la industria del cine vio cómo un artículo de Puck reaviva una pregunta incómoda sobre Rotten Tomatoes: ¿es imparcial?  

No en términos de una conspiración sino en la forma en que las dinámicas de la industria generan sesgos que transforman al sitio de crítico imparcial en actor activo de la narrativa mediática. Lo que comenzó en agosto de 1998 como un proyecto universitario para "coleccionar reseñas de críticos en EE.UU." para ayudar a los cinéfilos a orientarse, se convirtió en una máquina influyente de percepciones, premios y estrategias comerciales. RT pasó de ser un  punto com de tres jóvenes (Senh Duong, Patrick Y. Lee y Stephen Wang) a tener de dueño a Universal y Warner Bros. en un 75 % y 25 % respectivamente.

Desde sus primeros días, Rotten Tomatoes se basó en un método sencillo: acumular reseñas profesionales, clasificarlas como "fresh" (frescas) si son mayormente positivas o "rotten" (podridas) si no lo son, y calcular el porcentaje de los primeros. Ese modelo binario lo hizo intérprete rápido de la opinión crítica, pero también vulnerable a los extremos iniciales. Películas antiguas cuyas reseñas provienen casi exclusivamente de estrenos o críticas profesionales tempranas tienden a mostrar porcentajes que no siempre reflejan cómo evolucionó su reputación con el tiempo.

Ejemplos más recientes revelan cómo funcionan estas mecánicas en la práctica. Together: Juntos Hasta la Muerte, actualmente en cartel, dirigida por Michael Shanks con Dave Franco y Alison Brie, arrancó en Sundance con un puntaje perfecto del 100 %. Apenas días antes de su estreno comercial, una reseña negativa bastó para que cayera al 99%. Drop (2025) arrancó también con aclamo unánime y calificación perfecta, pero a medida que se sumaron reseñas de medios más amplios su porcentaje cayó al 83%. En una dirección inversa, la nueva adaptación de War of the Worlds con Ice Cube debutó con 0 %, lo que la incluyó entre las "peores películas de todos los tiempos" de Rotten Tomatoes, aunque luego su puntuación subiera levemente. Estos casos demuestran que los extremos (sea hacia lo perfecto o hacia lo desastroso) son más deliberados que fortuitos.

La historia de Rotten Tomatoes no es sólo una cronología de películas "buenas" o "malas" según los críticos, sino una ilustración potente de cómo los primeros formadores de opinión, ahora llamados "influencers" como festivales, críticos "top", prensa especializada, las estrategias de marketing y los intereses de la industria, moldean la percepción pública. 

Cuando una película logra un "certificado fresh" al inicio, incluso antes de su estreno masivo, ese sello funciona como un aval para distribuir mejor, vender más entradas, ganar espacio en premios y expectación mediática. Pero ese aval puede ser frágil e ilusorio si se apoya sólo en críticas tempranas o filtradas.

En 2023, una investigación de Vulture reveló que la firma de relaciones públicas Bunker 15 había pagado a críticos poco conocidos para publicar reseñas favorables de ciertas películas, con el fin de inflar artificialmente su porcentaje en Rotten Tomatoes.

  • El sistema es sencillo: como la plataforma clasifica cada reseña en binario (positiva o negativa), basta con sumar algunas "fresh" adicionales para cambiar drásticamente el Tomatometer, sobre todo en filmes con pocas críticas iniciales. Rotten Tomatoes reaccionó eliminando algunos títulos vinculados, pero el daño reputacional ya estaba hecho: la credibilidad de su algoritmo quedó malherido.

En contraposición, fenómenos como el review bombing, campañas coordinadas de usuarios para hundir un puntaje, revelan que el lado de la audiencia también es frágil. Casos como el de Gotti (2018), con un 0 % de aprobación crítica y un alto porcentaje inicial de público, evidenciaron intentos de manipulación.

Rotten Tomatoes ha traído beneficios reales: ha democratizado el acceso a reseñas, permitido comparaciones rápidas y ofrecido un punto de referencia que muchos consideran confiable. Pero también ha generado una cultura en la que "el porcentaje Rotten Tomatoes" se vuelca a veces hacia la superficie del mensaje más que hacia el fondo. El espectador promedio, bombardeado por slogans publicitarios ("100 % fresco", "aprobado por críticos") puede olvidar que detrás de cada reseña hay matices, críticas mixtas, expectativas, agendas y relaciones con la industria.

El problema es que Rotten Tomatoes al ser binario no deja espacio para la complejidad analítica de una película que va más allá de un pulgar para abajo o para arriba. También influye la calificación cuando los críticos ven la película en la Croisette de Cannes sentados al lado de George Clooney que en pantuflas en su computadora en su casa.  Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar

En esta nota