El éxito de F1 en el cine y la historia de las películas de carreras automovilísticas
La nueva película de Brad Pitt arrancó con todo. El primer fin de semana de F1: La Película fue el más fructífero para una película original de los últimos cinco años. Todo un acontecimiento si se tiene en cuenta que llenó las salas de todo el mundo. Si la película tiene piernas similares a las de Top Gun: Maverick, un suceso extraordinario de recaudación en 2022, podría convertirse en una de las más taquilleras de este año. Si triunfa en las boleterías, podría significar un cambio de paradigma para el cine.
Pero enfrenta algunos obstáculos.
Lo primero a destacar es que F1 es una película original. Es decir, no es una adaptación de algún libro preexistente, videojuego o película. No es una secuela ni (todavía) parte de alguna franquicia. Algunos podrían argumentar, sin estar tan errados, que usa una marca establecida para vender: la Fórmula 1. Es cierto. La película es una producción de Plan B (Brad Pitt), Lewis Hamilton (el piloto figura como productor, además de participar en pantalla con un cameo) y la Federación Internacional del Automóvil. Quienes esperen una película crítica contra la institución deberán esperar sentados: es como si la FIFA produjera una película sobre el fútbol.
Al mismo tiempo, F1 no está muy lejos de Barbie o Minecraft en términos de marketing. Por extraño que pueda parecer, cuando todo hacía pensar que el cine iba a perder peso contra el streaming, las grandes empresas redescrubrieron el poder de la pantalla grande. Llevando sus productos a las salas tienen algo más que éxito vendiendo entradas. No es casual que muchas de estas historias lleven como (sub)título la palabra "película", tanto en la traducción como en la denominación original: A Minecraft Movie, F1: The Movie, etc. Las "películas" son subproductos para las marcas, pero subproductos que han vuelto a ser importantes.
Pensemos el caso de F1. Una película original como Pecadores (Sinners) fue un éxito solo en Estados Unidos, pero fracasó fuera de ese territorio (el 76% de los US$ 364 millones recaudados corresponde al territorio estadounidense). La película de carreras, en cambio, empezó como un éxito global. En Argentina, por ejemplo, logró lo impensado: quedó primera en el ranking semanal. Vendió más de 233 mil entradas, según reporta Ultracine. La hazaña no es esa: la hazaña es que dejó atrás Cómo Entrenar a tu Dragón, Lilo y Stitch y Elio, tres películas orientadas al público infantil/juvenil.
La taquilla, durante la última década, especialmente en Argentina, estuvo dominada por títulos para chicos. Walt Disney entendió la fórmula mágica: los menores no pueden ir solos, entonces nunca se vende una única entrada. Décadas más tarde, Alan Moore hizo otra interpretación: los adultos, teorizó el creador de Watchmen, están cada vez más infantiles y por eso propuestas para chicos venden tantas entradas.
Si F1 continúa a este ritmo, podría ser una señal de cambio como lo fue, en su momento, Top Gun: Maverick. La secuela protagonizada por Tom Cruise no fue la más taquillera de 2022, aunque estuvo cerca. Pero consiguió algo increíble: probar que el público adulto no abandonó del todo la experiencia cinematográfica. ¿Faltan propuestas para adultos? ¿Es un problema de la calidad promedio de los estrenos? ¿Hacen falta estrellas?
A Brad Pitt le conviene pensar que su star power es lo que puede llevar a las masas al cine. Pero es una hipótesis algo endeble: sin dudas su imagen convoca, pero no sucedió lo mismo con Tren Bala (recaudó US$ 239 millones en 2022) y mucho menos con Lobos, el fracaso comercial que Apple decidió mandar directo a streaming, coprotagonizado por George Clooney. En solo unos días, F1 recaudó US$ 155 millones.
¿La clave del éxito son las estrellas o las historias?
Brad Pitt no debería descansar pensando que solo su nombre moviliza al público. Tom Cruise aprendió esa lección con las últimas secuelas de Misión: Imposible, que no estuvieron ni cerca de capitalizar el éxito de Maverick. Misión: Imposible: La Sentencia Final recaudó US$ 562 millones, casi lo mismo que su antecesora (US$R571 millones). Ambas muy lejos de los US$1.495 millones de Top Gun: Maverick.
¿Les jugó en contra la duración? A F1 podría jugarle en contra (dura 2 h 35 m), pero películas como Avatar y Oppenheimer fueron mega taquilleras a pesar de durar 3 horas o más. ¿No tuvieron buen boca a boca? A pesar de no tener puntajes extraordinarios, tampoco recibieron malas críticas. Incluso si no tuvieran buenos comentarios, hay películas que reciben pulgares abajo y aún así recaudan mucho más. Quizás el interés no estuvo.
F1 es una historia clásica de Hollywood: un hombre de mediana edad que siente que su momento ya pasó. Desde Nido de Ratas hasta Birdman, no faltan relatos sobre los hombres que prueban que todavía tienen combustible. "Lo viejo funciona, Brad", podría decir cualquier personaje de F1. La narración está llena de clichés y cualquier espectador que haya visto al menos un par de películas puede adivinar todo el recorrido que le espera apenas comienza la película. Pero, como Top Gun: Maverick (ambas dirigidas por Joseph Kosinski), esta película abraza esos clichés. No trata de reinventar la rueda.
