Un salario promedio permitió comprar 1.000 litros de nafta por mes, en línea con el promedio histórico de los últimos 25 años
Durante el primer trimestre del año, el mercado de combustibles en Argentina mostró signos de leve recuperación, tanto en ventas como en el poder de compra de los salarios registrados, luego de una fuerte contracción sufrida a fines de 2023.
El impulso provino especialmente del segmento premium: las ventas de naftas grado 3 subieron 14% y las de gasoil premium 10%. En contraste, los combustibles de grado 2 mostraron caídas: naftas -2% y gasoil -3%.
Aunque las ventas no alcanzaron los niveles récord de 2023, se destacan signos de recomposición en la demanda, particularmente en sectores como el agro y el transporte de carga y pasajeros.
En efecto, el gasoil destinado al uso público perdió participación, cayendo del 57% al 52%, en favor del segmento mayorista, que recuperó terreno gracias a precios más competitivos.
En términos de precios internacionales, la nafta se ubicó en U$S 1,2 por litro en el primer trimestre de 2025, lo que representa un aumento del 5,3% respecto al año anterior. Aún así, se encuentra 20% por debajo del pico registrado en 2014 (U$S1,6/litro). En pesos constantes, sin embargo, el precio cayó 6,3% respecto de 2024 y se posiciona también 20% por debajo del promedio de los últimos 15 años.
El gasoil presentó un comportamiento similar: aunque su precio en dólares (U$S 1,3/litro) está por encima del promedio histórico, en pesos constantes cayó un 8,4%, ubicándose cerca de los valores mínimos de las últimas dos décadas.
Un dato significativo del trimestre fue la recuperación del poder adquisitivo del salario registrado en relación al precio de los combustibles.
Luego de una marcada caída en 2023, en los primeros meses de 2025 un salario promedio permitió adquirir 1.000 litros de nafta por mes, alineándose con el promedio histórico de los últimos 25 años. Esta mejora fue posible gracias a la baja progresiva de los precios en surtidor y la recuperación de los salarios reales durante 2024.
La reciente decisión de YPF de aplicar, desde el 1° de mayo, una rebaja del 4% en el precio de los combustibles contribuyó a esta tendencia. La medida se complementó con la suspensión de la actualización del Impuesto a los Combustibles Líquidos y al Dióxido de Carbono (ICLyCO2), priorizando el control inflacionario por sobre la recaudación fiscal. En 2024, la no actualización de este impuesto representó una pérdida fiscal de aproximadamente USD 2.000 millones.
Así, el panorama del primer trimestre de 2025 ofrece una combinación de señales positivas: estabilidad en el poder de compra, leve repunte en las ventas y una política de precios que busca equilibrio entre consumo, inflación y sostenibilidad fiscal.