La película ganó dos Oscars este año

KPop Demon Hunters: el negocio del siglo que Sony le regaló a Netflix

El fenómeno animado KPop Demon Hunters fue una sorpresa para muchos, pero más para Sony, el estudio original, y para Netflix, quien le compró los derechos. Otra prueba que en la industria cinematográfica nadie sabe nada.
KPop Demon Hunters Netflix
Sebastián Tabany 01-04-2026
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En junio de 2025, Netflix estrenó una película animada sobre un grupo de K-pop que combate demonios sobrenaturales. Nadie, ni siquiera sus propios ejecutivos, anticipaba lo que vendría. En pocas semanas, KPop Demon Hunters se convirtió en el título más visto de la historia de la plataforma, con más de 500 millones de reproducciones acumuladas y cuatro canciones de su banda sonora en el Top 10 del Billboard Hot 100 al mismo tiempo, algo que no había ocurrido en los 67 años de historia del chart. La canción Golden llegó al número 1, convirtiéndose en el primer tema de K-pop en lograrlo. En la última ceremonia del Oscar obtuvo los premios a Mejor Película Animada y Mejor Canción Original.

El problema, para Sony Pictures Animation, es que nada de eso le pertenece. 

La historia de cómo una de las majors más antiguas de Hollywood terminó cediendo lo que podría ser la franquicia animada de la década está documentada en un acuerdo firmado en 2021, durante el peor momento de la pandemia, cuando los estudios buscaban liquidez y los streamers tenían el dinero. 

Según reportó el periodista Matthew Belloni en Puck News y confirmaron posteriormente The Hollywood Reporter, Fortune y Screen Rant, Netflix pagó a Sony el costo de producción del film, estimado en US$ 100 millones, más un bono adicional con un techo de US$ 20 millones por proyecto. Sumando ese bono y un pago separado de US$ 5 millones por el derecho de primera opción de Sony sobre futuros proyectos, la ganancia inicial del estudio fue de US$ 25 millones. 

A cambio, Netflix retuvo todos los derechos sobre la propiedad intelectual, sin obligación de pagar participación en ganancias (llamado backend) independientemente del éxito que tuviera la película 

Para dimensionar ese número con un dato de la propia industria: Netflix pagó US$ 465 millones solo por los derechos de transmisión de Seinfeld, que terminó en 1998. Con KPop Demon Hunters, Sony creó una propiedad intelectual original, con impacto cultural global, éxito teatral y fenómeno musical, y cobró poco más del cinco por ciento de eso. Pero nadie lo sabía en ese momento.

Cuando la película alcanzó cifras históricas y ambas compañías comenzaron a negociar una secuela, Netflix decidió tomar un atajo: le pagó a Sony un bono extraordinario de US$ 15 millones fuera de cualquier obligación contractual. La maniobra, reportada en exclusiva por The Hollywood Reporter en noviembre de 2025, no fue generosidad, fue pragmatismo: el bono funcionó como un gesto de buena voluntad que le permitió a Netflix cerrar rápidamente el acuerdo de la secuela con Tom Rothman, el jefe de Sony Pictures, sin quedar atrapado en una negociación larga y potencialmente embarrada. Con ese pago, el total que Sony recibió por la primera película subió de US$ 25 a 40 millones.

La secuela está confirmada para 2029, un plazo que refleja los tiempos de producción típicos de la animación de alto presupuesto. El costo de producción de esa segunda entrega no ha sido revelado públicamente, pero se anticipa una escala similar o superior a los 100 millones de la original, dado el nivel de expectativa global que hay sobre el proyecto. Lo que sí se conoce, según Screen Rant, es que Netflix mantiene por contrato el derecho de primera opción sobre las secuelas y no tiene obligación de renegociar los términos del trato original.

Netflix, por su parte, no está desperdiciando la ventaja. La plataforma está construyendo una estructura de franquicia específica para KPop Demon Hunters y busca contratar un ejecutivo dedicado exclusivamente a ese IP. Hasbro y Mattel cerraron acuerdos de licencias de juguetes en octubre de 2025, con productos programados para este año. Los personajes de HUNTR/X y Saja Boys ya son skins disponibles en Fortnite, la plataforma de Epic Games con más de 500 millones de cuentas registradas, con una segunda ola lanzada en febrero de 2026.

  • El modelo que Netflix está ejecutando es el de Disney con sus películas animadas: franquicias que generan ingresos sostenidos durante años después del estreno, con cada nuevo producto que amplifica el valor de los anteriores. La diferencia es que Disney tiene esas muchas de esas franquicias. Netflix solo tiene KPop Demon Hunters.

Sony apostó históricamente a los estreno en cine  y decidió no construir un servicio de streaming propio a escala, en un momento en que Warner Bros., Disney y Paramount se lanzaban a esa carrera con resultados dispares. La lógica de Sony era coherente: si la plataforma propia genera pérdidas durante años, vender contenido a las platadormas garantiza ingresos predecibles y evita el riesgo de capital. El problema es que ese modelo funciona bien cuando el contenido es, precisamente, predecible. Cuando el contenido resulta ser extraordinario, el vendedor pierde.

KPop Demon Hunters es el ejemplo más extremo de ese riesgo en la historia reciente de la industria. Ravi Ahuja, CEO de Sony Pictures, lo reconoció públicamente en septiembre de 2025 ante analistas durante la rueda de inversores de Bank of America: "Obviamente, en retrospectiva, es un hit tan grande. Netflix pagó todos los costos más un bono. En ese momento tenía sentido. Pero ahora uno mira el éxito y piensa que tal vez podría haberse estrenado en cines." Sony ha estado teniendo problemas para construir sus propias franquicias. El universo Spider-Man fracasó y cerró el año pasado. Esta película era exactamente lo que necesitaban. En cambio, fue Netflix quien se quedó con la torta.

KPop Demon Hunters sí se estrenó en cines, pero después del éxito en Netflix. La película recaudó entre US$ 18 y 20 millones en un fin de semana, a pesar de estar disponible simultáneamente en streaming y Netflix no compartió ni un dólar de esa taquilla con Sony. Su banda sonora fue certificada doble platino en Estados Unidos en octubre de 2025. Generó 236 millones de vistas en sus primeros 67 días, un récord histórico, y llegó a 500 millones de reproducciones totales en los meses siguientes. Cada uno de esos números se traduce en valor para Netflix. Para Sony, solo le queda mirar un cheque que ya cobró hace ya cuatro años. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar

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