Diputados tendrá muchos bloques, pero habrá solo dos coaliciones relevantes
Hay una conformación formal de la Cámara de Diputados fragmentada en múltiples bloques que son consecuencia, en algunos casos, de querer preservar identidades partidarias, y en otras, la de mejorar la capacidad de negociación para obtener beneficios del Gobierno.
Pero hay una conformación política real de la Cámara que surge a partir de los alineamientos ideológicos de los distintos bloques, en función de la distancia que establecen con el Gobierno. La dinámica del Congreso se define en las elecciones, pero también en la conformación de los bloques posterior.
Formalmente, por ejemplo, LLA y el PRO son dos bloques diferentes, pero políticamente son lo mismo, y en todas las votaciones relevantes, lo harán en igual sentido.
Habrá dos grandes bloques: uno oficialista que tenderá a acompañar las iniciativas del Ejecutivo y otro, a rechazarlas. Cada de ellos contará con más de 90 bancas. En el medio habrá otros dos bloques que tendrán en torno a los 15 legisladores, la mayoría de los cuales responderán los gobernadores de sus provincias.
Uno de esos bloques se referenciará, básicamente, en gobernadores de origen peronista, pero alejados del kirchnerismo, una lista que incluye a los de Tucumán, Salta, Catamarca y Misiones.
Por su parte, el bloque de Provincias Unidas, que tendría un volumen similar, mostraría un origen más heterogéneo, porque expresará gobernadores que provienen del PRO, la UCR y el cordobesismo.
Ambos espacios se disputarán el tercer lugar en la Cámara y aspirarán a inclinar las votaciones en uno u otro sentido.
De todas maneras, los recursos con los que cuenta el gobierno para lograr acuerdos con las fuerzas provinciales son muy superiores a los de la oposición. Por lo tanto, al menos en Diputados, el Ejecutivo tiene asegurado, en principio, un tratamiento favorable a sus iniciativas.
Pero también deberá estar dispuesto a dialogar con distintos actores si quiere buscar acuerdos ley por ley.
La reforma laboral requiere buscar consenso con representaciones sectoriales de trabajadores y empresarios mientras que en el caso de la reforma impositiva serán actores centrales los gobernadores porque se puede afectar la coparticipación.
Por lo tanto, habrá que evitar las lecturas estáticas sobre el funcionamiento del Congreso en los próximos dos años.
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