"Si la tendencia no cambia, habrá el doble de excrementos en las veredas de CABA": dura advertencia oficial
Gestionar ciudades grandes en el Siglo XXI no es nada fácil. Si bien hay más tecnología y soluciones, los vecinos son exigentes; muchos problemas viejos se agravan y, también, surgen otros nuevos. Algunos, esperados y, otros, un poco más sorpresivos.
En este último lote figura, por ejemplo, gestionar el boom demográfico canino y todo lo que ello implica. Por ejemplo, gestionar los excrementos de los perros.
Lo acaba de plantear la vicejefa del Gobierno de la Ciudad, Clara Muzzio.
"La proyección del crecimiento de la población de perros es un problema de Estado en todas las grandes ciudades del mundo. Si la tendencia no cambia, la cantidad de perros en Capital se duplicará", dijo Muzzio.
Esto implicará gestionar el doble de excrementos en las veredas, el doble de orina en fachadas, y sostener costosos programas públicos de vacunación y castración. También podrían duplicarse las mordeduras y aumentar a niveles críticos la presión de los perros sobre los espacios públicos destinados exclusivamente a las personas, en especial a los niños.
Según Muzzio, es una cuestión de Estado.
En un posteo en X, Muzzio repasó las ramificaciones de este boom demográfico.
Salud y seguridad: en Argentina se registran más de 52.000 mordeduras de perros al año, y la cifra sigue en aumento. Los niños son las principales víctimas. A esto se suman enfermedades zoonóticas y uso de guardias y hospitales por incidentes relacionados.
Gasto público y presión sobre el sistema: más perros significan más recursos destinados a vacunación, castración, captura y cuidado de perros abandonados que crecen en relación al aumento de la población, además de infraestructura específica para su control.
Impacto ambiental: la sobrepoblación canina afecta la limpieza y la calidad ambiental de las ciudades, al duplicarse, la situación empeora proporcionalmente.
Transformación social: el auge de la "humanización" de las mascotas y el cambio demográfico (menos niños y más animales de compañía) están modificando la vida urbana y exigen nuevas políticas públicas.