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Milei mata a Maquiavelo: el plan del Gobierno para abrir las importaciones aunque se pierdan empleos

¿Por qué Milei dice que Maquiavelo ha muerto? La diputada Juliana Santillán explica el giro moral de las políticas públicas: apertura comercial como derecho y la verdad sobre el costo del empleo industrial.
Juliana Santillán vs Nicolás Maquiavelo EE
23-01-2026
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En un escenario global donde el pragmatismo suele ser la norma, la diputada nacional Juliana Santillán salió a clarificar una de las definiciones más audaces del presidente Javier Milei en el Foro de Davos: la muerte simbólica de Nicolás Maquiavelo. Para el Gobierno, no se trata de una metáfora intelectual, sino de un cambio radical en la arquitectura de las políticas públicas argentinas.

A través de un análisis publicado en X, Santillán desglosa por qué el pensamiento del autor de El Príncipe ya no es el manual de operaciones en la Casa Rosada, sustituido por un sistema de valores morales innegociables.

El quiebre con el pragmatismo tradicional

La tesis que sostiene Santillán es clara: el diseño de las políticas públicas bajo la administración de La Libertad Avanza ya no se basa en el termómetro de las encuestas ni en la estrategia de evitar el conflicto a cualquier costo. Milei ha decretado el fin de la "razón de Estado" maquiavélica para imponer la "razón de la moral".

1. La apertura comercial: nn derecho, no una variable de ajuste

Uno de los puntos centrales de la explicación de la diputada radica en la concepción de la libertad de comercio. Mientras que el esquema tradicional lo ve como una decisión técnica, Santillán lo eleva a una categoría ética.

"Maquiavelo ha muerto y por lo tanto es momento de enterrarlo", dijo Milei en Davos

Contra la coerción industrial: Para el Gobierno, impedir que un ciudadano compre un producto más barato en el exterior con el fin de proteger a un industrial local no es política económica, sino un acto de robo y coerción.

La moral del consumidor: Santillán enfatiza que la apertura es un derecho de propiedad. El Estado no debe tener la potestad "maquiavélica" de elegir ganadores y perdedores a expensas del bolsillo del ciudadano común.

2. La "Sinceridad del Costo": el fin de la simulación política

Maquiavelo enseñaba que el gobernante debe saber simular y ocultar la realidad por conveniencia. Santillán explica que Milei ha roto este contrato histórico mediante lo que denomina la "ética de la verdad", incluso cuando esta es dolorosa.

En Davos, Milei dijo que "los mercados libres nos hacen mejores personas"

Honestidad sobre el empleo: El Gobierno reconoce abiertamente que la apertura comercial destruirá empleos en sectores industriales que hoy son ineficientes. Santillán sostiene que ocultar esta consecuencia sería caer en la amoralidad política del pasado.

Verdad vs. Amoralidad: La diputada subraya que Milei prefiere el costo político de la sinceridad antes que la comodidad de la mentira proteccionista. En este esquema, el valor ético de decir la verdad se antepone a la estabilidad cosmética de los indicadores de empleo industrial.

El Salario Indirecto: El beneficio moral del mercado libre

La apuesta final, según la interpretación de Santillán, es un círculo virtuoso de consumo. El Gobierno proyecta que la baja en los precios de bienes esenciales como tecnología, ropa y automóviles actuará como una mejora indirecta del salario real.

Esta deflación en bienes de consumo masivo busca compensar el malestar social generado por la reconversión del sector industrial. Es, en esencia, una transferencia directa de bienestar desde los sectores privilegiados por el Estado hacia el consumidor final, sin la intermediación "amoral" del proteccionismo tradicional.

El nuevo contrato que propone Santillán

Para Juliana Santillán, la muerte de Maquiavelo en el discurso de Milei es la señal de que el país ha pasado de una política de "medios y fines" a una política de principios. La gestión pública ya no busca lo que es popular, sino lo que es moralmente justo bajo el prisma libertario: la libertad del individuo sobre los intereses corporativos. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar