Inteligencia Artificial: una nueva responsabilidad para los directorios
Toda nueva tecnología como la IA genera nuevas oportunidades y riesgos. Sin embargo, a diferencia de otros avances tecnológicos, la IA está avanzando a una velocidad sin precedentes y ya está empezando a impactar en la forma en que las empresas operan, toman decisiones y se relacionan con sus colaboradores, clientes e inversores.
En este contexto, la responsabilidad de los directorios adquiere una nueva dimensión. Ya no alcanza con delegar la gestión de la tecnología en áreas especializadas. La supervisión de los riesgos y oportunidades derivados de la IA se está convirtiendo en una obligación indelegable del directorio.
La expectativa es que la IA permita optimizar procesos, mejorar la productividad, lograr una mejor experiencia del cliente y abrir nuevas oportunidades de negocios. Pero también introduce desafíos significativos en ese proceso de implementación relacionados con la privacidad de los datos, la ciberseguridad, los sesgos, los errores y el cumplimiento regulatorio.
La preocupación no es teórica. El informe global "Governing in the Age of Disruption: Artificial Intelligence", elaborado por la Global Network of Director Institutes (GNDI) que integra el IGEP a nivel internacional revela que existe una importante brecha entre la creciente adopción de la IA y la capacidad de los directorios para supervisarla adecuadamente. Según la encuesta global realizada en 2024, el 38,8% de los directores afirmó que no cuenta con ninguna experiencia específica en inteligencia artificial, mientras que apenas el 22,4% indicó que su directorio posee miembros con capacidades en IA.
Esta falta de conocimiento se refleja directamente en la confianza de los propios directores. Apenas el 9,2% manifestó sentirse completamente confiado en que su directorio comprende los riesgos y oportunidades asociados a la IA.
Las implicancias son importantes. En los últimos años y a nivel global han comenzado a aparecer noticias relacionadas sobre demandas a empresas vinculadas a declaraciones engañosas sobre capacidades de IA o por uso indebido de datos personales y también por uso inexacto de fuentes al brindar un asesoramiento.
A ello se suma un aspecto preocupante: muchas organizaciones aún no cuentan con un governance adecuado para gestionar estos riesgos, asunto clave para la competitividad de las empresas será tratado en el "Global Corporate Governance & Latin American Directors Summit" que desarrollará IGEP entre el 18 y el 21 de agosto en la ciudad de Buenos Aires. La misma encuesta de GNDI revela que el 38,8% de las empresas no dispone de ninguna política relacionada con el uso ético de la IA o la protección de datos, mientras que sólo el 19,7% declaró contar con políticas específicas para garantizar la transparencia en la utilización de estas herramientas.
La clave es que la responsabilidad final de la implementación de la IA recae en el Directorio. Las acusaciones de falta de gobernanza de la IA, las reclamaciones por errores o las declaraciones falsas podrían imputarse a los directores como incumplimiento de sus deberes y dañar también la reputación de la empresa. Recordemos que, según nuestra normativa, los directores responden ilimitada y solidariamente por los daños y perjuicios ocasionados a los damnificados por sus decisiones con su patrimonio personal.
Por lo tanto, no es solo una cuestión exclusivamente tecnológica, es una mirada más integral que involucra también a los colaboradores que la usan, para que puedan confiar, desafiar y supervisar sus resultados. Por ello, las mejores prácticas de gobierno corporativo están siendo reformuladas. Los directorios más avanzados ya consideran a la IA como un tema estratégico que impacta principalmente en los colaboradores que tienen que llevarla a cabo, en la gestión de riesgos, en la asignación de capital, la reputación corporativa y la creación de valor a largo plazo.
La inteligencia artificial probablemente represente una de las mayores oportunidades de creación de valor. Pero también puede convertirse en una importante fuente de responsabilidad para los directores. Cuanto más poderosa es la IA, más importante se vuelve el criterio de quienes la conducen. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar