Análisis de Pagni

Se rompió el hechizo: el de Milei es un gobierno más entre todos los demás

"El Milei es como todos los gobiernos. Puede perder y puede ganar elecciones. No está todo dicho respecto de lo que va a pasar en octubre. Pero se perdió el encanto, el sortilegio", dice Pagni.
Carlos Pagni
16-09-2025
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El periodista Carlos Pagni analizó con detalle el discurso de Javier Milei este lunes a la noche por cadena nacional y el nuevo ciclo político que arrancó en Argentina.

Los principales puntos del análisis de Pagni:

El Presidente dio un discurso breve, leído, y muy sobrio desde el punto de vista de la expresividad emocional, que siempre, en la retórica de Milei, es una dimensión muy significativa. Si hubiera que ver el corazón de su discurso, deberíamos ubicar el centro de lo que dijo en un presidente que tiene conciencia de que su programa económico, o algunos aspectos importantes de ese programa, han perdido consenso. Es un presidente que se dirige a la sociedad tratando de convencerla de seguir apoyando su política.

Es lo que quiso hacer durante la cadena nacional de este lunes, en la cual, muy probablemente por primera vez, conectó, sin decirlo, la derrota de la provincia de Buenos Aires del domingo 7 con algunas características de su gestión económica, sobre todo de las proyecciones de esa gestión sobre el gasto, y en particular de lo social.

Milei repitió 40 veces lo que viene repitiendo siempre: el ancla de este gobierno es fiscal. No está dicho, pero uno interpreta que el Presidente ratificó esto para poder decir lo que electoralmente quiso decir: va a haber un gasto mayor en áreas sensibles, por cuyo maltrato se ha perdido la elección en la Provincia.

Va a haber más gastos en universidades, que es el primer gran conflicto de Milei; en jubilaciones, por encima de la inflación que él calcula; también en salud, educación y en discapacidad, que ha sido un gran problema del último tiempo porque no pudo vetar la reforma que hizo el Congreso y, además, ligada con el gasto en discapacidad apareció la presunción de que hubo coimas vinculadas a la droguería Suizo Argentina. Es decir, los famosos audios de Diego Spagnuolo que tanto daño causaron a la imagen del Gobierno.

Milei reconoció algo inédito. Indicó que las cosas que hace el Gobierno no siempre se entienden. No todo el mundo tiene claro por qué apoyar lo que se está haciendo, sobre todo aquellos que aún no recibieron los beneficios. 

También dijo algo que muchos expertos en economía y agentes financieros creen que es su gran problema: lo peor ya pasó. Mucha gente cree -y se nota en el mercado cambiario- que es al revés: que empieza otra etapa no tan buena como la que pasó. 

Además hizo una afirmación que corrige la imagen convencional de la retórica: en vez de hablar de la casta inmunda y las ratas del Congreso, prometió que va a trabajar codo a codo con los gobernadores, diputados y senadores. Va a reunir a la clase política alrededor de este programa.

Irónicamente, uno podría decir que es un plan Larreta porque en su campaña hablaba de que el 70% de la clase política tenía que estar ordenada detrás de un programa de gobierno.

Algunos entienden que Milei le habló al mercado para decirle que sigue sacralizando la política fiscal. Pero también le habló a la encuesta y los focus group que le indican que está perdiendo, dijo que vuelve la obra pública y que, de hecho, va a haber un superávit fiscal que será destinado al financiamiento de empresas privadas dedicadas a la obra pública. 

Al pasar mencionó algo muy significativo en la escena monetaria y cambiaria: es imposible que las empresas se financien con altísimas tasas de interés. Pero el Gobierno ha inducido a que las tasas de interés sean asfixiantes. En alguna medida mandó un mensaje a los que dicen que con esta política monetaria y este costo del dinero es imposible cualquier proyecto productivo.