Quizás, más que el director, el olfato que no falle sea el de Jerry Bruckheimer. El productor es el mismo de las cuatro primeras Piratas del Caribe, La Roca, La Leyenda del Tesoro Perdido, Bad Boys y Armagedón. Algo sabe Bruckheimer sobre esa vieja ley de la industria de los medios: hay que darle al público lo que el público quiere. Las películas marca Bruckheimer no serán todas exitosas, la mayoría no será alabada por la crítica, ni serán títulos galardonados con el Oscar. Pero, en general, llevan gente al cine. Y eso es muy importante.
F1 tiene muy buenos promedios en IMDb (7.9/10 en base a 51 mil votos) y Letterboxd (3.8/5). En ese aspecto, no vuela tan alto como Maverick, pero podría indicar que la película, en líneas generales, gusta. ¿Pero es suficiente que siemplemente le "guste" al público? Es uno de los problemas que enfrenta la producción si quiere recuperar los costos. Filmarla implicó una inversión de US$ 300 millones. Sumando los costos de marketing, se calcula que tendría que recaudar más de US$ 600 millones para no ir a pérdida. En ese sentido, la película tiene un panorama complicado.
Es un problema que se hace notorio en Hollywood: las producciones cada vez son más caras. Los números de las últimas películas de Misión: Imposible no son malos, el problema es que fueron películas excesivamente caras. Ambas terminaron dando pérdidas. F1 enfrenta un problema similar. Si una película original terminara su recorrido entre los US$ 300 y US$ 500 millones recaudados, sería motivo de celebración con champagne incluido. Si F1 terminara juntando menos de US$ 600, sería un festejo amargo para Apple y Warner. Para la película de Brad Pitt no le es suficiente ubicarse en el primer puesto después de la primera vuelta: tiene que mantenerlo casi toda la carrera.
De Ford V Ferrari a Gran Turismo
Es útil compara el desempeño en las pistas, o salas, de otras películas cuyo foco fueron los autos de carreras (eso deja de lado a películas como Rápido y furioso, más enfocadas en la acción y la fantasía).
Titulada Contra Lo Imposible en Argentina, Ford V Ferrari fue un éxito. En 2019 recaudó US$ 225 millones...para el contexto de su época. Quedó lejísimo de las películas más taquilleras de ese año (Avengers: Endgame, El Rey León, Capitana Marvel, Aladdin, etc.). En 2019 las historias basadas en hechos reales, para público adulto, no recaudaban ni siquiera un cuarto de lo que se llevaban las de superhéroes o animadas para chicos. Pero hay una diferencia notable: Ford V Ferrari costó apenas US$90 millones, ni un tercio del precio de F1.
La película coprotagonizada por Christian Bale y Matt Damon es la historia de David (Ford) contra Goliat (Ferrari). En parte comedia, en parte drama. Consiguió cuatro nominaciones al Oscar, incluyendo mejor película del año. Ganó 2 (edición y edición de sonido).
Un paso apenas decente por la taquilla tuvo otra película de carreras: Gran Turismo. Este caso es distinto porque sí parte de una franquicia: los videojuegos de Playstation. La película no pudo capitalizar el mismo interés. Recaudó US$ 122 millones. Costó US$ 60 millones en 2023. Eso sí: no tuvo nominaciones.
No fue ninguna de estas dos la que resucitó el entusiasmo por las carreras en la pantalla grande. Ese rol lo ocupó Cars, la película animada de Pixar, que juntó US$ 462 millones con un presupuesto de US$ 120 millones. Es irónico, pero Cars fue la "oveja negra" de Pixar cuando se estrenó. Al menos, a nivel creativo. Durante esos años, cualquier película del estudio era alabada por la crítica y ganaba el Oscar. Cars fue la primera que falló en esos dos objetivos. También fue la primera en recibir dos secuelas y dos spinoffs.
De Grand Prix a Cars y Rush
12 años antes de F1, existió otra película sobre la Fórmula Uno. Una historia biográfica sobre la rivalidad, dentro y fuera de los circuitos, entre Niki Lauda y James Hunt. Rush, dirigida por Ron Howard (Una Mente Brillante) y con guión de Peter Morgan (Frost/Nixon), la película recaudó US$ 98 millones. Costó "apenas" US$38 millones. Otras épocas.
En este caso, la historia está protagonizada por Daniel Brül (Goodbye Lenin!, Bastardos sin gloria) y Chris Hemsworth (un año después del éxito de The Avengers). A diferencia de F1, Ford V Ferrari y Rush están ambientadas en el siglo pasado. F1 es una película contemporánea: olvídense de escuchar motores como los V10 durante la función.
Para los actores, las películas automovilísticas pueden ser transportes que cimenten su status como estrellas o los encaminen a serlo. Steve McQueen protagonizó Las 24 horas de Le Mans en 1971, aunque no fue el hito comercial esperado. Al menos, no como lo fue Grand Prix en 1966.
Protagonizada por James Garner, Eva Marie Saint (y hasta Toshiro Mifune en un rol secundario), filmada en Super Panavision 70, la película terminó su recorrido entre las diez más vistas de su respectivo año. Recaudó el doble de lo que costó. Y consiguió tres nominaciones al Oscar, que ganó: mejor sonido, mejores efectos de sonido y mejor edición. De todas las películas mencionadas en esta nota, esta es la que debería llamar más la atención para los que hicieron F1.
Si consigue obtener un resultado similar, entonces podrán cantar victoria. Más que eso (como una nominación a mejor película o más del doble del costo en taquilla) sería motivo de algarabía para sus creadores.
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