Un economista que trabajó con Milei revela por qué el Estado necesita pagar más a sus funcionarios
El exsecretario de Desregulación y profesor de la Universidad de San Andrés, Martín Rossi, argumenta que los aumentos salariales para los cargos gubernamentales representan una medida de buena política para optimizar la gestión.
En un artículo publicado en el diario Clarín, el exintegrante del equipo de Federico Sturzenegger escribe que la reacción de indignación frente a las subas de sueldos resulta "comprensible pero equivocada".
Para el autor, la discusión debe partir de una premisa clara sobre el tipo de administración deseada: "Si aspiramos a un Estado que funcione bien, capaz de diseñar políticas, implementarlas y resistir presiones, la calidad de quienes trabajan en él es central. Y esa calidad no es independiente de los salarios".
En su análisis, detalla que la falta de incentivos económicos expulsa a los profesionales más capacitados hacia el ámbito privado y altera la composición del sistema estatal.
El economista advierte sobre el peligro de sostener remuneraciones bajas, ya que la estructura atrae a perfiles propensos a aceptar compensaciones irregulares.
"Si el salario no alcanza para vivir, el sistema empieza a depender de la vocación o de los ingresos por afuera. No es un buen equilibrio", escribe el académico.
Según su visión, el deterioro institucional ocurre si el Estado queda en manos exclusivas de quienes no tienen restricciones económicas o de quienes toleran pagos informales.
Rossi fundamenta su postura en la literatura económica y en su propio paso por la gestión pública hasta septiembre de 2025. Tras recordar la partida de funcionarios valiosos por motivos financieros, concluye que la retribución competitiva debe complementarse con transparencia y controles estrictos.
Para graficar la solución, cita el pragmatismo de los países escandinavos y asiáticos, donde el sector público ofrece sueldos equiparables al mercado. "La pregunta no es si los funcionarios merecen ganar más. La pregunta es qué Estado queremos construir: uno que dependa de la abnegación individual o uno diseñado para atraer, motivar y retener a las personas adecuadas", concluye.