Paso a paso
Aunque ya estamos bien adentrados en el año electoral, el calendario aún no está cerca de cerrarse. Los diputados dieron media sanción al proyecto que suspende las primarias obligatorias para la elección de cargos legislativos nacionales, llevando la discusión al Senado.
De suspenderse, la elección de los legisladores nacionales sería únicamente en octubre. Con PASO o sin ellas, los argentinos igualmente tendremos un año cargado de noticias políticas. Antes de las elecciones generales, se habrán elegido dos gobernadores (Corrientes y Santiago del Estero), constituyentes santafesinos y la mitad de las provincias tendrán sus comicios locales, desdoblados de los nacionales.
La ley vigente establece que las alianzas nacionales deben formalizarse 80 días antes de las primarias, lo que fijaría esta fecha clave del año electoral en mayo. El proyecto de suspensión de las PASO daría aire a las negociaciones, postergando tres meses este plazo límite.
Este margen tiene su contracara en un desorden para las estrategias políticas locales. Aun cuando el país viene atravesando una descentralización de la política partidaria, para sectores de la oposición dialoguista a nivel provincial será difícil sostener campañas paralelas con alianzas diferenciadas.
El gobierno de La Libertad Avanza profundizó el proceso de provincialización de la política federal. Si con una relativa estabilidad del bicoalicionismo no se detuvo la tendencia hacia el aumento de los desdoblamientos, hoy, con un oficialismo nacional que llegó a la Casa Rosada sin controlar ningún ejecutivo local, es esperable que el fenómeno de la provincialización alcance su pico.
Esto tendría su ejemplo paradigmático en un evento anómalo para la historia democrática argentina: el desdoblamiento bonaerense.
El gobernador de la provincia que alberga, por lejos, la mayor cantidad de electores argentinos ya se ha manifestado a favor del desdoblamiento. Aunque la presidenta del Partido Justicialista había alertado sobre los inconvenientes de tener elecciones diferenciadas, todo parece indicar que, con la excusa logística, prevalecerá la iniciativa del mandatario provincial.
No hay un diagnóstico concluyente sobre el efecto del desdoblamiento en los resultados, dado que todo depende de quiénes integren las listas, decisión a la que nadie quiere adelantarse sin conocer a sus contrincantes.
A priori, a la conducción del peronismo le conviene la ausencia de primarias para ahorrarse posibles conflictos internos y forzar a las facciones a negociar bajo una mesa conducida por la cúpula partidaria. El riesgo está en la ruptura, pero el contexto político y la crisis de la oposición peronista no dan margen para contemplar la división de Unión por la Patria.
Desde la óptica local del oficialismo bonaerense, el cálculo es similar, con el añadido de que la ausencia de primarias empuja a la oposición a una negociación más cerrada, reduciendo sus posibilidades de alianzas.
La aprobación de la boleta única para los cargos nacionales también representa un nuevo desafío en caso de que la provincia opte por elecciones concurrentes, dado que se necesitaría organizar la logística para utilizar dos urnas diferentes. Esto le da al gobernador bonaerense el mejor argumento para aislar sus comicios, atribuyendo su decisión a razones totalmente ajenas a su preferencia.
A partir de la sanción definitiva de la suspensión de las primarias, estaremos frente a uno de los procesos de negociación más complejos en términos estratégicos de los últimos años. En los próximos meses, las alianzas deberán acomodarse para decenas de comicios (locales, provinciales y nacionales), en lo que será un año de campaña permanente. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar