"Vaca Muerta es la política de Estado más estable de los últimos tiempos"
Rodrigo Alvarez es economista, Socio de Bituin Inversiones y hace mucho tiempo se dio cuenta del potencial de Vaca Muerta. Los años terminaron dándole la razón y Vaca Muerta ya no es potencial, sino realidad. Este fue el diálogo con El Economista.
Hace tiempo que Vaca Muerta dejó de ser una promesa y se consolidó como una realidad concreta. Pero, ¿cómo podemos dimensionar el impacto que está generando para Argentina, desde una perspectiva macroeconómica y estratégica?
El verdadero impacto de Vaca Muerta dependerá de cómo la sociedad argentina, especialmente las provincias involucradas, gestionen este recurso. La experiencia internacional muestra que la mera abundancia de recursos naturales no garantiza un desarrollo elevado. De hecho, la dependencia excesiva de estos recursos para las exportaciones puede generar justamente lo contrario: bajos niveles de desarrollo. Contar con el recurso en sí no lo es todo. Hay muchos países que, aunque posean riquezas naturales, no logran explotarlas de manera eficiente o no distribuyen sus beneficios de manera equitativa en la sociedad, como ocurre en varios casos de África y América Latina. Para que la Argentina pueda aprovechar plenamente sus recursos naturales, es esencial fortalecer la institucionalidad, asegurando que las rentas generadas por la explotación de Vaca Muerta no se dilapiden. En este sentido, hemos contribuido en el desarrollo técnico del Fondo Anticíclico de Neuquén, con el objetivo de evitar tanto la prociclicidad de su economía como la dependencia de un único recurso no renovable. Vaca Muerta no puede ser vista como la última esperanza para que la Argentina retome el crecimiento, pues su desarrollo no garantiza automáticamente una mejora en el resto de la economía. Sin embargo, sí brinda un alivio en cuanto a la provisión de divisas. El desafío es aprovechar esta oportunidad y evitar caer en los errores del pasado.
¿Qué más se podría hacer a nivel regulatorio para acelerar el desarrollo de Vaca Muerta?
Vaca Muerta ya ha despegado, con más de una década de trayectoria y bajo la administración de cuatro gobiernos distintos. En la actualidad, no requiere regulaciones adicionales para continuar su desarrollo. No obstante, es indudable que contar con reglas claras favorece al sector. A pesar de los vaivenes, Vaca Muerta es probablemente la política de Estado más estable y evidente que ha tenido Argentina en los últimos tiempos.
A nivel de infraestructura, ¿qué se necesita?
Las provincias deben intensificar sus inversiones en infraestructura. El sector requiere más apoyo en la construcción de caminos, rutas y otras facilidades que potencien su desarrollo. Vaca Muerta es responsable de que los indicadores sociales en Neuquén y Río Negro sean mejores que en otras regiones del país. Las empresas del sector no sólo contribuyen a las arcas provinciales a través de ingresos brutos y regalías, sino que también permiten ampliar las restricciones presupuestarias al garantizar deudas.
¿Qué hay del comercio exterior? Hemos visto avances en menor importación y mayor exportación, pero el verdadero "game changer" sería la planta de GNL. ¿Es viable?
El constante ir y venir de las decisiones políticas no contribuye. Existía un acuerdo en torno a la planta de GNL, que ya había generado inversiones significativas, pero se desechó por razones políticas menores. Sin embargo, el éxito en la construcción del gasoducto demostró que la Argentina tiene la capacidad de ejecutar grandes proyectos en tiempos incluso menores a los previstos. Esto subraya el potencial que tenemos.
Vaca Muerta no puede ser vista como la última esperanza para que la Argentina retome el crecimiento
¿Cuál es el potencial de Vaca Muerta?
La productividad promedio de los pozos en Vaca Muerta supera a la de todas las formaciones de shale en Estados Unidos. Además, su baja intensidad de carbono la ubica en el cuartil superior a nivel global. Con más de 2.000 pozos perforados hasta la fecha, Vaca Muerta superó los 700.000 barriles equivalentes de petróleo diarios (boe/d) en 2023, con una impresionante tasa de crecimiento anual compuesta del 52% desde 2013. Hoy, Vaca Muerta representa casi la mitad de la producción de hidrocarburos en la Argentina, lo que ha convertido al país en un exportador estructural de crudo. El crecimiento en la producción de gas shale ha reducido significativamente las importaciones de energía y abre la posibilidad de sostener proyectos de exportación de GNL, lo que sería un "game changer" para la economía. Las exportaciones crecientes desde Vaca Muerta no sólo generarían divisas, sino que también impulsarían la creación de empleo, particularmente en las provincias de Neuquén y Río Negro, y serían una importante fuente de ingresos fiscales tanto para las provincias como para el país. En términos de capacidad, la refinación local alcanza los 550.000 barriles diarios. En este contexto, se proyecta que la Argentina podría estar exportando alrededor de 750.000 barriles diarios de crudo para 2030, lo que significaría US$ 22.000 millones adicionales a la balanza comercial a precios actuales, un aporte comparable al complejo sojero, pero sin depender de factores climáticos. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar