Claves para entender las elecciones de octubre

Patricia Bullrich quiere ir al Senado para poder controlarlo

2027 está lejos y cerca. Todos saben que lo que se juega este año se parece a unas eliminatorias antes del mundial. Y nadie quiere quedarse afuera.
"Si el PRO pacta con La Libertad Avanza, después se lo come Patricia Bullrich. El PRO pasa a ser Patricia", sostiene una fuente. Luis Robayo
Ramiro Gamboa 24-07-2025
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2025 será recordado como muchas cosas, pero también será recordado como el año en que vivimos votando. Y transitando cierres de listas y campañas electorales. Todavía queda bastante por delante (elecciones en algunos puntos del país, elecciones en la provincia de Buenos Aires) aunque claramente el broche serán las elecciones legislativas nacionales del 26 de octubre, en las que se renovarán 127 diputados y 24 senadores.

"Negocien con la ocupación", habría dicho uno. "La Francia soy yo", podría murmurar otro. En la Ciudad de Buenos Aires, mientras se acerca el cierre de alianzas del 7 de agosto y el de listas del 17, el PRO porteño se encuentra ante una disyuntiva de manual histórico, como la Francia de Charles de Gaulle: pactar o resistir. Más que una decisión electoral lo que se juega es una definición de identidad. 

A un lado, quienes empujan a un entendimiento con La Libertad Avanza (LLA). Al otro, quienes insisten en construir una opción distinta. En el medio, como una figura espectral, Mauricio Macri: cada vez más lejos de todos. 

En palabras de un dirigente, "el expresidente está como diciendo: chicos, vayan y no mueran". Casi un guión de guerra: un líder ausente, que ni enfrenta ni acompaña y, cuya retirada, deja el campo abierto para otros.

Quien está marcando con más fuerza el límite a un acuerdo con los libertarios es Jorge Macri. Se lo ve sin incentivos para acordar. "Si entra ahí, se lo comen crudo", resume una fuente. Teme la derrota y la rendición. El problema es perder, aunque sobre todo perderse. Es decir, diluirse. "Del otro lado lo espera la guillotina", exagera uno. O la ocupación. Y es que, como en aquel junio de 1940 en Francia, el dilema ya es existencial. 

En la metáfora histórica que algunos dirigentes usan en privado, Jorge Macri intentaría algo como el rol de algunos políticos en la Francia de Charles de Gaulle. Oponerse a la rendición ante los nazis en 1940 y sostener una posición propia. Aunque también hay quienes ubican ese mismo papel en manos de María Eugenia Vidal. Ella, dicen, ni quiere ni puede acordar con el oficialismo nacional. Su construcción no entra en código ni con la estética ni con el fondo de la propuesta de Milei. Agrega una fuente: "No es del apetito de Karina Milei". 

Vidal quedó golpeada después del resultado del 18 de mayo: aunque no era candidata, fue la cara de la campaña de Silvia Lospennato y se la percibía como su jefa política. Estuvo presente, caminó la calle, puso el cuerpo. El destrato de LLA se vivió como un destrato también a ella. 

"Hay sectores que están arrodillados y otros que dicen: hasta acá llegamos", comenta una voz del radicalismo. En ese mapa, la vicejefa Clara Muzzio emerge como la más cercana al oficialismo nacional: no se pasó explícitamente, aunque acompaña con gestos y guiños. 

De fondo, la pregunta que recorre este momento político es cómo puede sobrevivir la oposición no peronista en general y el PRO en particular sin diluirse de cara a 2027. Una fuente lo pone en palabras crudas: "Si LLA acuerda con el PRO, se lo come. Y adiós al PRO como gestión de la ciudad. ¿A quién ponés? Fernán Quirós contra Manuel Adorni. Te destruye Adorni". La idea de resistir, entonces, no es un gesto romántico sino una estrategia para sostener el poder. Si a Vidal le va bien, por ejemplo, podría pararse con 20 puntos propios para disputar la jefatura de Gobierno de la Ciudad en dos años. 

Si a Vidal le va bien, por ejemplo, podría pararse con 20 puntos propios para disputar la jefatura de Gobierno de la Ciudad en dos años. 

