El pastor Javier
"Nos, los representantes de las Provincias Unidas en Sud América, reunidos en Congreso General, invocando al Eterno que preside al universo (...)".
Así comienza el Acta de Independencia firmada un 9 de julio de 1816, por la cual este miércoles el país festejó el mayor de sus feriados. Desde ese exacto nacimiento de la Nación argentina, hasta hoy en día, aunque muchas veces se lo pasó por alto, hay un vínculo con la religiosidad en la política local, imposible de ocultar.
Desde la invocación al Eterno hasta inaugurar la Iglesia Portal del Cielo, merece ser tenido en cuenta este factor clave en la construcción de poder que hoy, con Javier Milei, vuelve a estar en el foco de la discusión pública.
¿Por qué los evangélicos?
¿Por qué con Milei?
Algunos interrogantes que cabe plantearse.
El movimiento evangélico en la Argentina, y en la región, tuvo diferentes oleadas y corrientes, que en esta columna no vale la pena especificar. Se puede poner su origen en las décadas de 1940 y 1950 y su consolidación, para empezar a crecer exponencialmente, más cercana a los años ´70. El cierre de China hacia la evangelización de millones de personas redirigió los esfuerzos evangélicos hacia el continente americano, principalmente promovido desde Estados Unidos.
Estados Unidos que también, en el contexto de la Guerra Fría, veía con buenos ojos la difusión de doctrinas evangélicas más cercanas a su idiosincrasia, en detrimento de teologías como la Teología de la Liberación, también en auge en Latinoamérica.
Geopolítica y religión de la mano.
A diferencia de los primeros pentecostalismos, que enfatizaban la santificación y el repudio al pecado, los neopentecostalismos, como explica Pablo Semán en "¿Quiénes son? ¿Por qué crecen? ¿En qué creen? -Pentecostalismo y política en América Latina", se enfocan en la salvación terrenal y la "cura divina".
Son movimientos que, aunque forman congregaciones, fortalecen la noción individual de la salvación, si se los compara con la fe católica.
Además, la cuestión material pisa mucho más fuerte como ejemplo de esa misma salvación terrenal, como don divino.
Su alto nivel de desburocratización y el universalismo de su sacerdocio facilitaron la rápida expansión en toda Sudamérica.
Frente a una estructura rígida, tanto organizacional como litúrgica, del credo apostólico romano, los pastores evangélicos tienen el aval para ser lo más dúctiles posibles en los modos de profesión de su fe.
La adaptación a cada contexto sociocultural es tan fuerte como sea necesaria para mimetizarse con los rituales ya existentes. De allí que existan referentes como los pastores cumbieros que se viralizan en las redes sociales. Si existe la salvación terrenal, estas congregaciones también viven, sin tabúes, una sólida doctrina de guerra espiritual contra el mal, que se hace presente en la vida diaria. En ese sentido, no es extraño ver videos difundidos sobre rituales masivos de imposición de manos o milagros, hechos de a cientos, contra el mal que habita en los feligreses. Y lo más importante: no hay una cabeza papal que pueda disputar de igual a igual un liderazgo a una cabeza de Estado aunque obviamente, los movimientos evangélicos pretendan ser apartidarios (¿o no?).
No es casualidad el acercamiento de Milei a esta rama del cristianismo.
En primer lugar, este conjunto de ideas que hacen al modo de vivir y pensar la vida en sociedad de los evangélicos tiene su réplica, en muchos sentidos, en el discurso libertario. "El Estado es la representación del demonio", afirmó un Milei aclamado por el público el pasado sábado en Resistencia.
Mientras tanto, acompañaba su justificación con una lectura literal de la Biblia, a la manera evangélica de entenderla. El pastor Javier Milei viene a quitar al demonio de nuestras vidas. Los fuertes principios de vida cristiana son los mismos que parece defender Milei cuando habla de "Occidente y sus valores", los cuales considera en peligro.
Sin embargo, están presentes las críticas a la justicia social, el principio de subsidiaridad y el justo medio entre el capitalismo y el socialismo. Principios que la Iglesia Católica defiende, en especial el león, precisamente no libertario, que habita en Roma. Serían entonces los valores occidentales más cercanos al individualismo liberal los que se están defendidiendo. Esos mismos que, junto con los protestantismos, según Weber, dieron impulso al capitalismo vanagloriado por Javier Milei.
Existe una segunda razón más tangible por la que Milei visita un evento evangélico en el Chaco. Semán da cuenta de como, entre 1910 y 2014, el catolicismo en Latinoamérica paso de representar 94% de la población a 69% (de 97% a 71% en Argentina). En tanto que, la población evangélica, creció de 1% a 14%. En algunos países, como Honduras, estos llegan al 40%. Este "déficit católico", como dice Semán, no deja un vacío, sino que es ocupado por otro espacio religioso. Es muy difícil, por no decir imposible, que se dé un vacío de religiosidad. Estados como Francia, que pretenden ser laicos, ven cada vez un mayor activismo político de la religión musulmana.
En nuestra región, frente a un catolicismo que parece haber perdido la capacidad de transmitir verdad, se impone un movimiento evangélico que trae incuestionables certezas. Certezas necesarias en un mundo posmoderno en decadencia. Y, en el ámbito político, lo mismo trajo Milei. Sean ciertas o no, sean agradables o no, Javier Milei supo transmitir certezas mientras el resto de los candidatos nadaban en conceptos inconclusos y fantasías mediocres.
El fuerte crecimiento de la población evangélica explica por qué, por ejemplo, se volvieron un factor tan importante en la política brasileña. Algunos ven en su apoyo a Jair Messias Bolsonaro la clave de su éxito en 2019.
Sin embargo, cada vez que los evangélicos han querido impulsar un candidato de su propio riñón, no han llegado a mucho. Cynthia Hotton puede ser el ejemplo más claro de ello en nuestro país. Muchas veces esto es visto como un aprovechamiento de la posición que ocupan en la comunidad evangélica. Esto da lugar a que diferentes candidatos políticos, por fuera de lo que es estrictamente esa comunidad, puedan coquetear con su apoyo.
Pero, como en su momento llegó la corriente evangélica a esta región, es menester preguntarse si llegará una especie de revival católico que está teniendo lugar tanto en Europa y Estados Unidos. En fin, el Occidente que rescata Milei en su discurso. ¿Hasta qué punto Milei podría hacer convivir eso con su atracción por el judaísmo y, ahora, su amistad con los movimientos evangélicos? Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar