Qué ver en Netflix, Prime Video y Max: las mejores series y películas para el fin de semana
Una selección especial con las mejores series y películas, que incluye también estrenos en salas de cine.
Estas son las series y películas para ver en el fin de semana en Netflix , Max, Prime Video y YouTube.
1. Serie para ver en Max: The Last of Us
La segunda temporada de The Last of Us incorpora numerosos elementos del western, tanto visuales como temáticos y narrativos. Aunque ambientada en un mundo pos apocalíptico, la serie reinterpreta muchos códigos clásicos del género en clave contemporánea: el paisaje desolado y vasto, la fortaleza de Jackson —una comunidad civilizada rodeada por lo salvaje, donde se establecen Joel (Pedro Pascal) y Ellie (Bella Ramsey)—, el motivo de la venganza y una serie de duelos. El caballo es el medio privilegiado de locomoción.
El segundo episodio (de los cinco emitidos) presenta un giro que, para quienes no somos seguidores del videojuego en el que se basa el guion, constituye un verdadero golpe en la nuca, además de incluir batallas épicas para salvaguardar la fortaleza. También introduce a una nueva villana con la que los protagonistas deberán lidiar: Abby (Kaitlyn Dever), una militar hija de un médico asesinado en la temporada anterior.
Otros enemigos a los que el dúo debe enfrentarse son "Los Lobos" —remanentes de las Luciérnagas— y los Scars, miembros de una secta religiosa que habita los bosques.
Ellie profundiza una relación amorosa con Dina (Isabela Merced), una muchacha de armas tomar que conoce al llegar a Jackson y que será su compañera de andanzas en un viaje posterior hacia Seattle.
Una incorporación relevante es la de una terapeuta que embota sus dolores con infinitos tragos de whisky, interpretada por la inefable Catherine O'Hara (Mi pobre angelito, Schitt's Creek), una gran actriz generalmente asociada con la comedia.
Como es habitual, el plato fuerte lo constituyen las numerosas escenas de acción derivadas de los enfrentamientos con las víctimas del hongo Cordyceps, a las que se suma una nueva variante mucho más inteligente.
Cabe agradecer que los enfrentamientos son mucho más numerosos que en la temporada anterior: hay más escenas de suspenso, y tanto la ambientación como los efectos especiales están a la altura de los de El Eternauta, aunque multiplicados por la enorme escala de esta producción.
Una de las mejores series actuales, The Last of Us sigue brindando sorpresas y desafíos al espectador desprevenido.
Muy recomendada.
2. Serie para ver en Netflix: Cementerio
Esta excelente serie policial turca centra su trama en la violencia de género y se destaca por la notable actuación de Birce Akalay en el papel de la capitana Önem Özülkü, una mujer de imponente belleza —que recuerda por momentos a nuestra ex modelo Mariana Arias— cuya altura sobrepasa a la de los hombres que la rodean, acentuando su figura dominante en un entorno masculino.
El "cementerio" al que alude el título es un espacio simbólico y literal donde se acumulan miles de expedientes de casos no resueltos, en su mayoría femicidios, y donde opera la División de Crímenes Especiales. La primera temporada consta de cuatro episodios de más de 90 minutos de duración cada uno.
Cada episodio profundiza en el entorno social de las víctimas: una ex esposa de clase media, una joven aspirante a estrella del pop atrapada por la religión opresiva de sus padres, la hija de los caseros de una familia poderosa o la persecución de un asesino serial que oculta los crímenes financieros de una empresa internacional recién llegada a Turquía, lo que nos ofrece un mapa de cuán importante es el dominio patriarcal en un país en donde conviven las nociones más modernas en el estilo de vida con las más arcaicas.
Las tramas están llenas de giros inesperados, incluso para los más entrenados en el género de la crónica negra. El suspenso es constante, especialmente cuando la abnegada y melancólica Önem arriesga no solo su vida, sino también, sin quererlo, la de sus familiares más cercanos.
Cementerio es un policial de procedimientos que al tiempo que desarrolla sus investigaciones no se priva de mostrar escenas crudas, con una estética que incluye imágenes explícitas y detalladas de cadáveres en la mesa del forense. Advertido esto, conviene destacar que la capitana lidera un equipo de cuatro investigadores: un joven autista, brillante y versátil, que aporta un sutil toque de humor con su lógica literal; una experta en hackeo de sistemas complejos; un veterano policía próximo a retirarse; y el hijo del jefe policial, con quien Önem mantiene en principio una relación tensa y ambigua.
