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Cuando el arte imita la vida: el auge de los bebés reborn y su expansión a nuevos mercados

Un fenómeno que fusiona arte y realismo conquista el mercado global, impulsado por las redes sociales y proyectando ventas millonarias en la próxima década.
La cabeza de un muñeco reborn. .
Julieta Andrade 29-07-2025
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Aunque su origen se remonta a la década de 1990 en Estados Unidos, en los últimos años los bebés reborn ganaron terreno global gracias a las redes sociales. Este fenómeno, que oscila entre la fascinación y el arte, se encuentra en pleno auge: la consultora Market Report Analytics estima que las ventas mundiales alcanzarán los 250 millones de dólares este año -lideradas por Norteamérica y Europa-, con una proyección de crecimiento del 7% anual, alcanzado los 400 millones para 2033.

Estos muñecos, fabricados de manera artesanal con silicona o vinilo, imitan a la perfección a recién nacidos, con detalles meticulosos como venas visibles, lágrimas artificiales, piel enrojecida, injerto de cabello e incluso el peso de un bebé real. Estas réplicas, que pueden superar los miles de dólares, logran alcanzar altos niveles de realismo: algunos hasta incorporan dispositivos electrónicos que simulan la respiración o que tienen imanes en el interior de la boca para que puedan sostener los chupetes.

El arte de crear vida: el testimonio de algunas de las maestras detrás del hiperrealismo

La creación de los reborn es un verdadero arte. Vivi Louhrinci, actriz de Curitiba, Brasil, le explicó a El Economista que allí la fiebre de las muñecas ultrarrealistas comenzó en 2006 pero que crece cada año por el fácil acceso a internet y su creciente uso por parte de los niños. Aún así sostiene que son muchas las diferencias con el mercado estadounidense: "Contrario a lo que pasa en Brasil, las muñecas son consideradas artículos para adultos, por lo que pocos niños las poseen. Yo sinceramente no las considero juguetes; son auténticas obras de arte que requieren un cuidado especial, a diferencia de una muñeca común y corriente", sostuvo Louhrinci quien se encargó de realizar los reborn de las producciones brasileñas de Wicked y Matilda.

Vivi Louhrinci Louhrinci explica que pintar las cejas y teñir el cabello son los aspectos más desafiantes de su trabajo.

Después de cinco años en el rubro explica que una de las cosas más difíciles es venderlas al precio que realmente valen. "En Brasil a la gente le cuesta entender que no es un juguete común porque cada pieza es única. Son muy diferentes de las muñecas de fábrica producidas en masa. Como todo trabajo hecho a mano, es imposible que dos muñecas sean 100% iguales", concluyó.

Mientras tanto, en Argentina, el mercado comienza a expandirse. Valeria Knust, con su emprendimiento "El sueño de Mia y Sol" creado en 2021, lo demuestra. Con más de 150.000 seguidores en Instagram, su trabajo captó la atención de figuras como Leandro ParedesÁngel Di María, quienes adquirieron sus creaciones para sus hijas.

Knust comenta que en Argentina el fenómeno empezó a instalarse con fuerza hace apenas un par de años cuando se volvió viral en redes sociales. "Lo cierto es que en el país existen artistas reborn desde hace mucho tiempo, pero su trabajo no tenía la difusión ni el reconocimiento que merece. Por suerte, eso empezó a cambiar, y hoy el arte reborn está llegando a más personas", sostuvo la artista de Banfield en diálogo con El Economista. Sin embargo, sostiene que las diferencias con otros mercados todavía es notoria: "En Argentina el mercado todavía está muy lejos de desarrollarse como en lugares como Estados Unidos, España o Brasil, donde hay ferias, espacios de formación, y una comunidad más consolidada. Acá todavía se lo critica mucho o no se comprende cuál es su verdadero sentido, pero creo que es solo cuestión de tiempo: hace falta que más personas los conozcan, los vean de cerca y entiendan lo que generan".

La artista, quien aprendió de manera autodidacta, explica que la parte más desafiante de su trabajo es lograr que todo conviva en armonía, además de la enorme carga emocional que supone el proceso. Sostiene que hay que estar conectada y en calma porque cada creación lleva muchas horas de dedicación hasta que en un momento el bebé simplemente "cobra vida". 

Valeria Knust es una de las artistas reborn más destacadas del país con cientos de pedidos diarios.

Para ella, su arte es una forma de acompañar, generar ternura y, en muchos casos, ayudar en procesos de sanación. Entre las historias que más la conmovieron, destaca una en la que una mamá le compró un bebé para su hija, quien estaba atravesando un tratamiento largo en el Hospital Garrahan: "La nena lo llevaba con ella a cada consulta, como una compañía inseparable. Me contó que desde que lo tenía iba al hospital más tranquila, de mejor humor, y que le encantaba mostrarle su bebé a los médicos con orgullo. Saber que algo tan pequeño puede generar ese impacto en un niño es lo más grande que me puede pasar como artista".

Apego y sanación: ¿los reborn son una vía para el duelo o un riesgo emocional?

A pesar de que la mayoría los utiliza como juguetes, en Brasil generaron un debate crucial por casos que evidencian un apego extremo. Desde una mujer que fue a una clínica pediátrica con su muñeco, hasta casos judiciales por la custodia tras una separación, e incluso el diputado Manoel Isidório quien presentó a su reborn como su nieta en el parlamento. Es por esto que algunos legisladores comenzaron a plantear propuestas que ofrecieran atención psicológica a aquellas personas que desarrollan vínculos intensos con sus muñecos.

Estos sucesos generaron un debate necesario: ¿los reborn son más que muñecos? ¿Qué pasa cuando se utilizan como herramientas terapéuticas? El psicólogo Pablo Melicchio sostuvo que los muñecos son sustitutos ficticios que pueden llevar a los adultos a "tapar la falta" y evitar que transiten el dolor de una pérdida. El especialista declaró que lo más sano es conectar y trabajar esa ausencia, en lugar de intentar cubrirla con un objeto sin interacción humana.

Mujeres reunidas con sus muñecos reborn en un parque de São Paulo.
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