"Si el PRO pacta con La Libertad Avanza, después se lo come Patricia Bullrich. El PRO pasa a ser Patricia", sostiene una fuente. En ese marco, Bullrich juega a dos manos: mantiene todavía algunos armados distritales dentro del PRO, aunque ya firmó su afiliación a LLA. Su candidatura a senadora nacional por ese espacio se da por confirmada. "Va a ir al Senado para intentar controlarlo", comenta una persona cercana a su entorno. 

En paralelo, circula el dato —que varias voces mencionan— de que Vidal no aceptaría ser candidata si el PRO cerrase con LLA; en parte por el maltrato que habría recibido de Karina Milei. Según una fuente, ese mismo argumento disuade a Jorge Macri: "El nivel de escarnio público de LLA parece intolerable. Además, no es sólo una cuestión psicológica. Está en juego el poder, los negocios, la administración de la ciudad y el futuro del PRO".

De nuevo, si el PRO cerrase ahora con LLA, ¿cuáles serían sus alternativas de cara a 2027? ¿De qué manera sería posible no quedar pegado a una marca que impidiese cualquier otra alianza? 

En caso de que el PRO decidiese no aliarse con los libertarios en la Ciudad, el armado alternativo podría tomar la forma de un "Somos Buenos Aires" con PRO adentro: una alianza entre la Coalición Cívica, sectores del radicalismo y dirigentes amarillos que buscan sostener una identidad propia sin rendirse al nuevo oficialismo. La candidatura de Hernán Reyes como cabeza de lista de diputados nacionales se baraja con seriedad. El espacio no tiene un candidato definido, pero se menciona a Reyes como el nombre más instalado. En paralelo, Graciela Ocaña suena como una opción para el Senado, aunque su postulación aún es difusa. María Eugenia Vidal, por su parte, es considerada por varios dirigentes como la mejor candidata que tiene el PRO. En caso de presentarse, debería encabezar la lista a senadores, lo cual condicionaría el resto del esquema. También se baraja a Martín Tetaz, que buscaría renovar su banca, y a la dirigente universitaria Piera Fernández, vinculada a Emiliano Yacobitti, como otra posible precandidata

En tiempos de subrepresentación política, pareciera que cada discusión de nombres se vuelve en definitiva una discusión de espacios. ¿Por qué? El escenario aparece sobrepoblado de "opciones" pero escaso de liderazgos.

Mientras tanto, Horacio Rodríguez Larreta aparece en las sombras. No apoya aún explícitamente a un Juntos por el Cambio reloaded, pero deja correr el armado alternativo entre la Coalición Cívica, sectores del radicalismo, el PRO y María Eugenia Vidal, con la mirada puesta en 2027. Como si su apuesta fuera, muévanse primero que después me muevo yo. Según una interpretación cercana, a Larreta le convendría que este espacio desligado de LLA siga existiendo: su apuesta sería competir dentro de él en una eventual PASO en 2027. No se lo imagina sacándose la foto, aunque tampoco jugando en contra. Si el espacio prosperase, podría disputar la candidatura a otro dirigente del PRO y buscar su lugar en una eventual segunda vuelta. 

A Larreta le convendría que este espacio desligado de LLA siga existiendo: su apuesta sería competir dentro de él en una eventual PASO en 2027. 

Mauricio Macri, mientras tanto, se muestra corrido. Perdió su momento de decisión. Intentó influir en la Ciudad para negociar con más fuerza la provincia, pero fracasó. Hoy, quienes conducen las negociaciones con LLA son Santilli y Ritondo. En los lugares donde el PRO no es gobierno, buscan acordar con los libertarios. Se dice que Santilli va a renovar su banca, mientras que Ritondo, quien tiene dos años más de mandato, apuesta a quedarse con la presidencia de la Cámara de Diputados si Martín Menem se corriese para lanzarse como candidato a gobernador de La Rioja. Karina Milei habría sido la encargada de frenar ese movimiento, aunque el desgaste de Menem es evidente, tanto con los empleados del Congreso como con los bloques políticos. En paralelo, ya hay nombres del santillismo en el Gobierno nacional. Uno de ellos: José Luis Acevedo, exlegislador porteño, ahora subsecretario de Ciencia y Tecnología de la Nación. 