La segunda temporada, recientemente estrenada, duplica la cantidad de episodios —ocho en total— pero reduce su duración a la mitad. Introduce una mayor cantidad de escenas filmadas en los escenarios de una Estambul fascinante y un incremento notable en los niveles de violencia, manteniendo el tono sombrío que caracteriza a la serie.
Con una heroína que se graba a fuego en la memoria -no solo por su belleza, también por su aguda inteligencia- y un elenco sólido que la acompaña, Cementerio tiene todos los elementos para perdurar en el recuerdo de quienes se animen a verla.
Muy recomendada.
3. Película para ver en Netflix: Un matrimonio mortal en Carolina del Norte
Este documental narra la trágica historia de Jason Corbett, un empresario irlandés quien, tras la muerte de su primera esposa, se relaciona con la esplendorosa Molly Martens. La familia se muda a Carolina del Norte, donde, en agosto de 2015, Jason es asesinado en su hogar. Molly y su padre, Thomas Martens —un ex agente del FBI— admiten haberle causado la muerte, alegando defensa propia frente a supuestos abusos por parte de Jason. No obstante, estas afirmaciones son impugnadas tanto por la familia de la víctima como por otras evidencias que el documental expone con detalle.
Dirigido por Jenny Popplewell y Jessica Burgess, el trabajo se distingue por la capacidad de las realizadoras para acceder a entrevistas exclusivas con figuras clave del caso, incluidas Molly y Thomas Martens, así como con los hijos de Jason. El documental ofrece un valioso contrapunto al presentar los testimonios de los niños -botín de guerra entre los conyugues- tanto en 2016 como en la actualidad, tras haber vuelto a declarar en el marco del pedido de apelación de la sentencia presentado por su madrastra y su abuelo. El contraste entre sus relatos pasados y presentes evidencia un cambio significativo en sus puntos de vista.
Con imágenes minuciosas de la escena del crimen, testimonios cargados de emoción y un montaje dinámico —que por momentos coquetea con el sensacionalismo a través de musicalizaciones intensas—, Un matrimonio mortal en Carolina del Norte ofrece una mirada penetrante sobre una relación profundamente tóxica, revelando las tensiones, contradicciones y daños colaterales de una historia marcada por la violencia y el poder.
Recomendada.
4. Miniserie para ver en Prime Video: La escuela espía
Esta miniserie documental de cuatro episodios explora el polémico caso de vigilancia escolar ocurrido en 2010 en el distrito de Lower Merion, Pensilvania. El relato se centra en Blake Robbins, un estudiante de 15 años acusado por la administración de su escuela de conductas ilícitas, a partir de imágenes capturadas sin su conocimiento mediante la cámara web de la computadora portátil que le había sido entregada por la institución.
La serie reconstruye cómo Robbins fue confrontado por el subdirector del colegio con una fotografía tomada en su propio dormitorio, lo que derivó en acusaciones de comportamiento inapropiado. Este episodio sacó a la luz una inquietante práctica: el distrito escolar había activado de forma remota las cámaras web de las laptops asignadas a los alumnos, capturando más de 56,000 imágenes sin su consentimiento. El documental sigue de cerca el proceso legal iniciado por la familia Robbins y expone las consecuencias que este hecho provocó en la comunidad educativa.
El escándalo, que fue conocido públicamente como "WebcamGate", culminó en una demanda por invasión de la privacidad y violación de leyes federales contra el distrito escolar de Lower Merion. La investigación reveló que las autoridades escolares habían recopilado una enorme cantidad de imágenes tomadas en el ámbito privado de los estudiantes, muchas de ellas de carácter íntimo. El caso se resolvió mediante un acuerdo extrajudicial en el que el distrito pagó un total de 610,000 dólares, de los cuales 175,000 fueron destinados a la familia Robbins.
Este incidente detonó un debate nacional sobre la privacidad digital y el uso de tecnologías de vigilancia en contextos educativos. Con testimonios directos de los implicados, un ritmo de montaje veloz y una estética dirigida al público joven, La escuela espía ofrece una reflexión incisiva sobre los límites éticos y legales de la autoridad escolar en la era digital.
Recomendada.
5. Película para ver en YouTube: Charada
Stanley Donen, reconocido por su dominio del musical hollywoodense —baste recordar Cantando bajo la lluvia, codirigida con Gene Kelly—, trasladó en Charada (1963) su agudo sentido del ritmo y la puesta en escena a un terreno en apariencia ajeno: el thriller romántico. Aunque muchos críticos han calificado esta película como "el mejor Hitchcock que Hitchcock nunca dirigió", reducirla a un simple pastiche ignora su refinada construcción formal y su lúcida auto reflexividad narrativa.