Se ufanó de ser el primer gobierno con superávit fiscal y ya hay respuestas. Graciela Camaño, por ejemplo, emitió un post en X diciendo que Roberto Lavagna, que fue ministro de Eduardo Duhalde y después de Néstor Kirchner, inauguró una política de superávit fiscal y superávit de cuenta corriente, de lo que se llamaban superávits gemelos. Es decir, no es la primera vez que eso ocurre y se lo atribuyó nada menos que a Kirchner, que al final de la película está asociado con el desbarajuste fiscal.

Parece que Milei hubiera leído un pasaje del libro de Juan Carlos Torre: Diario de una Temporada en el Quinto Piso. Es un libro que tuvo un éxito muy importante cuando salió y consiste en las memorias de Juan Carlos Torre -muy reflexivas y con mucha información- de su paso por el Ministerio de Economía acompañando a Juan Sorrouille durante el gobierno de Alfonsín. 

Pensando en el Plan Austral, que es el que ejecutó el gobierno de Alfonsín con Sorrouille a la cabeza, Torre en ese libro dice que un plan de estabilización como el que lleva adelante Milei tiene que tener tres condiciones. Primero, que un plan de estabilización tiene que tener lo más obvio: consistencia técnica; segundo, capacidad de ofrecer un futuro, una tierra prometida. Es decir, tiene que generar expectativas positivas, que es lo que trata de hacer Milei al decir que lo peor ya pasó y al plantear varios objetivos de largo plazo hasta llegar dentro de 30 años a estar en el podio de las principales potencias del mundo. Pero Torre dice que, por sobre todas las cosas, debe tener empatía con aquellos sobre los que recae el costo principal del ajuste.

Si uno observa eso, entiende mejor qué quiere corregir Milei de su propia experiencia con el discurso del lunes por la noche. Es evidente que el Presidente reconoció que ahí hay un déficit muy importante de su forma de explicar la política económica, con independencia de los resultados de esa política. Es decir, ha habido displicencia en el trato hacia aquellos que son las víctimas del ajuste y del proceso de estabilización.

Cuando 30% del electorado votó a Milei en las primarias de 2023 y empieza una marcha hacia lo desconocido, y después lo vota otro 26%, lo que se instaló en la Argentina fue la idea de que entrábamos como país y sociedad en una gran rareza. Empezó otra historia que nunca se vio. Esta excepcionalidad que se presume en este momento histórico fue acompañada por otra conjetura: todo se había vuelto tan raro que a Milei se le toleraban ajustes que a otros no se le tolerarían. 

Esta sensación se quebró el 7 de septiembre en la provincia de Buenos Aires. Y a partir de ahí empezó otra etapa en la que el gobierno de Milei es como todos los gobiernos. Puede perder y puede ganar elecciones. No está todo dicho respecto de lo que va a pasar en octubre. Pero se perdió el encanto, el sortilegio. Se disipó el prodigio. Pareciera que son seres humanos. Pareciera que son un gobierno más entre todos los gobiernos. Eso es lo que empezó a suceder.

¿Eso significa que pierden en octubre? No necesariamente. Obviamente hay una duda, porque las mismas encuestas que pronosticaban que el Gobierno ganaba por el 42% de los votos son las que decían que perdían por 5% en septiembre. Entonces el escenario ahora se modifica porque está basado en los mismos pronósticos que fallaron en la elección de la provincia de Buenos Aires.

Milei nos está mostrando sin decirlo, probablemente involuntariamente con el discurso de anoche: ya no es emperador, sino un presidente. Hasta ahora hubo un entorno dentro del Gobierno que, sobre todo en las redes sociales, lo exaltaba como algo absolutamente excepcional. La Argentina era una nueva Roma imperial dirigida por un emperador, que no necesitaba negociar con nadie e imponía a sus candidatos aún a los aliados que tienen poder en sus provincias; a los radicales de Mendoza y a los de Pro de Entre Ríos. Eso es lo que entró en tela de juicio y es muy probable que aunque el Gobierno gane las elecciones de octubre siga siendo así.

Si es un gobierno de seres humanos, no de superhéroes; si Milei es un presidente, no un emperador, los que están enfrente, gobernadores, sindicalistas, diputados de la oposición, senadores, también empiezan a jugar. Las negras también mueven. Volvemos al mundo de los seres humanos.

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