Alarma máxima en Celulosa Argentina: dos plantas frenadas y default sin salida
La histórica papelera Celulosa Argentina detuvo la producción en sus plantas de Zárate (Buenos Aires) y Capitán Bermúdez (Santa Fe), limitándose a tareas mínimas de mantenimiento y admitiendo oficialmente su crítico escenario financiero. El deterioro se aceleró desde abril y la empresa aún no logra un acuerdo con los acreedores.
- La firma acumula una deuda superior a US$ 128 millones y enfrenta un déficit de capital de trabajo que impide el funcionamiento regular de las plantas.
En una comunicación a la Comisión Nacional de Valores, Celulosa Argentina informó que la decisión se debe al "marcado deterioro del capital de trabajo", motivado por una fuerte caída de ventas (más del 30% en el mercado local) y el alza de costos fijos dolarizados. La compañía, controlada por el grupo Tapebicuá (Urtubey, Collado y Albrecht), ya había anunciado su incapacidad para afrontar vencimientos y entró en default en mayo.
El plan de reestructuración propuesto por la empresa incluye:
- Postergar pagos de capital por dos años.
- Pagar intereses del 3% en dólares y 5% en pesos.
- Subordinar el cobro de US$ 21 millones al accionista mayoritario.
- Avanzar con un Acuerdo Preventivo Extrajudicial (APE) si no se logra consenso con acreedores.
A esto se suma una reciente demanda de quiebra iniciada por uno de sus principales acreedores en julio.
La compañía, con más de un siglo de historia, reportó una pérdida de $38.769 millones en el último balance y tiene el 56% de su deuda con vencimiento en el corto plazo. La continuidad de Celulosa Argentina hoy depende de la llegada urgente de un socio estratégico o inversor que aporte capital fresco y evite el colapso definitivo de una de las papeleras más emblemáticas del país.