Protagonizada por Audrey Hepburn y Cary Grant, Charada entrelaza con notable destreza los códigos del suspenso hitchcockiano, la comedia romántica sofisticada y ciertos matices del cine negro, todo ello revestido de una ligereza estilizada que disimula su elaborada arquitectura dramática.
La trama gira en torno a Regina Lampert (Hepburn), quien, tras regresar de unas vacaciones, descubre que su esposo ha sido asesinado y que varios hombres la siguen convencidos de que conoce el paradero de una fortuna robada durante la Segunda Guerra Mundial. A este entorno de amenaza se suma Peter Joshua (Grant), una figura encantadora cuya identidad cambia repetidamente, generando una ambigüedad que sostiene el misterio hasta el final. Esta estructura de identidades mutantes recuerda a Intriga internacional (1959), donde el protagonista es confundido con un espía inexistente, pero en Charada la estrategia se multiplica: no solo no sabemos quién es él, tampoco sabemos qué sabe ella, ni qué clase de mundo es el que los rodea. Donen retoma así el mecanismo de inversión y sospecha que Hitchcock llevó al extremo en Extraños en un tren (1951) o Tuyo es mi corazón (1946), pero lo hace desde un tono más lúdico, menos moralizante, donde el juego con el espectador se vuelve parte del placer estético.
La puesta en escena de Donen evita los excesos expresionistas de Hitchcock y se apoya en cambio en una elegancia visual constante: el uso del espacio parisino no solo aporta exotismo, sino que traduce la ciudad en un tablero de juego, donde los cuerpos se mueven coreográficamente, como piezas de un mecanismo que simula el caos mientras responde a una lógica férrea. Como en el musical, los movimientos de cámara acompañan los cambios emocionales del relato, siguiendo el pulso del diálogo y del deseo con precisión coreográfica.
Audrey Hepburn, vestida por Givenchy y envuelta en una luz siempre favorecedora, encarna una feminidad moderna, al borde entre lo sofisticado y lo frágil, una especie de Alicia adulta en un país de amenazas disfrazadas. Cary Grant, por su parte, juega con la autoconciencia de su imagen mítica: su edad, lejos de restarle encanto, refuerza la ambigüedad de su personaje, un galán cansado que oscila entre el protector y el posible traidor. Esta ironía hacia los propios arquetipos es un gesto típicamente hitchcockiano —pensemos en James Stewart en Vértigo (1958), donde el héroe romántico se convierte en voyeur obsesivo—, pero en Donen el juego no conduce al vértigo, sino a una forma de inteligencia afectiva, donde el desconcierto se vive como parte del romance.
La música de Henri Mancini, con su tema principal cercano al *cool jazz* y la *bossa nova*, actúa como un contrapunto emocional que guía la percepción del espectador: lejos de ilustrar la acción, estructura la ambigüedad de la película. Sus melodías envolventes, pero discretamente disonantes, establecen un tono a la vez melancólico y juguetón, que recuerda a la forma en que Bernard Herrmann construía tensión en Hitchcock —como en Psicosis (1960) o Vértigo—, aunque aquí sin estridencias ni dramatismo excesivo. En lugar de provocar ansiedad, la música de Mancini sugiere que todo puede ser un engaño encantador, un baile elegante sobre un terreno movedizo.
Charada es una síntesis brillante entre la sofisticación del cine clásico y los atisbos de una modernidad que ya empieza a cuestionar sus propias formas. Su aparente ligereza encierra una mirada irónica sobre el artificio narrativo, donde la desconfianza del espectador no debilita la experiencia estética, sino que la enriquece.
Donen, heredero del virtuosismo formal del cine clásico pero atento a las fisuras de la época, convierte cada plano en un ejercicio de estilo y cada escena en una coreografía del deseo, el peligro y la duda. Lejos de limitarse a reproducir los mecanismos de Hitchcock, los desarma con una sonrisa y los reconstruye como si fueran parte de un musical sin canciones. Que al final el film funcione también como entretenimiento impecable es la prueba más clara de su maestría.
Donen intentó repetir la fórmula en Arabesco (1966), con Gregory Peck y una voluptuosa Sophia Loren, pero el resultado no fue el mismo.
Imperdible.
Nota: la plataforma exhibe una muy buena copia con subtítulos en español que habría que seleccionar en la sección de ajustes. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar