Servicios públicos

Tarifas en alza: el ajuste se siente en los hogares y los subsidios se esfuman

En apenas 18 meses, el costo de los servicios públicos en el AMBA se multiplicó por seis. Mientras las tarifas suben muy por encima de la inflación, el Estado recorta subsidios y miles de hogares sienten el impacto directo en sus bolsillos.
El gasto promedio mensual para un hogar sin subsidios alcanzó en junio de 2025 los $183.496. (Archivo)
19-06-2025
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La canasta básica de servicios públicos en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) se transformó en un dolor de cabeza para las familias. 

Según el último informe del Observatorio de Tarifas y Subsidios del IIEP (UBA-CONICET), el gasto promedio mensual para un hogar sin subsidios alcanzó en junio los $183.496, un salto del 561% respecto a diciembre de 2023. En el mismo período, la inflación general fue del 150%. La diferencia es abismal.

Solo en junio, los aumentos promediaron 10,2% mensual, empujados por ajustes tarifarios y el consumo estacional de gas y electricidad. Las cifras exponen un desbalance: el costo de servicios como energía, gas, agua y transporte sube mucho más rápido que los salarios, erosionando el ingreso real.

El transporte público, en particular, fue el rubro más afectado en términos interanuales, con un alza del 63%, seguido por el agua (39%), mientras que electricidad y gas subieron 24% cada uno. El transporte ya representa más de un tercio del gasto mensual en servicios.

En paralelo, el Estado redujo drásticamente su participación en el sostenimiento del sistema. El gasto público en subsidios cayó 63% en términos reales hasta el 18 de junio. Solo CAMMESA recibió un 62% menos en términos reales, y ENARSA perdió el 84% de su financiamiento, lo que refleja una retirada agresiva del Estado como amortiguador de costos.

Pese a los aumentos, el informe revela que los usuarios siguen pagando solo una parte del verdadero costo del sistema: la cobertura tarifaria ronda el 54%, es decir, el Estado aún cubre el 46% restante. Pero esa cifra varía ampliamente según el segmento socioeconómico.

En el caso del gas natural, los hogares de mayores ingresos (N1) cubren un 72% del costo real, mientras que los de menores ingresos (N2) apenas pagan el 19%. En electricidad, la cobertura baja aún más: 47% para N1, y apenas 23% y 35% para los N2 y N3 respectivamente.

Facturas que golpean y brechas que persisten

Según el reporte, la factura promedio de un hogar N1 (altos ingresos) es 1,7 veces mayor que la de un hogar N2 (bajos ingresos), pero el peso de la tarifa no es solo numérico: para muchos sectores medios y bajos, los aumentos ya son insostenibles. Mientras tanto, la llamada "segmentación" tarifaria muestra límites difusos, con bonificaciones que disminuyen mes a mes por resolución oficial.

La factura promedio nacional en junio fue de $62.318 para N1, $36.866 para N2, y $43.491 para N3. A esto se suma que, en todos los segmentos, una porción creciente del monto se va en impuestos: hasta el 38% de la factura en usuarios de ingresos medios.

Pese a la magnitud del ajuste, el informe sugiere que aún falta traslado de costos a los usuarios. Las resoluciones oficiales prevén aumentos escalonados hasta fin de año, lo que augura un nuevo ciclo de subas mensuales. Además, el costo del GNL importado para el invierno y la limitada cobertura del Plan Gas.Ar anticipan mayores presiones sobre los precios. Seguí a El Economista en Google Agreganos a tus medios preferidos. + Agregar