Problemas

La AUH de Brasil se va por "la canaleta del juego" y hay alerta total: el vice de Lula dijo que es "una epidemia"

Además, el N°1 del Banco Central de Brasil, Roberto Campos Neto, está preocupado por como sube la deuda de las familias.
El juego online, dijo el vice de Lula, "es una epidemia". The Brazilian Report
15-11-2024
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Es muy recordada la frase de Ernesto Sanz sobre la AUH. En 2010, el radical dijo: "La Asignación Universal por Hijo se va por la canaleta de la droga y el juego". Fue muy criticado, y con razón. Nunca aportó datos y se trata de una de las políticas de Estado más exitosas de Argentina en, cuanto menos, el Siglo XXI.

Ahora, sin embargo, se demostró que el programa espejo de la AUH en Brasil, que se llama el Bolsa Familia, se va por la canaleta del juego. En concreto, del juego online.

Ya es un tema de Estado. El presidente Lula; su vice Fernando Haddad y el capo del Banco Central de Brasil, Roberto Campos Neto, hablan del tema en público. Haddad dijo que es "una epidemia" y Campo Neto dijo que está preocupado por como sube la deuda de las familias.

Así lo documenta una nota de Bloomberg. "La adicción al juego es un problema familiar y creciente en todo el mundo (desde Estados Unidos hasta el Reino Unido y Australia) a raíz de la legalización de todo tipo de nuevas plataformas de apuestas. Pero lo que hace único a Brasil es el sentido de urgencia que este auge ha causado entre los formuladores de políticas, quienes detectan en la población aquí una mayor vulnerabilidad al atractivo embriagador del juego", dice la nota escrita por Martha Viotti Beck, Giovanna Bellotti Azevedo, Simone Iglesias y Barbara Nascimento.

Agregan: "Casi uno de cada tres brasileños vive por debajo del umbral de pobreza. Y la pobreza amplifica el deseo de hacer una fortuna instantánea apostando al equipo de fútbol local o haciendo girar la ruleta virtual. Un informe reciente del Banco Central de Brasil subrayó la magnitud de este problema y provocó conmociones en Brasilia: el 20% del dinero que el Gobierno entregó para su programa social emblemático en agosto se gastó en sitios de apuestas en línea". Se trata del Bolsa Familia.

"Si a esto le sumamos el hecho de que muchos brasileños ahora están obteniendo acceso a préstamos por primera vez en sus vidas (a través de aplicaciones móviles y tarjetas de crédito que cobran tasas de interés anuales de hasta el 438%), obtenemos un cóctel explosivo. Son tantos los brasileños que ahora están acumulando deudas de juego que Nubank, el banco más grande de América Latina, emitió un comunicado en septiembre simplemente para asegurar a los inversionistas que tenía una exposición limitada a los préstamos a los apostadores en problemas", dice la nota.

El número de jugadores en Brasil se ha duplicado en los últimos seis meses hasta la friolera de 52 millones, según la firma de investigación Instituto Locomotiva. 

Y el BCB estima que los brasileños gastaron entre 18.000 millones de reales (US$ 3.100 millones de dólares) y 21.000 millones de reales al mes en juegos de azar en 2024, hasta agosto.

Las cifras del BCB no captan otra tendencia siniestra: el uso de tarjetas de crédito para financiar esas apuestas. Brasil tiene tasas de tarjetas de crédito notoriamente altas. En algunos bancos más pequeños, pueden acercarse al 1.000% anual. Los prestamistas más grandes, como Nubank e Itaú Unibanco, cobran más del 300% anual.

"Por lo general, las personas que están sobreendeudadas intentan encontrar formas de pagar. Piden otros préstamos, piden ayuda a sus familias, acuden a un usurero, buscan prestamistas más pequeños", dijo a Viviane Fernandes, antropóloga e investigadora del Idec, una institución que protege a los consumidores. "Y luego terminan con múltiples acreedores, y se vuelve muy difícil hacer malabarismos con todo eso".

El Gobierno está analizando cómo contener esto. Limitar las cantidades que la gente apuesta, bloquear los sistemas de pago y monitorear signos de lavado de dinero son algunas medidas sobre el tapete. Prohibir el uso de tarjetas de crédito para apostar y regular la publicidad para que las empresas no puedan promocionarla como una inversión son otras. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar

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