El escenario es múltiple, segmentado e incierto. La campaña, reconocen, va a ser muy subnacionalizadaLa mirada porteña y bonaerense sobre la política nacional choca contra realidades provinciales múltiples. En muchas de ellas, LLA va a quedar afuera, y el mapa va a quedar coloreado de manera variada: triunfos del PJ, varios de los gobernadores radicales y PRO, unos cuantos alfiles de Milei. Y la Cámara reflejará esa diversidad.

En la provincia de Buenos Aires, el panorama también es complejo. El candidato por la opción opositora no kirchnerista sería Facundo Manes. Tras el acuerdo de "Somos Buenos Aires", quedó claro que esa línea interna es la que ha logrado consolidarse. Manes sería competitivo, sobre todo si se enfrenta a opciones como la cada vez más firme candidatura de José Luis Espert por LLA y una eventual de Sergio Massa. "Si los candidatos son Espert y Massa, alguien de clase media puede ir y votar a Manes en lugar de tirarse por el balcón", bromea un armador. Su presencia en el interior y en las clases medias del conurbano podría permitirle una elección digna. "Hay un espacio de 10% de piso para representar. ¿Por qué no?".

"Si los candidatos son Espert y Massa, alguien de clase media puede ir y votar a Manes en lugar de tirarse por el balcón", bromea un armador.

Mientras tanto, el peronismo bonaerense no tiene nombres definidos. Circula el nombre de Sergio Massa, sí, aunque también el de otras figuras cercanas a Máximo Kirchner. Nadie parece tener la candidatura asegurada. La falta de una candidatura sólida refuerza la percepción de que Manes llegaría en mejores condiciones. 

2027 está lejos y cerca. Todos saben que lo que se juega este año se parece a unas eliminatorias antes del Mundial. Y nadie quiere quedarse afuera. 

El PRO porteño se encuentra en su hora más delicada. Las próximas semanas dirán si hay espacio para una resistencia o si, como en Vichy, alguien firma el armisticio. El De Gaulle, si aparece, tendrá que decir algo más que "yo soy la Francia". Tendrá que convencer a un partido que, hoy por hoy, no sabe si volverá a ser lo que fue. 

Del otro lado, el peronismo porteño se acomoda con Mariano Recalde como candidato casi confirmado a senador. "Hace 25 años que lo están votando", ironiza un dirigente opositor. También circula el nombre de Ofelia Fernández para encabezar la lista de diputados nacionales. "Está todo muy dolido. Muy convulsionado. Hay líos en los gremios públicos. Y la elección de Leandro Santoro no fue sobresaliente. Fue lo de siempre. Dos puntitos más". Además, la sombra de Cristina sigue pesando: "¿Cuál es la campaña del peronismo? ¿Cristina Libre? ¿Anti-Milei? ¿Qué es?".

"¿Cuál es la campaña del peronismo? ¿Cristina Libre? ¿Anti-Milei? ¿Qué es?"

A eso se suma la dificultad para reconfigurar el liderazgo. "La única clave del PJ es encontrar un liderazgo y dejarlo ser", apunta una fuente. Axel Kicillof no logra consolidarse en ese rol: "Está que se pelea, que no se pelea, que rompe, que no rompe, que negocia con Cristina, aunque en el fondo termina dirigiendo ella". Incluso, su supuesto logro de imponer candidatos en la primera y la tercera sección electoral queda opacado: "La Cámpora terminó llevándose más bancas que Kicillof". Axel Kicillof crece, sí, pero no le disputa el liderazgo real a Cristina. 

Junto con las palabras circulan los números, aproximaciones al escenario que estará por definirse en octubre: "La LLA va a intentar llegar al 30% para meter cinco bancas, el peronismo intentará llegar al 24% para meter cuatro. El armado de centro querrá rodear el 18% para meter tres. Y finalmente la izquierda buscará conquistar el 6% para meter una banca". Todavía queda un largo camino por recorrer. Pero las cartas están cada vez más echadas. Y los juegos de cada uno de los espacios en esta guerra por la representación política también están cada vez más delineados. Aunque las semanas que siguen sean decisivas para saber, finalmente, cómo se completará el tablero. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar